Loving Pablo: adrenalina de amor narco

Por Irene Cueto

La película del español Fernando León de Araona se basa en la historia escrita por Virgina Vallejo, la amante del “Capo”. A pesar de ser la autora, su personaje parece desaparecer ante lo avasallante de Escobar.

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La película Loving Pablo (2017) muestra el fulgurante ascenso y caída al infierno del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, a través de los ojos de la periodista Virgina Vallejo, su amante.  Escobar le encargó en la vida real que contara su historia y lo hizo en el libro Amando a Pablo, odiando a Escobar (2007). Si bien Vallejo se encuentra presente de una manera un tanto inmaterial, la película recibió fuertes críticas porque su personaje prácticamente desaparece.

Dirigida por el español Fernando León de Araona, la película abarca los últimos diez años del capo, desde 1983 a 1993.  La cinta presenta un omnipresente Pablo Escobar al que casi todos le rinden pleitesía, bien por conveniencia, por intereses económicos y políticos, bien por miedo. Escobar aparece como un hombre de una gran inteligencia, nervios muy templados, capaz de amenazar a quien no esté de acuerdo con sus ideas sin levantar la voz ni alterar su estado de ánimo. Acostumbrado a imponer su voluntad, no está habituado a que nadie le lleve la contraria porque, de hacerlo, acabará vengándose en cuanto se le presente la ocasión. Sin embargo, una de las características de este gran personaje es el humor (muy negro en ocasiones) que transmite hasta en las ocasiones más duras: “Ay no se quejen tanto. Ustedes ya están muertos, esto es un mero trámite”. No tiene reparos en ordenar ejecuciones o mentirle a las mujeres que parece amar, todo en pos de aumentar su poder y control en todos los ámbitos posibles: uno de ellos es la trama política que llegó a crear y que lo llevó a formar parte del Senado en Colombia. Así, el público se va introduciendo en el entramado que creó desde la base de su organización criminal, que incluía una “escuela” de jóvenes sicarios. Para ellos, según se plantea, la pobreza era peor que la muerte. Si acaecía,  el capo le reportaba el  dinero a su familia.

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La historia cuenta con el atractivo de tener como protagonistas a una pareja en la vida real: los oscarizados Javier Bardem, en 2007, y Penélopez Cruz, en 2008. Además, la actriz recibió en marzo de 2018 el premio César de Honor del cine francés. No es la primera ocasión en la que director y actor trabajan juntos. En 2002 la dupla fue parte de Los lunes al sol.

La pobreza en Colombia es uno de los hilos conductores de esta película. Los pobres, parecen adorar a Escobar porque construyó sus casas y les dio trabajo. Aparecen ejecutando “justicia” por mano propia cuando su líder los necesitó y le sirvieron de escudo cuando empezó su debacle y lo perseguían. La pobreza también es uno de los temores más grandes de Vallejo, hasta que empezó a temer por su propia seguridad. Penélope Cruz transmite el miedo que llegó a sentir la periodista por su amante, sus enemigos y los llamados con amenazas constantes. Uno de los momentos más tensos y dramáticos de la ploving_pablo-528402943-largeelícula es la escena en la que Bardem plasma la frialdad de su personaje frente al auténtico terror que infunde en su compañera: mientras están cenando en un restaurante de lujo, Escobar le regala el mejor presente que le puede hacer, una arma, y le cuenta con todo detalle lo que le harían sus enemigos si fueran a buscarla. La complicidad y compenetración de los actores en sus papeles de amor-odio en las diferentes fases por las que pasó su relación son puntos fuertes de la película.

Al final, Virginia lamenta la muerte de su amado pero al mismo tiempo muestra con la mirada que siente un inmenso alivio por poder volver a ser libre. En realidad, no hay ningún personaje que sea realmente libre. Ni si quiera el propio Escobar, esclavo de su propia personalidad.

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