Argentina y Armenia: dos genocidios, una misma lucha

Por Evelyn Cantore

El libro de Cristian Sirouyan, Veintidós Vidas, cuenta la historia de los 22 desaparecidos de origen armenio durante la última dictadura cívico-militar argentina.

Armenios

Los 22 jóvenes detenidos y desaparecidos vieron reflejada su propia lucha como nietos de las víctimas del genocidio en Armenia en aquella impulsada por las agrupaciones revolucionarias nacidas en los años ’60 en la Argentina.

Con una flor Nomeolvides en su tapa, símbolo de la conmemoración del centenario del desastre, el libro está construido a partir de los testimonios de familiares y amigos de los desaparecidos armenios. Cada capítulo cuenta una historia distinta, pero con el mismo amargo y desgarrador final.

La idea de investigar este tema para después plasmarlo en un libro me surgió a partir del conocimiento, recién a fines de la dictadura y durante los primeros años del gobierno de Raúl Alfonsín, de algunos casos de desaparecidos y asesinados de origen armenio”, contó Sirouyan. Además, agregó que, debido a los pocos datos que había sobre esos 22 nombres que sólo se encontraban en los listados de desaparecidos de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) y de organismos de Derechos Humanos, “la reconstrucción de sus historias personales requirió un trabajo ‘casi artesanal’ de búsqueda de familiares, amigos, compañeros de estudios, militancia política o de detención”, y asegura: “Fue muy complicado lograr que muchas familias aceptaran dar su testimonio sobre un hecho tan doloroso”.

A pesar de haber sido el primer genocidio en la historia, el armenio es uno de los menos reconocidos por la mayoría de los países. Bajo la idea de formar un “gran imperio”, las matanzas en Turquía comenzaron desde el Imperio Otomano. A partir del 24 de abril de 1915 el conflicto se exacerbó y la idea de eliminar a toda la colectividad armenia por parte del gobierno turco, con la complicidad de la Iglesia y Alemania, produjo deportaciones, detenciones y la ejecución sin ningún tipo de acusación ni juicio de miles de armenios. Con el apoyo de Israel y Estados Unidos, Turquía continúa con su política de negacionismo. Argentina reconoció el genocidio el primero de septiembre de 1987 durante la presidencia de Alfonsín, que dio un discurso en la Asociación Cultural Armenia, a pesar de que los demás poderes del Estado tardarían aún más tiempo en hacerlo.

Sirouyan define su libro como “un pequeño aporte en favor de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia que persigue buena parte de la sociedad argentina ante los crímenes aberrantes de la Triple A y la dictadura cívico-militar”, y concluye en que “si bien recorta si abordaje a los casos de desaparecidos armenios, me parece que puede ser un buen material de consulta para las generaciones más jóvenes, más allá de su origen, para que tomen conciencia sobre la peor tragedia que vivió este país y piensen el presente y el futuro sostenidos por valores innegociables, como democracia, justicia social, espíritu solidario con los que menos tienen y tolerancia al que piensa distinto”.

631976c0Veintidós Vidas deja un mensaje muy claro: los genocidas son parte de la humanidad y se combaten con la toma de conciencia y eternas dosis de memoria.

Veintidos Vidas de Cristian Sirouyan

Editorial Ciccus, 2017.

152 Páginas.

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