Lulú Fernández: “Intento lograr una observación del detalle y al mismo tiempo un disfrute del plano general”

Por María Singla

Saigón, historias de medio mundo es el primer libro de la autora platense. Editada por Edulap, la compilación de cuentos habla de aquello que hombres y mujeres tienen en común en diferentes tiempos y espacios.

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Un paquete contrabandeado cruza el río Paraná en el baúl de un traficante insólito. Las fronteras argentinas se abren de par en par ante el religioso, que conoce la rutina de los gendarmes y se acopla a la danza del soborno. El bulto habla desde la oscuridad; las estampitas de la Vírgen Negra de Czestochowa están prohibidas en un país que obliga a sus habitantes a rendir culto a los blancos. Sus adoradores, los más rubios ucranianos y polacos de la Mesopotamia, deben resignarse a la clandestinidad.

Los protagonistas de los cuentos de Lulú Fernández están siempre  en movimiento, viven desplazándose. El viaje que emprenden, de mayor o menor escala, devela un contexto siempre hostil y violento, y resalta de manera sutil aspectos oscuros propios de lo humano. Personajes de diferentes culturas y épocas históricas encuentran un punto en común: todos se enfrentan a las inclemencias de su tiempo, espacio y situación, muchas veces desconocido para el lector. Así es como Fernández genera a partir de Saigón dos travesías diferentes; la de los personajes por un lado y la del lector por el otro, que se sumerge en un mundo desconocido o en una nueva dimensión de aquello que sí conoce.

Saigón, historias de medio mundo, es una recopilación de cuentos seleccionados por la misma autora y muchos de ellos recibieron premios prestigiosos. A lo Cowboy fue el ganador del premio Itaú en 2016. Con Kai Ming ganó el concurso de relatos Miguel Ragone en 2014 e Ilex recibió el premio FINEDU en 2013. La editorial de la Universidad Nacional de La Plata, EDULAP, se encargó de la edición de la primera publicación formato libro de la autora, que condensa ficciones de todos los puntos del globo.  

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Si bien en cada cuento tratás cuestiones diferentes, todas ellas tienen un viaje, un traslado, algo que se mueve. ¿Por qué te interesan las historias sobre transiciones?

Es verdad que hay un vector permanente en las historias, pero surgen a partir del acto de conocer y de la investigación. Muchos de los cuentos parten de mi interés por la historia, como los que hablan sobre Guerra de Vietnam o la Guerra del Opio y los viajes son una parte natural de las personas y los procesos históricos. Son parte de la construcción de los personajes.

¿A la hora de publicar los cuentos, tomaste en cuenta este elemento común para curarlos?

No, si bien hay un tipo de sistema vertebral natural en todos ellos, lo que busco tiene más que ver con un viaje que se da en la lectura. Apunto a que el lector se sumerja en un viaje interior, en un sentido más exploratorio. Por eso los cuentos tienen esa relación con mis investigaciones históricas, me permiten ejercer esa especie de inmersión y es eso lo que quiero compartir.

Tus intereses son muy amplios, sos fotógrafa, paisajista y también hablás de investigaciones históricas. Eso se nota en los cuentos, son muy diferentes entre sí. ¿Buscás un punto de conexión entre los relatos?

No entre los relatos, pero sí dentro del cuento. Lo que intento hacer siempre es lograr una observación del detalle y al mismo tiempo un disfrute del plano general. Los distintos enfoques que me pueden dar mis intereses personales son herramientas para lograr un relato más completo, que tenga estas dos cuestiones. Sin embargo todo surge de las investigaciones históricas, insisto.

¿Por qué elegiste el cuento Vietnam 68 para titular el libro?

Vietnam 68 transcurre durante la guerra, justamente en Saigón. Y es un nombre fuerte, justamente porque es algo que ya no existe. Saigón era la capital de Vietnam del Sur. Cuando el país se unificó pasó a llamarse Ho Chi Minh City y Hanoi pasó a ser la capital. Entonces me pareció interesante, que resumía un poco este interés por algo que cambió y ya no está.

En varias de las historias de los libros tratás temas difíciles de digerir. En Mario y Chapa, por ejemplo, hablás de hambre, pobreza y abuso, sin embargo el relato gira por otro lado. ¿Cómo hacés para trabajar con cuestiones tan densas tan sutilmente?

librosaigonSon elementos que ayudan en la composición de la historia y los personajes. Les da verosimilitud y atraen a lectores lejanos, que desconozcan el contexto en el que se desenvuelve el relato. En Mario y Chapa el argumento gira en torno al personaje y todos los elementos que decís son parte de él, entonces no puedo separarlos.

Ninguno de tus cuentos gira alrededor de historias de amor de pareja o romántico. Hay una tendencia en los trabajos de autoras jóvenes a contar historias sobre cosas cotidianas como las relaciones amorosas, pero vos te desmarcás.

No lo había pensado así. Me parece mucho más dinámico a la hora de la fantasía crear historias lejanas a lo cotidiano, me gusta romper con eso. Por eso es tan importante mi exploración histórica, porque me permiten ir más allá de ciertos límites y superarlos implica expandir la imaginación, que es la base de la ficción.

Saigón de Lulú Fernández.

Edulap, 2016.

97 páginas.

 

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