Adrián Biniez: “Montevideo está rodeado de mar. Me sigue fascinando, tiene algo poderoso”

Por Dani Salinas

El director argentino estrena hoy Las olas una película en la que el océano sirve como instrumento para explorar la vida del protagonista a través del tiempo.

unnamed

Las olas es la nueva película del director argentino- uruguayo Adrián Biniez. La premisa es simple: un hombre se tira a nadar al mar y aparece en diferentes playas, cada una  de ellas formada por recuerdos de su vida. Un viaje en el tiempo, “la vuelta al mundo de Alfonso en 80 días”, en la que se puede conocer al personaje desde la niñez. Biniez pone en juego la imaginación y la ambigüedad en una hora y media de film.

***

A diferencia de sus películas anteriores como Gigante o El 5 de Talleres, Las olas pertenece a un género diferente, muy parecido al Realismo Mágico. ¿De dónde surgió la idea?

Tengo una idea, capaz que pasó una semana y ya no me gusta tanto. Yo estaba escribiendo una especie de tratamiento argumental sobre una mujer de treinta años que se iba de la casa hacer unas compras, en Montevideo, y caminaba y entraba en una casa completamente diferente y se encontraba con su pareja. Iba de casa en casa y en cada casa tenía una vida diferente. Me dije esto me hace acordar a algo que escribí, como estructura narrativa, empecé a buscar y encontré Las playas, antes se llamaba así.  Me di cuenta que sin querer estaba reciclando una estructura. La idea de esta película conjugaba muchas cosas que quería probar: una era la estructura narrativa, otra el modelo de producción que sabía que iba a ser mucho más fácil de filmar que la otra que estaba escribiendo y además tenía muchas ganas de hacer una película en exterior, de día, con luz solar, cayó justo.

En Las olas lo que prevalece son los exteriores, para gente que no conoce Uruguay las playas se asemejan a pequeñas islas con mucha vegetación. Depender de la naturaleza y por sobretodo de la luz solar dificulta muchas veces grabar en exteriores. ¿Cómo fue manejar el rodaje?

Hay que armar un plan de rodaje flexible, pero si llovía dos días seguidos estábamos en el horno porque no teníamos lugares para filmar adentro. De hecho, un día que llovió aprovechamos para filmar una de las escenas con los niños. Después, por suerte, tuvimos días lindos. En la película usé siempre noche americana (una técnica que permite grabar escenas nocturnas a plena luz del día), filmamos todo durante el día y después retocamos a noche en post-producción. Más que nada por el efecto que genera, el de una noche muy artificial y azulada, tiene una cosa como onírica.

Por momentos pensaba que estaba en una isla, da esa sensación.

¿Da sensación de “La isla”? Por que fue buscado, para mí era como jugar con esa idea. La gente de Uruguay conoce más el balneario y se ubica, pero también quería conservar una idea de que cada lugar al que va sea una isla. Presentación de Las olas de Adrián Biniez

La película está formada por secuencias con diferentes nombres, que tienen que ver con lo que después se muestra y le sucede al personaje de Alfonso. ¿De dónde surgió la idea de ponerle nombres de aventuras a las secuencias?

Y que a su vez le dé sentido a lo que sucede. Creo que el espectador  siempre lee un título y genera un sentido con lo que está viendo, juego con cierta ambigüedad ahí y me parece que está bueno.

Las secuencias en el montaje se pueden cambiar de lugar y jugar con  su orden, no dependen íntegramente una de otra. ¿Cómo fue trabajar con las secuencias?

Sabía que iba hacer secuencias muy compartimentadas más allá de que después haya paralelismos y se pueden relacionar ciertas cosas. No quería que fuera cronológico, quería que juegue más.  Moví un par de escenas para que tenga sentido con la actuación de Alfonso Tort. Los tonos de las secuencias se fueron juntando en la edición y durante el rodaje, en un principio tenían tonos muy diferentes unas de otras, más teatral. No hay cambios tan fuertes.

El personaje de Alfonso Tort interpreta lo que se atraviesa en la vida, como niño, adolescente, adulto, pero sin dejar de ser el mismo actor.  ¿Cómo fue la recepción de ésta idea?

Con Alfonso somos amigos, trabajó en El 5 de Talleres. Hace un tiempo atrás trabajamos juntos en unos videos de YouTube, medio bizarro. Cuando empecé a pensar en Las olas me parecía que él podía hacer esto. Lo que sí tratamos es que por momentos el personaje interactúa con los otros y por momentos los observa, eso sí lo laburamos, acá está esa línea: vos los observas desde afuera y después entrás en el juego.

¿Por qué las olas, el mar? en el sentido de ser el “vehículo” que lo lleva hacia el futuro. En las películas de viajes en el tiempo siempre hay un objeto que lo lleva hacia otro lugar.

Hay un cuento llamado El Nadador, de John Cheever, en el que el protagonista viaja de piscina en piscina. Creo que es más por una fascinación mía con el mar, esto es media ciencia ficción para mí también, Montevideo está rodeado de mar. Es mucho más cercano el mar. Me sigue fascinando, tiene algo poderoso.

La película no establece datos del personaje desde el comienzo, no sabíamos de qué trabaja, cuales son sus motivaciones. A lo largo de la película el espectador se entera de hechos puntuales sobre Alfonso. No es que se establece como en otras películas un punto de quiebre que impulsa al personaje de algún modo.

No quería que fuera un relato clásico, con un arco dramático armado y un clímax. El personaje no sé si aprende algo, si cambia o si se transforma. La idea era esa, el final es medio ambiguo, tenía que ver con la estructura de la película.

las_olas-308608030-largeEn Las olas se puede encontrar un humor a veces sutil, otras veces más directo, pero también apela  a la nostalgia del viaje que realiza Alfonso. ¿Siempre quisiste trabajar con el humor?

Sí, el humor estaba desde el principio. En el guión había un par de cosas más bizarras pero las saqué porque me parecía que llevaban la película para otro lado. Por más de que no hiciera una comedia tenía que estar, tiene cierto espíritu de ligereza, da ciertas salidas a diferentes escenas. Hay muchas cosas absurdas también, e improvisadas. También se pueden decir cosas desde la ironía. Se genera una base para el espectador, “esto es el juego que estamos jugando”, lo reconoce y se acomoda.

Anuncios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s