Martín Cascante: “Hay algo de la cultura que fuerza a las relaciones de pareja a una perpetuidad. Probablemente en estos cuentos se estén resaltando esos ruidos de manera algo excéntrica”

Por Daiana de López Vincenzi. Fotos: Coni Villalba

Su primer libro de cuentos, La noche en otra parte, Ganó el Concurso de Letras del Fondo Nacional de las Artes en 2016 y se fue publicada por La Parte Maldita.

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Desde su título, el libro atrae instantáneamente la atención de un lector curioso. La noche, aquel escenario mítico, ominoso, ambiente que invita a lo desconocido y lo oscuro, manifestándose en otra parte, no aquí. ¿Dónde, entonces? Con este título, Martin Cascante salió de las tinieblas en las que estaba resguardando su literatura y obtuvo el primer premio del Concurso Nacional de las Artes de 2016, publicando, así, su primera obra.

El libro está conformado por catorce cuentos, divididos en dos partes: Umbrales y Morir en la víspera. El tono que se mantiene es relajado e impetuoso a la vez. En diversos escenarios más bien cotidianos, el autor ilumina, con sus hondas pero concisas palabras, aquellas intenciones y manías más ocultas de la psiquis humana. De esta forma Cascante sumerge al lector en una atmósfera fantástica, que va gradualmente ascendiendo (o descendiendo) hacia algo más tenebroso, más siniestro; hacia un plano donde la realidad externa y concreta se entremezcla con la ambición propia del ser humano, una ambición sombría e incontenible. Y en este estado donde todo se choca con todo, emergen las cosas que no son tan fáciles de ver con los ojos.

Martín Cascante nació en Buenos Aires en 1975 y es economista. Desde chico se ha debatido entre dos vertientes; la economía y la literatura, para terminar de inclinarse hacia la primera como profesión y hacia la segunda como vocación encubierta hasta que hace algunos años empezó a revisar sus escritos y se animó a empujarlos hacia la superficie.

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¿Siempre estuviste vinculado con la literatura?1

Sí, la literatura siempre me gustó. Escribo desde que tengo memoria, de hecho, escribía obras de teatro cuando estaba en la primaria. Tengo recuerdos de ir a cumpleaños familiares y de llevarme un libro para leer ahí y aislarme de la gente, lo hice más de una vez. Pero bueno, tenía una confusión muy grande en cuanto a qué podía representar la literatura como oficio. Cuando terminé el colegio tenía en mente la idea de estudiar Letras pero miraba, a la vez, a la economía de rojo, con esta pragmática de “con qué voy a poder vivir“. Eventualmente empecé las dos carreras y en un momento no las pude sostener. Siempre, igual, la literatura siguió viva de manera medio subterránea hasta hace algunos años.

¿Qué es esta noche que se expone en el título de tu obra?

No querría caer en ninguna definición trillada sobre la noche pero, probablemente, y pensándolo en un sentido que vincule el sustantivo al libro, la noche puede ser un estado de ánimo. Me parece que tiene que ver con el estado de ánimo de muchos de los personajes de los cuentos. En principio, La noche en otra parte era el título de uno de los cuentos, del último. El libro se iba a llamar Morir en la víspera, pero a través de la opinión de una amiga que lo leyó en su versión borrador, entendí que La noche en otra parte podía tener que ver con un montón de atmosferas presentes en todos los cuentos. Lo de “la otra parte” tiene relación con el hecho de que muchos de los personajes están como un poco desplazados del lugar donde se sentirían acobijados, cómodos. Están corridos. Es un corrimiento sutil, quizás, pero el suficiente. Es como si te sentaras en el borde de una silla pero no enteramente.

Algunos de los cuentos comparten una presencia, quizás analógica, del animal en contraste con el hombre, como por ejemplo en Mis pies sobre la tierra. ¿Cómo surgió esta historia?

Ese cuento, por ejemplo, sale de la imagen visual de un toro que se presentó ante mí, y un poco del juego de querer escribir desde la voz de una mujer. Yo creo que en toda escritura, más allá del mensaje que uno transmita o del compromiso con una idea particular, existe una intención de divertimento, y yo tenía ganas de hacer ese ejercicio y de ver si podía no caer en alguna cosa trillada desde la voz de una mujer. Y para esto también me servía que la otra parte de esa mujer no fuese un ser humano sino un animal. Escribí el cuento siempre pensando que el toro era un toro, si bien alguien quizás podría leer, a través de lo que hace ese toro, la histeria de un hombre. En fin, la idea surgió a partir de divisarme un toro parado en la vereda de una plaza, de esa desproporción.

En el libro está presente, también y a grandes rasgos, un desmoronamiento en las relaciones de pareja. Tanto un derrumbamiento que hubo en un pasado como uno que va a haber o uno que está sucediendo ahora. ¿Es esto, quizás, algo autobiográfico?

No, en el libro no hay ningún cuento que esté basado en mí. Es decir, naturalmente, alguna mención o algún detalle autobiográfico seguro que hay, desde ya, pero no más que eso. La respuesta quizás puede tener que ver con que, al final del día, las relaciones de pareja son complejas, forzadas. Hay algo de la cultura que las fuerza a una perpetuidad. Puede ser que en los cuentos haya algo de eso, de resaltar aquello que está mediando atrás de una uniformidad. Me interesa revelar qué ruidos hay en una pareja, y probablemente en estos cuentos se estén resaltando esos ruidos de manera algo excéntrica.

Hay un factor ominoso, siniestro, que no se termina de develar. Por ejemplo en El dolor hablado. La acción gira en torno a un suceso no explícito. ¿Buscaste conscientemente este recurso? ¿Qué es lo que está pasando en el cuento?1_7

Ese hecho puede funcionar como un buen recurso siempre y cuando yo no le mienta al lector ni lo engañe. Si algo no está dicho es porque yo considero que no es importante, que no aporta. En el cuento, yo entendía que ponerle un nombre propio a eso que estaba pasando no era significativo. ¡Yo no sé lo que está pasando! Nunca lo supe. Yo estuve todo el tiempo intentando escribir acerca de una conducta colectiva. Después, lo que pasaba, era anecdótico. Esta cuestión de ocultar es delicada, intento ser cuidadoso, no sé si me saldrá bien o no pero intento buscar el equilibrio entre mostrar y ocultar.

¿Qué tienen en común los personajes de este libro?

Creo que lo que tienen en común los personajes es que todos están como un poco muertos de antemano. No muertos en sentido de no tener signos vitales, claro, pero creo que esa es una condición que atraviesa mucho los cuentos. Algunos estarán buscando la vida la otra parte que funciona como un espacio de esperanza, pero en otros, la otra parte es equivocada, es aquel lugar al que irremediablemente cayeron desplazados. Están las dos cosas.

¿Qué te significa haber ganado el concurso y publicado el libro?  ¿Planeás seguir escribiendo?

¿Sabés lo que sentí cuando vi el libro publicado? Que había salido en la tapa de la Playboy. Dije: “¡uy! Ahora mi vieja me va a ver en bolas”. De todos modos, haber ganado el concurso y publicado el libro es, para mí, una especie de reconciliación con el deseo de la escritura, deseo que durante muchos años, y todavía hoy, me sigue reclamando un tapa-cascante-_-tapa-final-con-isbn-recorte1-6cb8bc087564cd07f015215055417603-640-0protagonismo que no puedo terminar de darle. Pero sí, quiero seguir escribiendo, aunque no tengo una respuesta concreta en cuanto a la regularidad. A mí la escritura me tiene que surgir, no me puedo plantear. Me cuesta sentarme a escribir sin tener una idea particular que me conmueva desarrollar y, cuando lo hago, me interesa encontrar que en el texto hay alguna movilización, que los personajes están yendo hacia o viniendo de algún lado. Ahí me doy cuenta de si estoy haciendo ejercicio de escritura o de si estoy escribiendo.

La noche en otra parte de Martín Cascante.

Ediciones La Parte Maldita, 2017.

134 páginas.

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