La violencia agazapada en Custodia compartida

Por Dani Salinas

La nueva película del director francés Xavier Legrand llegó a la Argentina y pone en relieve los abusos machistas más naturalizados

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Una historia sencilla, bien contada que pone al espectador frente a situaciones comunes y muchas veces desestimadas. ¿Qué sucede después de un divorcio? ¿Quién tenía la razón? ¿El padre tenía conductas violentas? ¿Qué rol ocupan los hijos en este proceso? Este film lo convirtió a Legrand en el  Ganador del León de Plata a Mejor Director y Mejor ópera Prima en el festival de Venecia, además, fue aclamado en el Festival de San Sebastián en 2017.

Custodia compartida es un film sincero y sencillo, cuya puesta en escena genera tensión y suspenso en episodios cotidianos.  Myriam (Léa Druckery Antoine Bresson (Denis Ménoche) inician el divorcio y en el medio se encuentran sus dos hijos: Julien (Thomas Gioria), de 11 años, y Joséphine (Mathilde Auneveux) de 18. Antoine reclama la custodia compartida de Julien ya que Josephine al ser mayor de edad puede negarse a visitarlo. Por otra parte, Myriam alega que es violento. Al comienzo de la película se puede observar el rol de la Justicia -cuestionada constantemente- a través de una jueza que lee la declaración del pequeño Julien, en la que dice que no quiere ver a su padre porque tiene miedo de que siga acosando a su madre y quiera lastimarla.

Antoine comienza reflexionar a partir de la declaración, aunque frente a la jueza muestre una actitud calmada y se victimice enarbolando el “no me dejan ver a mis hijos”. Se ve, a través de los personajes, el miedo con que lo mira Julien y lo valiente que es para enfrentarlo; la preocupación de su ex mujer, que no sabe si conoce los límites y el silencio de la hija mayor, que ya no quiere seguir viviendo cerca de ellos.

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A partir de la decisión de la jueza de otorgar la custodia compartida entre las dos partes, varios episodios transcurren con normalidad hasta que Antoine muestra su verdadera cara. No es un cambio abrupto, sino que a través de la manipulación de Julien consigue información sobre su ex esposa. Al compartir la custodia, presiona al niño para que le cuente si su madre tiene novio, invade su casa o revisa entre sus cosas para conseguir su nuevo número de teléfono.

Custodia compartida recorre los momentos post-divorcio y la situación de un padre maltratador de una manera detallista, manejando el suspenso. La narración ligera genera momentos de tensión. En una escena prácticamente sin diálogos, por ejemplo, se puede observar la preocupación y desesperación en la mirada de Josephine jusqu_a_la_garde-978770675-largeal ver a su madre retirarse de su cumpleaños luego de recibir un mensaje de su padre; la imaginación influye en lo que puede llegar a pasar.

El maltrato, la manipulación y el abuso son los pilares de la película, sin usar escenas de violencia física, pero creando una atmósfera que deja al espectador paralizado. Muchas mujeres sufren este tipo de abuso y no son tomadas  en cuenta delante la justicia por falta de pruebas o credibilidad. Recientemente, en la Argentina, una mujer denunció a su ex marido por violento y perdió la custodia de sus hijas.

Legrand apuesta por no callar más estas situaciones, ponerlas en relieve y desnaturalizarlas. Una crítica contundente a una sociedad que calla y una Justicia patriarcal funcional.

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