El teatro como estilo de vida en Automenaje

Por Romina Araceli Burgos

Damián Dreizik celebra el mundo dramático desde un unipersonal nostálgico y solemne

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Un actor, un espacio escénico, un prolijo monólogo y un desplazamiento corporal expuesto en una sala de teatro. Automenaje, como su mismo nombre lo menciona, trata sobre  el autor, el profesor y director de teatro Raúl Ricoletti, que tras largos y exhaustivos años de enseñanza teatral decide reconocer su propio trabajo.

Los primeros instantes parce inseguro, desconcertado e incrédulo: “De pronto me encuentro con un homenaje a mi persona” exclamaba Raúl, sorprendido. Minutos más tarde logra tomar seguridad, mostrando a los espectadores la conquista de un papel ganado paulatinamente; pequeñas anécdotas aleatorias que a al profesor le resultaron muy funcionales para su carrera. El escenario le ayuda, es quizás su mayor aliado y el lugar en el que este personaje parece sentirse más cómodo para recordar su larga historia. Es así como transcurre la obra, reconstruyendo recuerdos y anécdotas que fueron de gran importancia para Ricoletti, que hoy se autoreconoce por su labor y por su amor al teatro pese a sus clichés teatrales.

Con pequeños movimientos, proyecciones de voz y con el acompañamiento de su pasión hacia las artes escénicas y la enseñanzas de las mismas, la puesta conduce por emociones de ternura, de pasión y de admiración de como una persona, por amor al teatro, puede llevarlo como una bandera de su vida. Es así como se convierte en un hombre teatro, que se valora tanto a sí mismo que le surge la necesidad de llevarse al reconocimiento absoluto. Demuestra, con cierta perspicacia, la necesidad que tienen los amantes del género de ser reconocidos por dedicar su vida al arte, el mérito ganado que todos merecen.

La pasión y la convicción son los que hace reconocer a estos hombres transmitiendo un sentimiento de admiración, imborrable, transmisible en el tiempo. Esas huellas que se dejan en la historia para no ser borradas. Con una buena pizca de humor, que nunca puede faltarle a este profesor.

Damián Dreizik muestra en su cuerpo, sus ojos y su voz las enseñanzas de este maestro convertido en “hombre teatro”. Era imposible no sentirse en la presencia de una clase de entrenamiento actoral, incitando a los espectadores a probar los ejercicios de este maestro. Resulta muy curioso, además, que, tanto el título como el desarrollo de la obra, giren en torno a la vanidad, los gestos y los relatos recrean en el espectador una imagen de sencillez, de humildad, contrarias a las sensaciones de egocentrismo. Raúl Ricoletti hace sentir, con su propio reconocimiento, que el premio más importante es el esfuerzo y el amor que puede uno aportar por lo que realmente desea. Dedica su premio a su mayor amor: el teatro.

Ficha técnica:
Autor y actor: Damián Dreizik
Vestuario y maquillaje: Vanesa Weinberg
Coreografías: Anita Gutiérrez y Vanesa Weinberg
Diseño de luces: Gustavo Lista
Escenografía: Victoria Quintiero
Fotografías: Laura Castro
Grabación de sonidos: LNB Group
Dirección: Alfredo Allende

*Sábados 22 hs., Centro Cultural 25 de Mayo, Av. Triunvirato 4444.

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