La conquista de lo privado por Jane Hervey

Por María Singla

La bestia equilátera publicó por primera vez en el país Sombra Vana. A través del relato de los cuatro días posteriores a la muerte del Coronel Winthorpe, la autora hace una crítica sutil pero certera de la sociedad inglesa.

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Jane Hervey, pseudónimo de Naomi Thoburn McGaw, escribió Sombra Vana, su única obra, a principios de la década del 50′. Si bien no fue publicada hasta 1963, la novela logró captar cómo el estilo de vida de las clases altas inglesas entraba en decadencia luego de la Segunda Guerra Mundial. Sutilmente, la autora retrata cómo cada personaje se cuestiona – o no – el valor de las costumbres familiares y evalúa la posibilidad de romper con lo que es “apropiado”; con las costumbres de antaño.

Cuando el déspota Alfred Winthorpe muere acompañado solamente por una vieja enfermera, deja en la casa una sombra vana, que recae sobre la familia que dejó atrás. Sus hijos, su viuda y su nieta deberán lidiar por primera vez con sus propias voluntades, liberadas después de toda una vida digitada por el Coronel. La muerte del abuelo de la familia representa la caída del pasado y echa un manto de esperanza sobre las nuevas generaciones.

Durante los cuatro días después de su muerte, el clan Winthorpe deberá decidir qué hacer con los restos de su padre y recién entonces podrán ver su testamento. Personalidades diferentes, aunque nacidas dentro del seno del mismo patriarca, se enfrentan dolorosamente, de manera imperceptible para quien mira desde afuera. La autora muestra un egoísmo particular en cada personaje, limitado y contenido por un sentido compartido y muy inglés de lo que es apropiado.

Jack, el hijo mayor, teme sobre su futuro. Al casarse con Laurine, una atractiva actriz 30 años menor, su padre juró que no recibiría un céntimo de herencia. Al ser pintor y artista, nunca pudo mantener a su familia por sus propios medios y mucho menos el estándar de vida que Laurine pretende. Es así como, durante el funeral y cremación del Coronel, Jack intenta proyectar una imagen de responsabilidad y entereza y pretende ponerse a los hombros el papel del hijo mayor, que deberá tomar las riendas de la familia. Lejos de eso, Jack no parece terminar de descifrar la dinámica con la que se maneja la casa y rechaza la idea de formar una familia tradicional. Al final, su defensa de los valores de antaño no son más que un intento por asegurarse un lugar en el testamento.  

Su madre, en cambio, se encuentra ante el abismo de lo desconocido. Al igual que su primogénito, pregona por la rígidas convenciones inglesas, obsoletas desde el siglo pasado, que le dan algo de seguridad ante un futuro incierto y corto. Luego de más de 50 años de matrimonio con un tirano, la señora Winthorpe no lamenta su partida, pero la angustia permanece. Mira hacia atrás, y ve todas las oportunidades de ser feliz que dejó pasar por su familia, que ahora se desintegra casi imperceptiblemente.

Harry es el segundo hijo y el verdadero sucesor de los modos de su padre. Al ver que Jack no continuaría con el legado paterno, fue él quien se hizo cargo de administrar la hacienda y la servidumbre de la casa mucho tiempo atrás. Nunca se casó, ni formó una familia propia y dedicó su vida a resguardar el estilo de vida que el Coronel quiso para todos ellos. Sus hermanos se sorprenden y piensan que tal vez Harry estuvo esperando este momento toda su vida, para dar un paso adelante y dirigir el rumbo de los suyos, aún cuando no se lo piden. Rígido y excesivamente dominante, Harry toma cada una de sus decisiones racionalmente, pensando que es lo mejor para él y para todos. Si bien actúa desde el amor, es incapaz de notar su actitud paternalista y controladora.

Brian, en cambio, es el término medio entre sus dos hermanos mayores. Sin grandes expectativas de fortuna o ascenso social, Brian construyó una familia próspera a partir de un trabajo duro, pero independiente. Se casó con una mujer aceptada por la familia y por ese poder que lo cubre todo en la novela; por lo apropiado. Es más intuitivo que Jack y Harry y es por eso que muchas veces lo desestiman. Si bien muestra un lado más cálido de los hombres de la familia, es muy poco práctico y constantemente está poniendo trabas a los asuntos burocráticos de la muerte de su padre. No tiene prisa porque nada cambiará luego de la lectura del testamento del Coronel.

Es la nieta de Winthorpe la que trae un aire fresco a lo acartonado de esta típica familia inglesa. Hervey, de alguna manera, pone en ella la esperanza de las futuras generaciones y la capacidad de cambiar la dinámica personal y privada de la Inglaterra de los años ‘50.

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Joanna, de 20 años, es hija de Sylvia, la hermana fallecida de Jack, Harry y Brian. Casada con un hombre de aparente estabilidad económica y muy afable en su trato con los demás, es profundamente infeliz. Se ha escapado con su amante, Andrew, en varias ocasiones y sus tíos se preocupan por salvar su matrimonio con Tony; acusan a Joanna de ser joven e intempestiva. Pero su marido es en realidad un reflejo de la tiranía de su abuelo. A través del menosprecio, considera que Joanna no está a la altura de lo que él piensa que es una buena mujer y esposa, dedicada a su casa y a su familia. Es el repentino descubrimiento de lo dependiente que fue su abuela lo que la hace despertar de los dominios maritales. Verse identificada en ella le permite proyectar un futuro infeliz y eterno, junto a un hombre que no la deja respirar.

No es casual que Hervey haga de su heroína una mujer joven. Los primeros brotes de una emancipación femenina, que tardaría diez años más en llegar, germinan desde lo personal, lo íntimo y lo familiar. Sólo a través de la conquista de los ámbitos privados las mujeres pudieron volcarse a la vida pública.

 

Sombra vana de Jane Hervey.

La Bestia Equilátera

270 páginas.

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