Feria del libro independiente en San Telmo

Por Alejandro Hoszowski

Hoy a las 17 el bar Gorlami presenta su primera feria del libro independiente. Numerosas editoriales tendrán sus obras disponibles, además de que habrá lectura de poesía y sorteos.

foto gorlami

Esta es nuestra primera feria”, dice Antonella Cordone, administradora del bar Gorlami. La idea surgió como un experimento más en el bar y para aprovechar la navidad. La poesía es lo que salva al bar en este contexto de mierda”, sentencia. Gorlami está acostumbrado a trabajar con presentaciones de libros, pero organizar una feria es algo nuevo. Cordone se ríe: “ya van dos veces que dicen que nuestra feria es una ‘feria figaza’ y está bien, lo es. Todo cuando recién sale es una incógnita”.

Las editoriales que van a asistir a la feria son: Modesto Rimba, El Ojo del Mármol, Chirimbote, Peces de Ciudad, Zindo & Gafuri Ediciones, Al Filo Ediciones, Ediciones en Danza, Ombligo Cuadrado, Caleta Olivia, Ruido y Contexto, Revista Replay, La Carretilla Roja, Walden, Pastelarium, Kioskito de Fixiones. Además estará la Cooperativa de editoriales independientes y Ruth Rajchenberg.

¿Cómo surgió la idea de hacer una feria de libros?

Surgió porque se acercan las fiestas. Empezó de una manera muy boba. Se cayó un evento el 8 de diciembre, y como podíamos abrir más temprano por ser feriado, pensé en hacer algo para que vengan editoriales, muchas de las cuales acaban de arrancar y no tienen mucha distribución tampoco. Para que tuvieran un espacio más para vender además de la presentación de los libros. En una presentación llevás plata para comprar un sólo libro, pero si vas a una feria por navidad, llevás más plata para comprar regalos. Era generar un día así.

A mí siempre me motiva que se junten entre las editoriales. Me encantaría que de acá salga no sólo una feria, sino también una forma de organización.  Si esta feria sale bien, podemos pedir los puestos a la asamblea de San Telmo. Entre 35 editoriales podemos pedir un permiso para cortar la calle y hacer una súper feria para el día del amigo. Hay que organizarse.

¿Cómo les fue en experiencias previas de presentaciones?

Bien. Pasa mucho que hay presentaciones increíbles en las que capaz hay poca gente, y hay otras masivas que por ahí no son tan buenas. A veces vienen los amigos de alguien que hace su propia distribución y es algo más familiar, más íntimo. Me ha pasado de leer textos de gente así que son increíbles y desear que salga de esos círculos.

La literatura es un círculo pequeño, siempre es menos popular que la música, pero no tiene más que abrirse. Creo que las ferias fomentan eso, sobre todo una en la que también se lee. El viernes va a haber micrófono abierto, entonces quien quiera va a poder leer sus textos. De cada una de las diferentes editoriales van a venir varios autores.

Cuando hacemos lecturas intentamos que haya alguien de cada una de las cosas que preparan acá, para que también se conozcan entre sí. Cuando hicimos el ciclo “Oportuncrisis” fue pre elecciones y era leer un poco de literatura más comprometida políticamente.

Algunas de las editoriales que vienen recién empiezan.

Sí, y también hay otras que tienen pocos años. Eso está buenísimo. Yo entiendo que es difícil cuando dejás afuera a editoriales que tienen más trayectoria, pero creo que en la ciudad hay espacios para todos. Cada uno tiene sus criterios y a mí me gusta que el de este bar sea horizontal. Las posibilidades son las mismas para todos. Es por orden de llegada. Está bueno porque las editoriales que recién arrancan necesitan ese lugar.

Me gusta esa osadía de no pedir permiso. Ya hay ciclos más formados donde se dan el lujo de elegir quiénes van a hacer actividades en su lugar. Me gustaría que acá nunca lo hagamos.

¿El bar nació con esa intención de promocionar la cultura?

Que lo cope la poesía fue circunstancial. Cuando nació el bar queríamos que se toque música.

Pero recién ahora van a tener música.

Hubo que pelear con la habilitación, porque la de música la cajonean y no te la dan. Peleamos dos años hasta que encontramos a un gestor mágico, que de alguna manera logró que salga una habilitación provisoria.

La primera intención fue la movida cultural. Mientras no salía la habilitación para música, se me ocurrió contactar a editoriales independientes. Mandé un mail general para presentar nuestra propuesta y así empezaron a llegar.

Después fue medio un boca en boca. Al no poder hacer música fue un poco bueno, los poetas y los editores empezaron a tocar y les gustó. Hubo un algo como de mutua comodidad. La gente venía acá porque había eventos de lectura. Se dio un poco por casualidad, la idea era que hubiese más música, que está apareciendo ahora. Pero como estamos tan cómodos con la poesía, tampoco la queremos resignar.

*Hoy desde las 17. Gorlami bar cultura, Balcarce 971, CABA.

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