Noche de alquimia en la Estación Orbital Alógena

Por Alan Ojeda

El espacio en donde la praxis filosófica y poética se vuelca sobre rituales esotéricos para alcanzar el “oro espiritual”.

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Nak o Nak hab Ra o denaKmar naKhabra o ná Khar Elliff-ce o Nakhla khan o Khatarnak & Khabandar cumple 50 años. Poeta, ensayista, brujo, alquimista y maestro de ceremonias, son palabras que podrían carecer de sentido o presentarse como una pretensión demasiado florida si no fuera porque Nak ejerce todos esos roles realmente. Con motivo del festejo por el medio siglo de vida, realizó una reunión en su casa que, a su vez, es también la Estación Orbital Alógena y la Casa Athanaton Soma, sede porteña de la Ordo Astrum Sophiae, una orden mágico-hermética fundada en 2002, que opera dentro de la tradición de las teurgias ogdoádicas. Ahora, ¿Qué es la Alógena? Un espacio de reunión, nave espacial, taller de experimentación musical y poética, taller de filosofía, lugar de banquetes telemáticos, la Estación Orbital Alógena no es una sola cosa ni cumple una sola función. De la misma manera que Nak es, al mismo tiempo, muchos otros, poniendo en práctica la máxima rimbaudiana reformulada por el escritor argentino Héctor Libertella —Yo es otro(s)—, la EOA (Estación Orbital Alógena) parece fundar una nueva Zona Temporalmente Autónoma nueva en cada reunión.

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La casa parece salida de una obra de Raymond Russel. Ni bien uno atraviesa la entrada, y cruza la parte techada que parece una cochera, donde hay una moto y una pila de libros de Alox, la editorial de la EOA, se encuentra con una explosión de verde. El patio está cubierto de enredaderas frondosas que llegan hasta lo más alto; árboles, arbustos y pasto. Es un verde esmeralda, muy celta, de esos que se ven en las fotos de los paisajes del Reino Unido. El patio separa dos construcciones: al fondo está la EOA propiamente dicha, mientras que, con salida a la calle, está la casa de Nak, en cuya terraza hay un laboratorio alquímico. Sí, un laboratorio alquímico, como los que se ven en los grabados del renacimiento y como el que aún se conserva en el Callejón de Oro en Praga, pero más moderno.

Antes de que llegue más gente, le pido permiso a Nak para subir y sacar fotos al laboratorio. Al subir por la escalera caracol hasta la terraza se puede ver una construcción, también envuelta en enredaderas, en cuyo techo descansa una estructura de hierro, muy parecida a las jaulas del siglo XIX que se trajeron al país para el Jardín Botánico, pero sin vidrios. Subo para poder ver el paisaje del barrio desde lo alto. No hay construcciones de altura alrededor que contaminen la vista. Siento que se trata de algún tipo de centro energético, como si por las noches o la madrugada, cuando el ruido del barrio llega al mínimo, uno pudiera sentarse ahí a meditar.KCJALKVJ

Debajo de esa estructura de hierro está el laboratorio. Parece raro hablar de laboratorios alquímicos en pleno siglo XXI, pero las tradiciones no se han perdido ni se han vuelto inútiles. Muy lejos de ser algo “decorativo”, este se encuentra en pleno funcionamiento. Entre las prácticas mágicas se pueden encontrar la magia ceremonial, la alquimia externa —utilizada especialmente para la producción de extractos vegetales, pastas, destilados, iluminadores, polvos y elíxires que pueden o no acompañar rituales— y alquimias internas, cuyo laboratorio es el cuerpo y su fin el de alcanzar el cuerpo de luz y el oro espiritual a través de las prácticas rituales. Ora et labora.

Lo particular de este espacio es que preserva esa íntima relación entre la poesía y la magia. No en el sentido más burdo; usado en la glosa periodística o el comentario literario, en el que la poesía aparece como el género más excelso desde la antigüedad y por eso más sagrado. Acá, gran parte de los invitados son poetas y su trabajo poético y filosófico se encuentra en comunión con su práctica esotérica. A este tipo de reuniones han asistido y asisten personajes como Héctor Libertella —miembro fundador y Máximo Alocutor Alógeno—, Reynaldo Jimenez, Juan Salzano, Roberto Echevarren, Gabriela Bejerman, Romina Freschi y Gabriel Catren, entre otros. No hay, entre la poesía y magia, diferencia alguna. La praxis filosófica y poética son, en sí mismas, una parte importante de la alquimia interna. ¿No estaba relacionado, de alguna manera, el trabajo de William Butler Yeats con su experiencia en la Golden Dawn? ¿Acaso esa visión mágica de la mitología celta era simplemente una representación del “color local”? No lo creo.

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KCHSJSZHEl sol desapareció y ahora solo quedan las luces y el humo de la Alógena. Las imágenes se vuelven borrosas. Sólo se escucha la música. Las sombras danzan de un extremo al otro del salón. Entre el humo y las luces apenas llegan a distinguirse las siluetas de las sillas. Salzano dice: “¿Sacaste fotos? Tenes que sacar fotos así, borrosas, eso es la Alógena”. Algunos hablan, comen y beben, otros bailan. La música varía desde el punk rock británico hasta la música sintética del disco. Nak aparece y desaparece de escena como una flecha. Parece un ninja en una cortina de humo. El ambiente es festivo siempre. Lejos está lo que se experimenta de la imagen tradicionalista y seria que parecen transmitir algunas otras órdenes, como los Masones.

En la semana, la EOA tiene una función pedagógica: se dictan talleres sobre Deleuze y filosofía hermética, magia práctica y alquimia interna. Sin embargo, nada de eso está rodeado de un aura de solemnidad y distancia. Al mismo tiempo que hay alguien que puede funcionar como profesor o maestro de ceremonias, lo habitual es que todo se mantenga en un marco amistoso, en el que se comparte lo que se tiene, se bebe, se come y se practica. Lejos de toda moralina y puritanismo, y más cercanos a Nietzsche y Deleuze, el fin es nunca dejarse caer en las redes de la pesadez. Mejor entrenarse a lo dionisíaco, el camino más directo hacia ese “Yo es otro(s)

De los trabajos ensayísticos de los integrantes de la Alógena surgieron dos libros colectivos: Nosotros, los brujos (Santiago Arcos 2008/2017) y Perfórmatas X Alógenos (Allox, 2013). Ambas obras trabajan en los puntos de encuentro entre praxis mágica, poesía y filosofía. Este eclecticismo se debe principalmente a una ética filosófica que tiene su origen en el filósofo Gilles Deleuze. Tanto Nak como Salzano han descripto a las prácticas de la alógena como “disyuntivas inclusivas”, lo que implica una posición pragmática en relación a los rituales, las tradiciones y todos los conocimientos posibles. Por ejemplo, si bien la Casa Athanaton Soma forma parte de la Ordo Astrum Sophiae, ninguno de sus participantes discrimina la utilidad de rituales provenientes de alguna otra tradición esotérica. La práctica real está siempre muy lejos del dogma. Es lo mismo que sucede con tradición cristiana: al alejarnos de la Iglesia, nos encontramos con la tradición mística y sus autores.

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Alguien baja la música y Pat, compañera de Nak, nos invita a otra sala para la sorpresa que tenía preparada para el cumpleaños. En medio de la oscuridad y el humo aparece Dylan, su hijo. kjsdkvjPara él todo esto es natural. Desde pequeño que su vida está integrada, sin tabúes, a las reuniones de “los mayores”. Lleva en la mano unas figuras de papel y unas linternas. Seguimos a Pat hasta la pequeña habitación que está al fondo de la Alógena. Hay una mesa con un gran cráneo de buey o vaca en su centro. Se apagan todas las luces para que la única que brille sea la de la linterna. Pat, con voz suave, dedica el momento a Nak y empieza a leer.

La gente se queda en silencio. Me pongo de cuclillas a la derecha de Pat, con la espalda contra la pared y cierro los ojos. Mientras escucho pienso si eso no es la magia; la producción de efectos, la importancia del ritual para cambiar el set mental de los participantes. Aleister Crowley, uno de los personajes más controvertidos y más populares del mundo esotérico del siglo XX decía que la magia es “la Ciencia y Arte de causar cambios en conformidad con la Voluntad”. ¿No es eso el arte? ¿En qué momento el arte comenzó a perder ese poder? Me dejo llevar por la voz de Pat que continúa recitando, sólo pequeños reflejos se asoman a través de los párpados. Sea lo que sea que esté pasando, dejo que pase. Tampoco hay magia sin entrega.

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