Reflexiones sobre la luna y la escritura de César Aira

Por Pablo Barragán Grondona

En Cumpleaños una errata sobre los ciclos de la luna dispara la imaginación del prolífico autor. Hace un repaso por sus primeros cincuenta años de vida y su tiempo como escritor de un modo personal.

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“El saber está en los libros,

No en lo que uno pueda elucubrar

Los que piensan se merecen sus errores”

Cumpleaños, César Aira

Leer una novela de César Aira es como hundirse en un estanque lleno de peces de colores, peces que fascinan por dos intensos segundos, luego se escapan y se olvidan por un tiempo para volver a aparecer más adelante reformulados, resignificados. Así es Cumpleaños, una novela escrita en 1999 cuando el autor cumplía sus 50 años y reeditada por Literatura Random House este año.

Con el lector atrapado en el insondable estanque de la mente de Aira la novela funciona como una corriente constante que lo lleva, un poco a la fuerza, a través del muy notorio proceso creativo del autor al que él mismo denomina “una huida hacia adelante”: los temas se suceden uno tras otro y generan preguntas obligadas que el autor responde casi inmediatamente, previsor, obligando a una lectura continua.

El punto de fuga en Cumpleaños funciona como una asociación libre con un marcado tinte psicoanalítico y nace de contar al lector un error de concepto que el autor/narrador arrastra desde su infancia: las fases de la luna no son como él las pensaba. Con sus 50 años recién cumplidos, es corregido al respecto de la luna en una charla casual por su esposa y esto desencadena un exorbitante flujo de reflexiones sobre todos los “huecos de los que está hecho” su pensamiento. Para el autor, el problema es que a sus 50 años se encontró con que: “No fue un caso de ‘nunca lo pensé’ fue un caso de ‘lo pensé una sola vez’, que es peor”.

Esta “huida” atraviesa toda la obra del autor, que comenzó a aparecer en 1975 y se continuó, desde los años 90 hasta el día de hoy, con un caudal de entre tres y cuatro novelas cortas publicadas por año. El traductor australiano Chris Andrews, que llevó varias de las obras de Aira al inglés, dice que la escritura del autor de Cumpleaños arrastra efectos colaterales de su vida previa también como traductor, sin embargo, aclara, “tener una prosa correcta, en la sintaxis, no le quita a sus obras los giros salvajes y el salto de una ficción a otra en las mismas novelas”.

Cumpleaños es una novela marcada por las reflexiones personales del autor. Durante las 105 páginas Aira destaca una negación al mirar al pasado con superioridad, ya sea a nivel histórico o personal, al mismo tiempo que no arriesga a evaluar futuro ya que: “Los tiempos por venir son muy resbalosos, muy traicioneros”. También lleva la novela lentamente y por caminos sinuosos hacia la filosofía e interpela a autores como Nietzsche, Platón, Lukács o Wittgenstein para cristalizar el relato en las conclusiones de una persona que ha vivido y ha cambiado su forma de ver el mundo. Esto lo logra a veces de manera terrible: “Me habían convencido de que los sometidos no tenían otra cosa que perder más que sus cadenas, y ahora resulta que las reclaman con desesperación”.

En esta novela el autor usa las hojas como un diario íntimo donde revisa la escritura universal, la suya propia, critica su obra y hasta explica cómo es y como fue concebida. Aprovecha la ocasión para explicar su búsqueda personal de construir una enciclopedia de lo particular y su vida a través de la escritura. Inclusive se da el gusto de resumir su propia novela en dos párrafos muy concretos y una frase que resuena como una verdad determinante pero que el lector debe analizar de manera propia e íntima, sobre todo si plantea seguir un camino en la literatura, o en la vida.

 

Cumpleaños de César Aira.

Literatura Random House

105 páginas.

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