Los traumas del asesinato materno vuelven en LA Confidential

Por Esteban Galarza

La tercera novela de El cuarteto de Los Angeles repasa viejas obsesiones de James Ellroy en una trama noir y de una sordidez espeluznante. 

Tapa LA Confidential

En alemán sueño se escribe Traum. Es significativo que tenga puntos de contacto con la palabra castellana trauma. La ensoñación no se vive como un continuo sino que afecta a quien sueña, el sujeto que se vuelve objeto de su propia mente. Es sabido la fascinación que tienen los alemanes por descubrir los misterios de la ensoñación y la noche, una hermandad con los dioses supremos que solo se puede dar desde lo oscuro. Se entiende que Sigmund Freud se engarce en esta tradición de germanos obsesionados con el sueño, aunque lo que el psicoanalista buscaba no era vivir en lo onírico sino buscar las fallas de la persona en ese estadio para sanear la mente.

Si se pasase en limpio todas estas ideas se podría decir de forma burda que el soñar, el vivir ese “trauma” de la mente busca de algún modo arreglar heridas pasadas. Volver una y otra vez sobre el pasado para rememorar tiempos mejores o caer en pesadillas recurrentes. James Ellroy revive en la mayoría de su producción novelística un trauma, un sueño vuelto pesadilla, de su infancia: el asesinato impune de su madre.

En la cima de su producción novelística, el llamado Cuarteto de Los Angeles, atraviesa la sombra de ese crimen e incide directamente en la acción: La Dalia Negra, la primera novela, trata un caso real de 1947 que se desdibuja en la figura del femicidio de la madre de Ellroy; en El gran desierto Buzz Meeks y Mal Considine son dos caras de la violencia masculina, fuertemente homofóbica, que busca redención y justicia mientras sus mundos interiores se despedazan. La tercera entrega, LA Confidential, recientemente publicada por Random House, no escapa de esa estela.

En el caso de LA Confidential hay tres detectives que chocan y se unen en dos momentos distintos. El primero en la llamada Navidad Sangrienta, donde un joven oficial ambicioso, Edmund Exley, delata a los partícipes de una represión desmedida contra latinos presos y se enemista infinitamente con Bud White, un detective de alcantarilla, violento pero noble que busca obsesivamente a femicidas y violentos domésticos, como un modo de limpiar los recuerdos del crimen impune de su madre en manos de su padre. La tríada la cierra el detective Jack Vincennes, una cazador de celebridades y portadas escandalosas en la revista de chismes Hush-Hush (émula de la amarillista Confidential). Casi en simultáneo a la investigación que abre Asuntos Internos ocurre la masacre en la cafetería Nite Owl, que consterna a la ciudad y mueve la opinión pública, que busca respuestas rápidas. El chivo expiatorio son tres jóvenes negros que esa misma noche secuestraron y violaron a una joven estudiante mexicana.

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En esos días posteriores a la masacre, la violencia, la cobardía, el oportunismo y la corrupción policial desembocarán en glorias superfluas que recibe Exley, un ostracismo cruel que desplaza a White de la escena y una decadencia sin fin que sumerge a Vincennes. Durante esos años White se obsesiona con un  brutal violador, torturador y asesino de prostitutas que actúa con la impunidad que confiere el saber que nadie toma en cuenta esos crímenes. Las sombras de algo más horrendo ocurrido unos años antes a los días del Nite Owl, sumado a los rencores que no cesan entre los tres hombres, hacen que años después salgan a la luz las fallas de la investigación en torno a la masacre del restaurante y vuelva a las portadas de los diarios el caso pero con mayor virulencia. Así los tres detectives vuelven a cruzar sus vidas llenos de traumas imposible de superar y a sabiendas que es inevitable salir indemne del horror que descubren debajo de todo el glamour de plástico en el que vive Los Angeles en los 50 y mediados de los 60. La ciudad late y oculta monstruos, los maquilla y los hace parecer personas respetables del cine, el poder judicial-político o la policía, pero querer hacer justicia es otro cantar. Es ese horror el que desencadena toda la tragedia que espera por salir. Tarde comprobaron los tres detectives que el Nite Owl fue la punta del iceberg de algo mucho más oscuro, cuando la amenaza se vuelve una realidad.

La novela tuvo su versión cinematográfica en 1996, Los Angeles al desnudo, protagonizada por Russell Crowe, Kevin Spacey, Guy Pearce, Kim Basinger y Danny De Vito. Una película con visos de film noir, pero que no toca las profundidades sórdidas en su totalidad que plantea Ellroy. Es entendible, Hollywood tolera hasta cierto límite el horror que puede ocultar su mundo de flashes y red carpets.

James Ellroy dio otro giro en torno a esa ciudad soñada y continuó una historia que pareciera no tener fin, que comienza en el final de El gran desierto y que buscase resolver definitivamente en la siguiente entrega, Jazz blanco. Quien lea las novelas de El cuarteto de Los Angeles quedará atrapado no solo en la trama de las novelas, sino que se hundirá en la mente de uno de los mejores autores de policial negro que dio la segunda mitad del siglo XX y de algún modo buscará la redención o al menos el dejar descansar la mente de las pesadillas que vienen de noche y afectan la mente de un huérfano traumado.

 

LA Confidential de James Ellroy.

Literatura Random House.

528 páginas.

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