Marisa Domínguez Coll: “Lo siniestro me llama la atención y me inquieta”

Por Lucía Martínez

Con Donde los Peces pueden vivir,  Griselda García se lanza como editorial con una colección de narrativa corta que bucea cerca de los límites de la cordura, en la mirada de distintos protagonistas.

21768010_838255332990504_2039574220504804857_n

Los cuentos de Marisa Domínguez Coll son una prolongación de lo intermedio entre el mundo de los sueños y la realidad, un estado de alucinación hipnopómpica que acompaña a sus personajes desde el primer momento del relato, con diez historias que dejan entrever una versión más pura de los hechos, donde lo verosímil no es una opción.

En Donde los peces pueden vivir (Griselda García Editora) las breves historias alteran el orden casi sin pestañear y llevan al lector por un sendero donde el extrañamiento se convierte en lo normal, para un mundo de mortales. Basta con algunas pocas líneas para identificar una situación que, aunque suene descabellada, podría ser parte en la vida de cualquiera.

“Aprendí que la esfinge colibrí es un insecto que parece pájaro, por como bate las alas y porque tiene algo similar a un pico. También el cuento del caburé, de plumas mágicas para el amor y el del escorpión, que se suicida cuando se sabe acorralado. Empecé a creer en la certeza de esas historias”.

Aunque prefiere no decirlo, Marisa Domínguez Coll es médica psiquiatra pero se dedica a la escritura desde temprana edad. Junto a Griselda García Editora, publicó su primer (y único) libro como parte de la colección de Narrativa que dirige Santiago Moabre y que promete muchos autores más.

***

¿Qué te impulsó a escribir esta obra?

La literatura me acompañó desde que tengo memoria, era lo que más me conectaba con las cosas buenas. Empecé a escribir hace mucho tiempo, por lo que tenía los textos guardados, hasta que decidí hacer un ejercicio de lucha contra el narcisismo, de cierre, y publicarlos.

Los cuentos se caracterizan por combinar dos mundos distintos.

Es el hilo conductor de las diez historias. En su tapa se ilustra un poco la atmósfera que busca el libro, el doble color, la doble realidad. Fue un trabajo en conjunto con la editorial, con Santiago Moabre, que es el director de narrativa y el diseñador, hasta que le encontramos la vuelta y coincidimos en lo mismo.

¿Tu profesión influyó en la forma en que narraste las historias?

No, porque a mí me gustan las historias, todo lo transformo en una anécdota. Más bien fue al revés, no sé si la escritura me llevó a mi profesión. Eso, a su vez, me ayuda a escuchar y recortar de cierta manera lo que me gusta. Lo siniestro me llama la atención y me inquieta.

¿Cuáles son los elementos de la psiquiatría que te ayudan a “recortar” esa realidad?

El psicoanálisis tiene la creencia de que lo que va por abajo, se ve y determina, algo que sucede en los sueños y que insiste de alguna manera porque forman parte de un territorio que busca su camino a la superficie. Cuando uno baja la defensa y a la noche está a la merced de lo que corre, ahí pasan algunas cosas. Hay una línea muy fina entre lo que parece cotidiano y la realidad es que estamos todo el día caminando en el fango y hacemos alusión a lo oculto. Eso también aparece en los cuentos pero no fue intencional, sino por un vicio que yo tengo.

21371037_828451233970914_320167430133391143_n

Además de la dualidad, las historias  transcurren bajo un ambiente veraniego, donde los protagonistas muchas veces son niños…

Hay cuestiones que son autobiográficas porque yo pasé muchos veranos en el Tigre y en el libro la infancia aparece como un terreno donde lo que corre por abajo está muy presente e inconsciente. A medida que pasa el tiempo esas cosas quedan más o menos tapadas y en algún momento aparecen. Pero los niños tienen muy presente cuestiones como la muerte o el sexo.

¿Qué te llevó a optar por el camino de la psiquiatría?

En mi adolescencia tuve encuentros de literatura y psicoanálisis muy interesantes, pero recuerdo más que nada un verano donde solía frecuentar una librería y decidí llevarme Psicopatología de la vida cotidiana, de Freud para leer y me gustó. Ese libro es un ejemplo tras otro de cuestiones escabrosas y oscuras que se relacionan con los cuentos y se filtran en la vida cotidiana como un olvido, una dolencia o incluso en los mismos sueños. Esos temas y las cuestiones prácticas de la vida, me llevaron a elegir la psiquiatría.

Donde los peces pueden vivir de Marisa Domínguez Coll

Griselda García Editora

92 páginas

Deja un comentario