Lo nuevo: un reciclaje distópico de los viejos debates

Por Violeta Micheloni

La última puesta de Sergio Ballerini y Gabriel Reich destruye el mundo conocido y abre las puertas de un futuro incierto, sin nuevas ideas, en el que la religión y la ciencia siguen siendo los únicos discursos a los que aferrarse.

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Keep calm and kill yourself” podría rezar un slogan fácil de una era de memes y distopía, en la que la novedad y la irreverencia son la clave del éxito. Una especie de marketing para el fin del mundo. Con una idea parecida juegan en Lo nuevo Sergio Ballerini y Gabriel Reich junto con la Compañía Teatro Mandril.

Cuatro fieles inician la ceremonia. El mundo conocido ya no existe y una nueva religión plantea un futuro posible para los pocos seres humanos que quedan alrededor de una figura mesiánica con conexión directa con El creador. Kreimer, quien hizo brotar agua en un planeta ya prácticamente sin vida, entra en escena y genera un trance extático en sus seguidores. Una pequeña rave mística. “Deja que Kreimer entre…” comienzan las historias y las canciones que legitiman el poder del líder. 000169831La ceremonia avanza en la conversión de un nuevo fiel sobre cuya vida o muerte Kreimer -con el creador- tendrá que decidir. El sacrificio ya está preparado y sólo queda derramar la sangre cuando un grupo revolucionario interrumpe el holocausto e intenta desenmascarar al supuesto mesías. Frente a la entrega al amor que el líder reclama e impone, los revolucionarios denuncian un complot capitalista y plantean que la libertad es posible a través de la técnica.

Dos utopías contrapuestas; la salvación en la fe y la emoción o la libertad humanista de la ciencia, ambas en pugna por la dominación de “lo nuevo”. La obra plantea un posible apocalipsis en el que la humanidad se quedó sin nuevas ideas y sólo quedan los discursos absolutistas y falaces -“¡El universo necesita de la humanidad y la humanidad necesita a Kreimer!”- disfrazados de novedad, de última moda. Algo así como el presente.000169829

Llena de humor absurdo y delirante, el fuerte de la puesta es el ritmo que nunca decae y mantiene en vilo. La música, una especie de electrónica espiritual con canciones de culto religioso, funciona para puntuar ese ritmo y darle tonos diversos a las distintas partes. Los personajes son más que nada un conjunto de arquetipos y en cierto sentido podrían estar mejor delineados, pero todas las actuaciones cumplen sobradamente con la expectativa de risa y delirio necesarios.

La Compañía Teatro Mandril elige el humor -semi negro- una vez más para tratar un tema en apariencia distante pero que comprendemos perfectamente: las promesas de líderes carismáticos, las religiosidades superficiales, las consignas de optimismo programático tan presentes en casi todos los ámbitos cotidianos (la televisión, el trabajo, la política…) que bien leídas revelan el vaciamiento, la nada, que hay detrás de “lo nuevo”.

Ficha técnica:

Dramaturgia: Sergio Ballerini, Gaby Reich

Actúan: Sergio Ballerini, Gabriela Biebel, Sara Calla, Renzo Morelli, Juan Noodt, Diego Recagno, Gaby Reich, Eleonora Valdez

Músicos: Eduardo Baeza, Pablo David Sosa, Sebastián González

Vestuario: Gina Peiretti

Escenografía: Myriam Salto

Diseño de luces: Leandro Benavente, Camila Benavente

Fotografía: Nahuel Chávez

Dirección musical: Eduardo Baeza

Dirección: Sergio Ballerini

*Sábados a las 21 en el Teatro Mandril, Humberto Primo 2758, CABA.

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