La reivindicación de lo espectacular en The Greatest Showman

Por Irene Cueto

El musical de Michael Gracey hace un auto-homenaje al mundo del entretenimiento y recuerda sus orígenes desde el prisma del presente.

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The Greatest Showman del director Michael Gracey cuenta la historia del soñador Phineas Taylor Barnum, quien va más allá de las convenciones y los encasillamientos sociales para dar rienda suelta a sus pasiones vitales, empresariales y artísticas y crea el mejor circo de principios del siglo XX. Este maestro de ceremonias es interpretado por Hugh Jackman quien, desde que colgó las garras de Wolverine, continúa ampliando sus registros interpretativos.

El motor de esta película es la música. Ya desde el principio, arranca captando la atención del público con un show potente, en el que la voz de Jackman contrasta al comienzo con la potencia del coro hasta llegar a la apoteosis del tema. La primera escena recuerda a la salida a la pista de las bailarinas y el maestro de ceremonias en Moulin Rouge (2001) del director Baz Luhrmann, donde el color, el brillo, los números y el atrevimiento son algunos de los protagonistas. greatestshowmanUn elemento que caracteriza a los números de los artistas de circo es que se inspiraron en los pasos de baile de Michael Jackson, e incluso hay movimientos basados en los del mítico videoclip de Thriller.

La fotografía es uno de los puntos fuertes de este musical, al igual que la escenografía y el vestuario, que en determinadas escenas hacen un guiño a los años dorados de Hollywood. Como estrellas rutilantes de ese dorado firmamento están las actrices Michelle Williams, quien encarna a la mujer de Barnum (Charity) y Rebecca Ferguson, que interpreta a Jenny Lind una cantante de ópera que se ha ganado su lugar con su trabajo. El momento clave de su papel es cuando Lind canta en la pantalla Never Enough, interpretada por Loren Allred, mezclando otra vez el estilo musical del personaje con ritmos contemporáneos. La primera vez que aparece la canción, la interpretación de la actriz resulta hierática por el escaso movimiento corporal, poco acorde con el desarrollo de la música. 348e84c9538ef2e0103ac473c6edc5ba

El trabajo aúna la imaginación y el color en un musical que adentra al espectador en las vicisitudes de un soñador ambicioso, que crea el circo a partir de aquellas personas que se salen de los cánones de belleza preestablecidos en el siglo XIX y que son socialmente rechazados por ser diferentes. El racismo es un tema presente en la película y se puede ver particularmente encarnado en el trabajo de Zendaya, que interpreta a la trapecista Anne Wheeler.

Una de las sorpresas de la película es la actuación de Keala Seattle, que interpreta un personaje triplemente rechazado por su género, su raza y su físico. Su impresionante voz en This is Me le da energía a  una escena en la que la tristeza de los artistas va dando paso a la rebeldía y la fuerza para afrontar su vida como artistas atípicos y también a sus historias personales.

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Ya en The Paperboy (2012) Zac Efron se rebeló contra típico papel de niño-galán. Parece que está madurando como actor y uno de sus momentos más estelares en The Greatest Showman es el duelo musical en el bar con Jackman con The Other Side, en la que el actor prueba una vez más que además posee una buena voz. Además, esta escena tiene un carácter más potente y rockero y contrasta con la que protagoniza con Zendaya, cantando Rewrite The Stars, más lírica y un tanto dramática, en la que la danza aérea en la que se envuelven le otorga movimiento y la hace espectacular.

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Esta película es un trabajo que desarrolla el concepto musical y visual de este género con la combinación de personajes, estilos de danza y música de diferentes estilos. Sin embargo, en el guión aparecen algunos saltos en la narración de la historia y también clichés en relación al papel heróico de los protagonistas masculinos.

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