El filo del arma mortal en El Reñidero

Por Romina Araceli Burgos

El coreógrafo Alejandro Cervera y el Ballet Contemporáneo de la Ciudad de Buenos Aires traen al Teatro San Martín una nueva versión del clásico de Sergio de Cecco.

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Fotos de Carlos Furman

Una vez mas, el Teatro San Martín reestrena sobre sus tablas El Reñidero de Sergio de Cecco, clásica obra que ha sabido despertar la curiosidad de mas uno en la década del ’60. Ahora es el turno de Alejandro Cervera de disponer de esta pelea de gallos. De la mano del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín y la musicalización de Zipce, el director expone el cuerpo de la venganza hecho carne inocente, teñida con perfumes de la Historia que solo los argentinos y argentinas reconocen al oler.

El tablado se ve sutilmente iluminado. Cinco personajes hacen su aparición posando como para una foto. Un suave bandoneón decora la imagen y poco a poco, estos cuerpos quietos pero muy despiertos, empiezan a comunicarse. Activando y congelando a la vez los movimientos, el espectador comienza a ver una especie de película que se repite una y otra vez. Ya se sabe la historia, el inicio, el nudo y el trágico desenlace. Entonces ¿qué quieren contar estos intérpretes? ¿Acaso no está todo dicho?

Los personajes están signados por la venganza, el deseo y la traición que aparece en la Electra de Sófocles. “Me he permitido avanzar un poco más, esa violencia sórdida y trágica aparece entonces marcada en resplandores que conocemos de la Argentina de hoy, violenta y un poco a la deriva”, explica Cervera.

La obra se presenta ante los espectadores con tres frentes para ser apreciados: la danza teatro, la música y la historia argentina. Tres ejes compartiendo un mismo campo de pelea. Elena (Electra en la tragedia de Sófocles) y Pancho Morales, su padre, ensamblaron en sus cuerpos una conexión de padre a hija. Nélida (Clitemnestra) tejiendo hilos de engaño y manipulación para llevar a cabo la traición hacia su marido, de la mano de su amante Soriano. Orestes, único personaje que conserva su nombre original en el texto clásico, transita una lucha interna entre el deber y su propio ser.

Una hija que llora a su padre, una madre cegada por la pasión de su amante, un hijo huyendo de su tierra, sin remordimientos de llevar en sus manos el puñal mas filoso. En estos cinco personajes personifican las emociones contradictorias de un mismo cuerpo humano: el amor, la traición, la confusión, la lucha y el remordimiento.

Parte de este mismo cuerpo lo conforman los veinte intérpretes, vestidos al mejor estilo de la década del 60′. Son hombres y mujeres con trajes y zapatos perfectamente lustrados que empuñan un arma cada uno. Con su destreza corporal y sus desplazamientos aéreos decoran las figuras de estos personajes. Se fusionan en una masa y se mueven rápidamente, coordinando los pasos y gestos a través de los cuales se va contando la historia.

El bandoneón trayendo el tango y un percusionista al ritmo del pulso musicalizan toda la pieza. Por momentos, una cumbia villera se mezcla con este tango contemporáneo, tendiendo un puente con el ahora; los intérpretes que antes vestían traje, calzan zapatillas, remeras informales y pantalones sueltos bailando al ritmo de los nuevos sonidos. Todo sucede mientras una coreografía es montada por Nélida y Soriano al mejor estilo contemporáneo. Cumbia y tango son parte de un mismo paisaje.

4335 Prensa El Reñidero Foto Carlos Furman

La fusión de este multilenguaje propuesto por Cervera invita al espectador meterse en un lugar incómodo un lugar incómodo. Por un lado, la belleza de los movimientos forman paisajes en el aire, por el otro, un ruido perturbador genera misterio. La presencia de las armas muy bien enfiladas no ayuda a calmar la sensación de alerta y la historia cada vez avanza un tramo más.

Es en la cancha donde se define realmente quien es el vencedor. El gallo luchador a punto de dar su picotazo inclina su cabeza hacia atrás para tomar impulso. En ese instante mira y mide el ángulo perfecto para clavar su mejor instrumento de guerra. Sin pensarlo, pica.  Una nube de polvo por momentos nubla la vista, confunde ¿Quién es el vencedor y quién es el vencido?

Como un gallo, la historia se mueve desplazándose entre la belleza y la violencia. No son veinticinco cuerpos, es uno. No son todas las armas, es una sola herida la que define la muerte y la vida. No es el gallo ni el polvo, es la venganza y la Argentina. Como un hombre besando a la ternura y al mismo tiempo convirtiéndose en animal, como un gallo sangrando, pero calculando su picoteo mortal, como la historia que sabe ser cuerpo y voz de un todo y a su vez, del polvo.

Ficha técnica

BALLET CONTEMPORÁNEO
DEL TEATRO SAN MARTÍN
Dirección:
Andrea Chinetti
Codirección:
Miguel Ángel Elías

Obra Original: Sergio de Cecco

Coreografía y dirección: Alejandro Cervera

Música original: Zypce

Músicos en vivo:  Eliseo Tapia, Arauco Yepes  

Elenco: Rubén Rodríguez, Matías De Cruz, Carolina Capriati, Silvina Pérez, Rodrigo Etelechea, Darcio Gonçalez, Lucía Bargados, Daniela López, Boris Pereyra, Lautaro Dolz, Leandro Bustos, Darío Calabi, Benjamín Parada, Damián Sabán, Constanza Agüero, Melisa Buchelli, Flavia Dilorenzo, Fiorella Federico, Paula Ferraris, Sofía Menteguiaga, Eliana Picallo, Eva Prediger, Sol Rourich, Agostina Scarafia, Federico Amprino, Adriel Ballatore Crosa, Matías Iaconianni, Alexis Mirenda, Michael Requena, Brenda Arana, David Millán, Andrea Pollini, Ivana Santaella  

Vestuario: Julio Suárez

Asistente de vestuario: Analía Morales

Escenografía: Alejandro Cervera, Laura Copertino

Iluminación: Matías Sendón

Asistencia de coreografía y dirección: Paz Corinaldesi

*Jueves a domingos a las 20.30 en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín. Av. Corrientes 1530

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