Carlos Chernov: “Me interesaba que el cerebro, el centro de nuestra identidad, se convirtiera en un hígado para mostrar lo poco que somos en realidad”

Texto y fotos: Lucía Martínez

En El sistema de las Estrellas, el autor plantea un escenario caótico del futuro, donde los seres humanos se venden a sí mismos para sobrevivir. Sociedades distópicas que abandonan la concepción moral y se arrojan al impulso biológico.

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Las predicciones sobre el futuro de los seres humanos y la posibilidad de que su existencia corra peligro debido a la tecnología, la contaminación o los conflictos bélicos fueron -y serán- las grandes preocupaciones de los mortales. Pero, ¿Qué pasa si el destino es mucho peor del que se espera? ¿Si el apocalípsis en realidad se produce al invertir por completo el carácter moral y espiritual de la sociedad en un acto de conveniencia, egoísmo e impulso primitivo, arrojándose a un vacío irreparable?

El sistema de las estrellas de Carlos Chernov, fue escrita hace ocho años, pero recién ve la luz: “Hay un espacio que concurso los libros, que puede durar dos, tres años o a veces más y al final por cansancio los publico”. Psiquiatra y psicoanalista de profesión, escribió libros como Anatomía Humana (1993), El amante imperfecto (2008) y El desalmado (2011), entre otros.

La novela sigue la temática de sus obras, en las que se pregunta sobre la moral y los juegos humanos. Su último trabajo se desdobla para dar paso a una distopía, un nuevo orden en el que lo material se aleja de su definición original y muta hacia terrenos escabrosos. Una ciencia ficción que, en estos tiempos, resulta demasiado cercana.

Bajo esta premisa, El sistema de las estrellas (Interzona), de Carlos Chernov  plantea el escenario perfecto del caos entre los hombres, 200 años después de “La gran catástrofe” ambiental que sacudió la tierra. El protagonista es Goma, un adolescente de los barrios más marginales, en donde la única oportunidad para escapar de la muerte es convertirse en actor de películas virtuales y orgásmicas, proyectadas para cerebros enfrascados. El nuevo mundo ha sido estratificado en base a conceptos marxistas; hay millonarios, burgueses y proletarios.DSC_0674

En la nueva escala social, en la que los derechos sólo existen para quienes tienen poder, la posesión de los cuerpos se convierte en prestigio y, al mismo tiempo, en un bien económico para los sectores más desprotegidos. Goma luchará por revertir el destino de su padre y salvar a su madre de las “agencias de amores“, donde las personas son vendidas como hijos, parejas o sirvientes de otras familias. En el camino, deberá debatirse entre seguir sus principios morales o abandonarlos en busca de un futuro mejor.

Mientras tanto, un grupo de científicos y telepáticos buscan la perfección humana. Al intentar generar conexiones con cerebros enfrascados de todas las formas posibles, degradando lo que llaman “El sentido común”, se embarcan en una búsqueda irracional contra poderes inexistentes del cuerpo humano.

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Aunque lo consideran innecesario en sus experiencias virtuales, el cuerpo es un medio fundamental para generar las sensaciones de dolor o placer que experimentan los personajes dentro de ese mundo intangible…

Como decía Lacan, no hay goce que no sea el corporal, no hay otra forma. El psicoanálisis no sólo se basa en el placer sino también en el sufrimiento. En la novela solo sufren los proletarios, porque lo único que tienen es el cuerpo, es algo bastante cruento. También hay una desmetaforización de la materia.  En el marxismo, la prole representa a una clase social, pero en la novela es la que vende a los hijos y punto, no hay metáfora. Eso es algo interesante en tiempos donde hay una especie de caída y una reducción de lo simbólico, algo que no está bueno, porque todas aquellas cuestiones que exigen más capacidad, van desapareciendo. Por ejemplo, la poesía es casi una especie en extinción. El público genuino no compra poesía, solo lo hacen los poetas. Es una pena, porque es como una degradación de lo intelectual.

Para los científicos, ¿no es ambiguo que utilicen la telepatía como el único método para comunicarse con los cerebros enfrascados?DSC_0666

Los médiums creen que la telepatía es una mística. No se sabe si el cerebro enfrascado quiere seguir viviendo. Por ahí pasaron 30 años y de tu yo no quedó nada, de tu identidad. Entonces la pregunta es ¿Quién goza? Eso ya es nada, es un cerebro que está hecho como una máquina para procesar el goce, algo que está muerto. Se supone que da mucha excitación pero, ¿A quién? Me interesaba que el cerebro, el centro de nuestra identidad, se convirtiera en un hígado para mostrar lo poco que somos en realidad, que no es algo consistente.

La necesidad de enfrascarse devela el interés del ser humano por la inmortalidad ¿Por qué cree que sigue siendo uno de las grandes intereses?

Es un planteo tramposo. De la  inmortalidad no te enterás hasta que te morís, no hay manera de saberlo.  Pero creo que no sería muy agradable. Acá es una inmortalidad más acortada, es una materia cerebral que tiene una base en el goce que el cuerpo experimentó en vida. En ese estado de goce el cuerpo se destruye.

978-987-3874-71-0

En El libro de los géneros recargados Elvio Gandolfo plantea a la Ciencia ficción como un género casi inexistente en Argentina. ¿Comparte la misma visión?

En Estados Unidos hay un sistema para el desarrollo de los géneros, vas a la revista donde te publican los cuentos, conseguís alguna entrada económica, te hacés conocido… Acá no existe nada de eso. La ciencia ficción en español no tiene ningún prestigio. En mi caso, leí ciencia ficción de joven nada más, no es un género que me interese particularmente. Hoy en día me parece muy pueril. Intenté leerla varias veces y me decepcioné. Alguna impronta me dejó en la cabeza porque escribo bastantes distopías. Escribí El Sistema de las estrellas, estoy escribiendo una tercera parte que no tiene nada que ver y tengo pensado escribir una cuarta, así que es como un exceso.

El sistema de las estrellas de Carlos Chernov.

Interzona

296 páginas.

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