La ira de Narciso: la crisis del texto teatral

Por Violeta Micheloni

Vuelve al cartel de Timbre4 la puesta de de Corina Fiorillo, con actuación de Gerardo Otero.

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Pensar el mito de Narciso –aquel del muchacho que se enamoraba de su propio reflejo y moría ahogado para resucitar en forma de flor– como un policial contemporáneo en el que la víctima narra su propia muerte. A todas luces, una idea interesante que merece ser explorada. Algo así parece ser el punto de partida de Sergio Blanco, en La Ira de Narciso, con puesta de Corina Fiorillo y actuación de Gerardo Otero.

Interesado desde hace años, como director él mismo de distintas obras, en las escrituras performáticas, el dramaturgo franco-uruguayo se pregunta por el vínculo entre el arte y la vida y encuentra en la síntesis entre la escritura de teatro y el quehacer teatral un espacio de exploración posible. De la escuela de Roberto Bolaño, en La ira de Narciso un hecho real, biográfico, confluye con uno imaginado y juntos conforman una obra de autoficción.

Luego de su paso por Tebas Land, Gerardo Otero enfrenta una nueva obra de Blanco en la que el texto teatral, entendido como aquel que sucede en el escenario, es puesto en crisis. El desafío para el actor es grande. Deberá ser y no ser el autor, ser y no ser el narrador, ser y no ser el protagonista. A la vez y como elección de esta puesta en particular, estarán a su cargo toda una serie de recursos que, como parantes, buscarán dar andamiaje teatral a un relato, un texto hecho para ser contado. Así, el actor se mueve por la escena acomodando luces, conectando, prendiendo y apagando proyectores, proyectando sombras en la pared y demás artilugios que logran llenar un espacio que sólo estaba ocupado por él.

Autoficción, realidad-ficción o arte y vida, como le decían en tiempos de vanguardias, se cruzan todo el tiempo y vemos a la escena volverse el detrás de escena y a la inversa una vez más. Allí reside el mérito de la obra, en su apuesta a construirse en el mismo escenario, el dar vuelta permanentemente el frente y el reverso, como quien muestra los dos lados de una costura. En ese ir y venir constante hay una naturalidad que se pierde y distrae y a Otero se lo ve con demasiado que hacer sobre el escenario. Lo que resulta es un muy buen texto policial, con buen tempo e intriga en aumento constante, pero no tanto un acontecimiento teatral.

Ficha Técnica

Dramaturgia: Sergio Blanco

Actúan: Gerardo Otero

Escenografía y vestuario: Gonzalo Córdoba Estévez

Diseño de luces: Ricardo Sica

Video: Francisco Castro Pizzo

Fotografía: Sebastián Arpesella

Asistencia de dirección: María García De Oteyza

Producción: Maxime Seugé, Jonathan Zak

Dirección: Corina Fiorillo

*Desde el 23/08 todos los jueves a las 20.30 en Timbre4, México 3554, CABA

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