El abordaje de un género opaco en El cine ensayo: la mirada que piensa

Por Tomás Grego

La marca editora publicó el libro en el que Gustavo Provitina esboza un acercamiento hacia el cine de no ficción e intenta marcar una diferencia con el documental.

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Yakutsk, Siberia, 1957. Una cámara captura imágenes de trabajadores soviéticos y vehículos en movimiento en el pequeño pueblo de las heladas estepas que se extienden a lo largo de asia. Un narrador empieza a contar la historia del pueblo y, similar a los maestros Lev Kuleshov y Alfred Hitchcock antes que él, muestra que la misma toma, con mínimos cambios, puede transformarse de propaganda comunista a propaganda anticomunista en un chasquido de dedos.
El fragmento pertenece a Lettre de Sibérie, un film del francés Chris Marker que sirve como base del género del cine-ensayo, ¿pero qué es el Cine-ensayo?  Dentro del texto, el cineasta y docente platense Gustavo Provitina da vueltas alrededor del tema. Sus ideas atraviesan las definiciones de decenas de realizadores cinematográficos y llevan la  pregunta “¿qué es un ensayo?” hasta los recovecos más oscuros del cine de no-ficción. Provitina brinda un marco teórico gigantesco que ocupa más de la mitad del texto para explicar la hermenéutica, el ensayo escrito y varias teorías de cine, cámara y montaje, antes de hincar su diente en el tema que titula a la obra. Gracias a las abundantes voces de otros autores, permite explicar la temática a través de varias miradas. Al tener esa introducción tan pesada, el autor se mete en el cine-ensayo casi tangencialmente, ya que aprovecha, sobre el final del libro, para hablar del cine arte y de la historia del cine como arte.
Un film ensayo es un aliento del pasado que persigue la actualización de la mirada con la sed de un vampiro. El ensayista puede omitir interrogantes, ocultar datos de su investigación que considere irrelevantes para el recorte del tema que propone”, plantea el platense en su libro como parte de su interpretación del cine-ensayo, un atisbo de idea que nunca se termina de esclarecer, algo que es un problema real del género.
Quizás el mejor paralelismo del essai cinématographique, como dice un par de veces a lo largo del libro, es con el de un poema, y el del director como poeta. El cine puede pensarse como una manera de presentar un recorte de la realidad, lo que la cámara y la edición muestran o no. En el ensayo, al pertenecer a un género de no ficción, esto cobra especial relevancia. “La metáfora de la cámara que encuadra a su presa nos permite inferir en el papel que juega esa subjetividad”, comenta sobre esto Provitina, antes de agregar que “Pensar en la cámara como un pincel o como un lápiz, implica que más allá de lo que será comunicado, es posible, acceder a una escritura propiciada por imágenes”.
El cine-ensayo: la mirada que piensa es un libro que ve en su lector un cuadro en blanco, un cofre para ser llenado con la información básica acerca del tema. Quizá sea por el carácter de profesor de su autor, pero no es una mirada exhaustiva sobre un género desconocido. No obstante es un libro necesario, porque es sobre estos libros que se construyen las teorías, los que brindan el material para poder dar el puntapié inicial dentro de la teoría cinematográfica. Un libro que sabe servir un propósito.

El cine ensayo: la mirada que piensa de Gustavo Provitina.

La marca editora, 2013.

184 páginas.

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