Coreomanía – no puedo parar: toda tristeza es el efecto de un poder sobre mí

Por Nadia Sandrone

na vez iniciado el episodio, raramente se detuvieron, y algunos bailaban hasta que se derrumbaban de agotamiento

La directora y coreógrafa Josefina Gorostiza propone observar el mundo bailando y romper con los límites de la propia corporalidad en su último espectáculo

Coreomanía - Josefina Gorostiza (1)

Coreomanía no puedo parar es una obra que formó parte del Festival Rojas Danza, participó de la Bienal de Arte Joven 2017 y desembocó finalmente en El Portón de Sánchez. Un actor en el escenario, el recorte de luz ámbar prolijo y exacto, algo mastica entre labios. La gente termina de ingresar a la sala y el cuerpo se hace canción, movimiento canta, se adelanta, se arma y se desarma. Las partituras de acción multiplican el pulso y los líquidos empiezan a hacer estragos en el cuerpo. Se empieza a percibir una desmesurada entrega. La luz devela algunos cuerpos atrás en coreografía exacta y decidida a hacer estallar la galaxia.

El color naranja y la potencia atrapan. El cuerpo se vuelve uno y miles y cientos. El sonido abre una capa para siempre. Las luminarias suman una bailarina a la escena.

Hay solos, hay cuerpos indomables, feroces van hacia la parte de atrás, se sacan una prenda del vestuario que remite a equipo deportivo, a conjunto musical, a algo que se comparte, un sentimiento no poder parar.

Los contraluces son tan potentes que dejan ver un recital, una pista de baile, un boliche, una cancha, una nave. La música y el diseño sonoro un incendio. Los graves navegan por el suelo y retumban en el centro del pecho. Se desprenden imágenes difusas de fiestas de cumbia villera, electrónica y pop brillante. Lo que brilla se oscurece y la música deriva de salón en salón, de habitación en habitación, los cuerpos se hacen universo. Se hacen uno y son todo lenguaje engranaje, deseo y detalle. El dj se va de viaje, abandona su casco y sucede el contagio.

Los límites de la representación se caen, se duplican, se multiplican, se replican y no paran de producir contaminación entre la realidad y la ficción. Los intérpretes interpelan, se acercan hacia las butacas y te cortan la respiración. Uno de ellos se quedará en el fondo poseído, agotado, drogado.

Lo erótico es una llamarada en el centro del espacio, alrededor bailan los cuerpos para quitar el espanto. La coreomanía, enfermedad del baile, manía de bailar o danzamania, entre otras acepciones que se le dieron a los brotes de baile, fue un fenómeno de masas que surgió entre los siglos XVI y VII. Los hombres, mujeres, niños y ancianos bajo su efecto bailaban hasta caer desmayados de agotamiento. Se cree que las causas de esta epidemia era, entre otras, un estrés social generalizado ante tanta pobreza.

La propuesta de la directora Josefina Gorostiza en un contexto hostil y desgarrador, como dice su manifiestomanía, viene a habitar el deseo y la potencia del movimiento, la fortaleza del cuerpo colectivo. La respuesta ante el vacío y el espanto es: bailar. No ceder. Bailar, como posición política, bailar.

Coreomanía es inconmensurable. Una obra que propone, que salta dentro de la columna vertebral de uno, dos, tres espectadores, es para ir y quedarse bailando toda la noche

Por el pliegue donde se ingrese se despliega, repliega y resuena.

La potencia del deseo y el contagio: una fuerza ingobernable.

“…La revolución tiene forma de poesía y está en manos de esta manada furiosa…”, expresa a la salida su Manifiestomania.

FUEGO FURIA Y PASIÓN

MOVIMIENTO Y DESEO

POTENCIA Y ENCANTO

NOS FUIMOS GRITANDO

COREOMANÍA :NO VAMOS A PARAR

Ficha Técnica

Intérpretes: Mauro Appugliese, Carla Rímola, Victoria Delfino, Carla Di Grazia, Nicolás Goldschmidt, Juan Manuel Iglesias, Antonela Pereyra, Mauro Podesta

Diseño Sonoro: Facu KchiHomeless

Dirección de arte y diseño gráfico: Adrián Tosta 14/31 estudio

Diseño de iluminación: Sebastián Francia

Asistencia de dirección: Lucía Toker

Dirección: Josefina Gorostiza

*Última Función: Sábado a las 2 en el Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034 CABA.

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