Misael Bustos: “Hablemos de sectores vulnerables que sufren el tráfico de bebés tanto para trabajo esclavo como venta de órganos. Es una película de terror”

Por Dani Salinas

El documental Secreto a voces cuenta las historias de Clara Lis Pereyra, Silvina Luján Sotelo, Norma Kaesing y Patricia Maiuro, quienes fueron marcadas por la apropiación de bebés

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El término apropiación en Secreto a voces en particular no hace referencia a la última dictadura militar ni a Abuelas de Plaza de Mayo. Es la apropiación en democracia, el tráfico de bebés que hoy en dia ocurre en todo el país.

Historias de bebés que fallecieron al nacer pero que en realidad fueron reemplazados, gente que compra y vende niños en el norte Argentino, chicas embarazadas que terminan convencidas de entregar a su bebé para darle un “futuro mejor”.  Miles de casos que tienen muy poca sonoridad en la sociedad. Misael Bustos, su realizador, logra plasmar la problemática en un documental eficaz, con testimonios de expertos y una mirada muy pura sobre un tema complicado.  “La adopción ilegal no existe  es tráfico hay que ponerle a las palabras el significado que corresponde”, dice.

Secreto a voces es el punto de partida para aquellos que buscan y una herramienta para aquellos que están buscando.

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El documental cuenta las historias de 4 personas que buscan su identidad y principalmente respuestas: ¿de qué manera llegaste  a los testimonios? ¿Cómo se tomaron la propuesta de participar?

Es contar algo muy visceral. Hace cinco años estaba escribiendo una serie y resulta que una persona me empezó a decir que era apropiada y la miré y no me daban los números porque tenía como 60 años. Ese fue el punto disparador a partir del cual me empecé a enterar del problema.  Esta práctica ha sido invisibilizada y naturalizada a través del tiempo, es algo que leés en una nota periodística, pasás la hoja y te olvidás. La verdad es que creo que yo, como la mayoría de las personas, no sabemos la magnitud del problema y ese fue el disparador. Hace cinco años empecé a investigar, después lo sumé a Diego Braude que es un periodista amigo.

¿Cómo fue empezar de cero? ¿Con qué dificultades se encontraron a la hora de filmar el documental?

Entrevistamos a mucha gente, la idea era construir el arco dramático y encontrar historias que representan la magnitud de la problemática.  Así llegamos a los casos. Hay un ejemplo de una madre que tiene gemelos en un hospital público y le ponen un bebé muerto. Hoy una persona sigue buscando a su madre biológica por distintas provincias. Nos resultó interesante el tema de abrir en término de locaciones la película, y encontramos el caso de Suiza. Era interesante el gemelo que por voz propia quiso seguir investigando y encontrar a su hermano.

Además de la identidad, el silencio es un gran tema que se toca en el documental. La barrera más difícil de pasar para que las víctimas lleguen a la verdad. ¿Por qué o cómo creer que este silencio puede durar tantos años y en tanta gente? Son muchas las personas que participan en una apropiación.

Te das cuenta que  las redes están infestadas, hay grupos de Facebook que tienen 50 mil, 70 mil personas buscando. El segmento más afectado son los más indefensos, los que no tienen posibilidad de levantar la voz. Pero se dan casos de familias de clase alta; su hija de 15 años tenía un bebé y por cuestiones morales una partera se encargaba de entregar al niño. Eso origina un comercio, como el tráfico de armas, drogas. El tráfico de personas es muy rentable. La verdad es que parece increíble estar hablar de eso. Hablemos de sectores vulnerables que sufren el tráfico de bebés tanto para trabajo esclavo como venta de órganos. Es una película de terror. Cuando empecé a indagar es como entrar a un lugar surrealista. La película es una herramienta para toda esta gente que está buscando y espero que le abra canales. Clara Lis está contenta con el producto final.

Es interesante la articulación/presentación de las historias, que mete al espectador en tema y hace sentir empatía ¿Crees que muchas veces importa más el desarrollo que darle un final a la historia contada? Ya que el documental deja la incógnita.

Lo que nos pareció de la construcción de la película fue muy delicada porque tratás un tema muy sensible  y tienes que estar muy informado para no meter la pata. No se puede jugar con esa sensibilidad. Hubo un trabajo muy interesante en montaje y guión para tratar de meter todo en una hora y algo, que es imposible. Nos pareció muy concreto no darle un final, porque no tiene final, está abierta la búsqueda de la problemática. El final me parece terriblemente emblemático, porque Patricia llega aun lugar donde presuntamente la tuvieron y ella habla frente a una pared que está tapiada. Hoy la lucha de ellos tiene una pared enfrente, el Estado no sabe nada, es acéfalo. Realmente hoy no tienen herramientas. Los cuatro casos que seguimos están abiertos.

¿Qué puertas no lograron abrir para conseguir información?

Nunca se nos abrió  la puerta para encontrar un representante de la iglesia. Y también estuvimos intentando ubicar algunos políticos pero no pudimos acceder. En un momento decidimos apartar todo lo que sea organismos y política. Relato humano alternando voces de investigadores del tema, que no hay tanto; las dos antropólogas que entrevistaron fueron las únicas que hicieron trabajos con respecto a eso.

En cuanto a la realización del documental hace el uso de las cámaras ocultas ¿Cómo se les ocurrió agregar eso?

Cámaras ocultas: cada historia tiene su propio cuerpo estilístico. En este caso Patricia quería buscar un dato en Córdoba y nosotros la seguimos. Sabíamos que si había algún testimonio fuerte no nos lo iban a dar, así que decidimos ir por cámara oculta. Fue tremendo, todos los lugares adonde íbamos alguien sabía algo, se te paraban los pelos

¿Cómo ves la actualidad del documental argentino hoy en dia?

Evidentemente veo una crisis en el cine importante, como documentalista se nos va hacer más difícil,  después de cinco años de trabajo si no tenés muchas fuerzas te frustra. A mí no me afecta tanto porque no me hago expectativas tremendas, hay que luchar hasta el final.

 

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