Esteban Sehinkman: “No queremos vanagloriar nada ni congelarlo, a esta altura sería como pintar como Monet”

Por Eduardo Minutella

El nuevo proyecto del Ensamble Real Book Argentina inicia el próximo viernes con una serie de presentaciones en las que el grupo recorrerá, desde su particular perspectiva, varias décadas de música argentina

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Como todo buen músico de jazz, Esteban Sehinkman sabe combinar reflexión y repentización. Un encuentro casi casual con alguien que conjuga esas características puede derivar en una serie de reflexiones lúcidas sobre el pasado, presente y futuro de la música creativa argentina.

***

¿Cómo surgió el grupo?

El Ensamble Real Book Argentina es un desprendimiento del proyecto Real Book Argentina, una página que recopila un catálogo virtual de partituras de compositores de jazz argentinos, y también de muchos uruguayos con mucha trayectoria en nuestro país. Arrancó en 2008, así que estos diez años eran un buen momento para iniciar una serie de actividades. Surgió con la idea de poner a disposición partituras hechas por compositores locales, porque acá es muy común que se recurra a las partituras del Real Book americano. Entonces, nuestra idea generar acceso a música compuesta en la Argentina, para que los músicos jóvenes de jazz puedan trabajar a partir de ella, puedan reconocerse en los compositores que los precedieron y continuar ese legado importante de música concebida acá. En 2010 surgió la idea de armar un Ensamble orientado exclusivamente a hacer música del libro y aportar a la difusión. Éramos un grupo muy grande, con varios pianistas que íbamos rotando, como el pollo Raffo, Cirilo Fernández, Diego Schissi, Nicolás Sorín y yo. Hicimos un par de discos y tocamos hasta el 2014.

¿Cómo pensaron la cronología que articula la próxima serie de conciertos?

La gente de programación del CCK, que es gente que tiene buena cabeza, una cabeza sana, nos pidió un show con un tono más “liviano” para el espectador; liviano en el sentido auditivo, esto es, no tan centrado en el material puramente escrito. En esa charla surgió la idea de una “línea de tiempo del jazz argentino” que articulará la próxima serie de conciertos. La secuencia comienza con música de un prócer como Oscar Alemán y termina con música de un músico argentino muy actual que está girando por todo el mundo y será un prócer de mañana, que es Leo Genovese. No tocaremos música propia, porque queremos, sobre todo, rescatar el valor y la importancia de otros compositores rioplatenses de todos los tiempos.

¿Y vos creés que existe algún hilo conductor posible entre las composiciones de Oscar Alemán y Leo Genovese?

Yo creo que sí. Sobre todo porque se trata de dos músicos que estaban muy informados sobre cómo sonaba el jazz de sus respectivas épocas. Creo que ése es el hilo conductor que une a todos estos compositores: todos eran verdaderamente contemporáneos de su tiempo.

¿Y que sería lo contemporáneo para vos, más allá de la caracterización meramente temporal?

Es una pregunta difícil, pero ante todo podría decirte que lo contemporáneo no necesariamente tiene que ver con la disonancia. Se puede ser contemporáneo siendo consonante. Puede tener que ver, por caso, con la frescura tímbrica. Te doy un ejemplo: si en tu grupo está Lucio Balduini vas a sonar contemporáneo aunque toques All of me. La gente que integra el ensamble es contemporánea porque todos tienen una concepción del sonido muy particular, que va más allá del lenguaje armónico o melódico que empleen, e incluso más allá de las limitaciones técnicas del instrumento. Si un músico busca su sonido siempre va a sonar contemporáneo. Fijate que Bill Evans iba a tocar a cualquier lado, con cualquier piano, y siempre sonaba a Bill Evans. Ahí había algo.

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Igualmente, imagino que lo que ustedes proponen no son versiones evocativas de esas piezas sino relecturas más personales.

Sí, claro. Son mayormente versiones trabajadas a partir de arreglos realizados por Bernardo Monk. Y son versiones que no tienen nada de evocativo. Por un lado, porque no es algo que nos interese particularmente, porque todos los miembros del ensamble son músicos muy activos que no se limitarían, por ejemplo, a tocar bebop o swing. No queremos vanagloriar nada ni congelarlo, porque a esta altura sería, por ejemplo, como pintar como Monet. Eso es maravilloso, pero ya se hizo. Porque además, en esta presentación del viernes 20 de abril en Thelonius vamos con una versión lujosa del Ensamble, porque esta vez se integra Juan Cruz de Urquiza, y cuneta con la presencia de músicos con una cabeza muy actual, como Lucio Balduini, y jóvenes talentosos, como Sebastián de Urquiza Fermín Merlo. Entonces, si en tu equipo vos tenés gente así no puede salir de ninguna manera algo que se limite a tributar al pasado sin más. Y tampoco en el concierto del 17 de mayo en el CCK, en el que se sumarán algunos históricos del grupo, que tampoco tienen esa impronta, como el Pipi Piazzolla, Gustavo Musso y Mariano Sívori. Es como aquellos equipos en los que tenés dos jugadores por puesto, pero todos de primera y todos muy concentrados en hacer una música que suene actual.

¿Pudiste corroborar en estos diez años si los músicos jóvenes de jazz han comenzado efectivamente a apropiarse de las partituras del real Book Argentina?

Sí, aunque todavía queda mucho por hacer. Hay que poner más el cuerpo para que los libros lleguen a los que dan clases. Sé de gente que ha tocado temas y que se han hecho por lo menos tres estudios de tesis sobre el Real Book Argentina. A mí me gustaría, por ejemplo, que en las jam sessions se tocaran estos temas. Porque además acá se escribe bien, las composiciones son muy originales.

Además el libro maneja una concepción muy amplia del jazz. Hay, por ejemplo, música de Carlos el negro Aguirre, de Leo Masliah.

Claro, y de Guillermo Klein, Carlos Franzetti, Sergio Mihanovich. Vos fijate que Mihanovich es el único argentino, y uno de los pocos no estadounidenses, que tiene un tema propio en el Real Book americano. Él compuso Sometime Ago, que lo tocaron desde Bill Evans hasta Herbie Hancock y Fred Hersch. Entonces hay música así, pero también otra de compositores más contemporáneos, o de otros que mechan con algo más tanguero, o con el folklore; y también hay música de gente que vive y toca en Europa. Uno trata de recopilar algo que sea sólido, que esté bien construido. Y el criterio de selección no tiene que ver exclusivamente con el gusto personal, va más allá de eso.

¿Sos vos el que se encarga de todo? La coordinación del proyecto, la compilación del material, el impulso…

Sí. ¡Y estoy muy estresado! (risas). Y cuento con la ayuda de Machi Mendieta en el mantenimiento del sitio. Es un proyecto colectivo, pero hay épocas en las que uno rema más solo.

De alguna manera, el proyecto busca a darle una vuelta de tuerca a la idea de salir de los standards. Hay toda una generación de músicos de jazz que está produciendo material original o que va a buscar en otras fuentes, y que no tiene una relación tan cercana con aquel universo.

Bueno, pero eso también pasa fuera del país. ¿Cuántos standards grabó Cecil Taylor? Los contás con el dedo de una mano. Durante mucho tiempo existía esa idea de que los músicos necesariamente debían pasar por ahí, pero yo creo que también podés retomar al Cuchi Leguizamón, o al Real Book Argentina. Hay gente a la que le gusta tocarlos y hay gente a la que le gusta tocar material propio. Yo cada tanto agarro alguno, pero, por ejemplo, no haría un disco de standards. Hoy prefiero ocuparme del Real Book Argentina. Que además de alguna manera constituye una operación similar, porque es música que tiene una armonía y una melodía.

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Hay una impronta que tiene algo de pedagógico particular en este proyecto. ¿Vos te hacés cargo de eso?

Completamente. Porque para mí esa pata es importantísima. A mí siempre me interesa mucho la gente que transmite y que forma músicos. Gente que toca y produce su música, pero que además está en el ámbito de la enseñanza, que es como un campo de batalla. Tipos como Richard Nant, como Juan Cruz de Urquiza, como el Pollo Raffo, que pasaron por el Ensamble.

Contanos de tus proyectos más allá del Ensamble

Bueno, en mayo vamos a hacer algún concierto con la formación del grupo Pájaro de Fuego, que incluye a Matías Méndez, Pipi Piazzolla y Lucio Balduini. La idea es grabar con ese formato, porque todavía no registramos música instrumental con Lucio.

¿Qué estás escuchando ahora? En épocas de playlist organizadas por el algoritmo de Spotify siempre vienen bien las recomendaciones personales de los músicos.

Bueno, esta última semana me afectó mucho la noticia de la muerte de Cecil Taylor, así que estuve repasando mucho su discografía y viendo algunos videos. Pero antes de eso estuve escuchando bastante a Mal Waldron, que es un pianista que a mí me interesa mucho. Y para el auto seleccioné una cantidad de grabaciones de Wayne Shorter de la década del sesenta, que tengo en cd. Hoy por hoy encuentro más cosas en el jazz que en cualquier otra música. Para mí sigue siendo un territorio interesante y liberador. Por eso es un gusto y una alegría poder estrenar, en un lugar como Thelonius y con colegas tan increíbles, una línea de tiempo del jazz argentino. Esperemos que suene. Yo creo que va a sonar.

*Ensamble Real Book Argentina, Viernes 20 de abril a las 21 en Thelonius Club, Nicaragua 5549, CABA,

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