Nicolás Voloschin: “Somos piezas de un engranaje mayor”

Por Juan Martín Nacinovich Fotos: Lucía Martínez

El guitarrista de Mi Amigo Invencible, una de las bandas más creativas y dinámicas del indie actual, tiene luz propia y prepara un EP solista en consonancia con Nuestra Noche, el último trabajo de la banda. Presente y futuro de un guitarrista insignia de la escena actual, con más de 10 años tocando.

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“Este es un crimen que voy a confesar: no había escuchado nunca a Nirvana en profundidad”, admite algo avergonzado Nicolás Voloschin, una de las guitarras de Mi Amigo Invencible (MAI), probablemente la banda insignia de la escena independiente de la segunda década del siglo XXI. Vergüenza es robar, en cambio la música juega un rol atemporal. Llega cuando tiene que llegar. Entre el presente de la banda, que acaba de llenar un Niceto celebrando sus diez años de trayectoria y sacaron un sencillo llamado Nuestra Noche. A eso se le suma el inminente lanzamiento de su EP, por lo que Voloschin mantiene un temple optimista, sereno.

En 2015 arribaba a las bateas La Danza de los Principiantes, el cierre de una trilogía conceptual con feroz abordaje en la nostalgia y el desasosiego. Mi Amigo Invencible escalaba en todos los charts nacionales posicionándose definitivamente como una de las bandas más destacadas de la escena. Entre tanto, Voloschin comenzaba a cimentar su faceta solista, bautizada como El Desastre (2015), de la mano de un registro efímero de apenas 10 minutos plagado de curvas y contracurvas, generando un resultado intrigante y eficaz por partes iguales. “Me interesa cómo llenar espacios con pocos recursos. Tener un espectro de sonido que se escuche bien y lleno”, comenta Voloschin a Revista Kunst mientras empina el resto de su vaso de cerveza en una tarde húmeda de invierno en Multiespacio Korova, una casona de antaño devenida en centro cultural ubicada en el barrio de Palermo.

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¿Cómo surgió la posibilidad de grabar un Micro Disco? ¿Por qué elegiste ese formato?

Nicolás Voloschin: Me lo encuentro a Gonzalo Elizondo, el CEO de Micro Discos, en un cumpleaños y nos pusimos a charlar sobre este proyecto que recién comenzaba. Había salido el primer disco con Las cosas que pasan, un bandón increíble de Mendoza. Me contó la modalidad y el dogma de grabación y me pareció buenísimo. Sobre todo la parte de jugar con los tiempos, podía ser divertido. Nos juntamos un par de veces para ver qué tenía yo, maquetas guardadas, cositas grabadas con la compu en casa. La idea era sacar ese material y que tenga su propia vida. Nos empezamos a juntar y fue tomando forma, adaptándose a todas las reglas del Micro Disco.

Es decir que las canciones pasaron por el quirófano para adaptarse al formato. ¿Cómo las traducís al vivo?

NV: Sí, algunas las readapte y a otras las hice sobre la marcha. Y empezamos a jugar con los tiempos, dándole un sentido al disco, que no fueran 9 tracks separados uno del otro, sino que fuera un viaje, que suba y baje, más condensado y conceptual. Cuando tocamos alargamos todas las canciones, le damos otro desarrollo.

El Desierto comienza con un dialogo casi en clave satírica y cierra con la frase “porque cuando crees que das, en realidad estás tomando”, ambas pertenecientes a la película El Topo (1970) de Alejandro Jodorowsky. ¿Cómo influyó el artista en vos y desde qué faceta?

NV: La verdad es que no conozco todo la obra de Jodorowsky, es muy amplia. Me interesa como director, también la faceta de la psicomagia. Esa película particularmente me impactó mucho de la mano del mensaje de la perfección. Primero flashié visualmente con la película y esa cita, “porque cuando crees que das, en realidad estas tomando” me pareció muy linda y la metimos. No sé si habrá problemas con copyrights (risas).

¿Qué te interesa de la psicomagia? ¿Tuviste algún acercamiento?

NV: Tengo un amigo que vino a hacer un acto psicomágico hace unos años, una suerte de desprendimiento, y lo ayudé. Plantamos un árbol en Parque Saavedera con un corazón de ternero, que él mismo cargó durante cuatro días en su mochila. Lo enterró y plantamos el árbol en un acto simbólico. No podía contar tantos detalles, pero venía de la escuela de la psicomagia.

A pocos días del lanzamiento de Nuestra Noche, el nuevo sencillo de MAI que sirve como una parada bicéfala obligatoria entre el sonido característico que el sexteto desarrolló durante la última década y los nuevos horizontes que están investigando y descubriendo, el guitarrista se sorprende por el recibimiento del público general: “La gente lo va a escuchar pero no sabes exactamente qué les va a pasar con eso. Siempre sobrepasa las expectativas, se te agranda el corazón”. En la misma dirección, el flamante sonido invencible surge, en parte, mediante la convocatoria de Shaman Herrera, un padrino clave de la escena toda, para que haga las veces de productor en la nueva placa de Mi Amigo Invencible. “Shaman es una figura que está ahí cuidándonos. Fue increíble que nos grabe. Mariano (di Cesare) y él se venían juntando hace un año, escuchando música, dialogando y definiendo por donde venía la mano. Grabamos unas maquetas y Shaman hacía la devolución con algunos agregados que metía. Pero la consigna final fue clara: quería sacar el sonido en vivo de la banda y trasladarlo al estudio”, reflexiona Voloschin.

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“Todo lo que explotó en Mendoza es increíble. Con Perras On The Beach, Usted Señálemelo, Las cosas que pasan, Tito, Luca Bocci, comenta a propósito del auge y crecimiento de la música cuyana. Y es que si algo no está extinto en la actualidad es el rock. Si durante los últimos años la escena se centralizó en Buenos Aires, con Capital y La Plata como principales escenarios, hoy la música atraviesa un período importante de federalización con Mendoza, Córdoba y Rosario como próximos –y actuales– mascarones de proa. Voloschin enumera y agrega agrupaciones como Mi Nave y Chimo, de Rosario; Bautista Viajando y Azzis Asse de La Plata, entre otras. El listado, por suerte, ya comienza a ser inabarcable. “Está bueno sacar los ojos de Buenos Aires y ponerlos en el resto del país, que se genere esa costumbre de escuchar música de otros lugares”.

“Hay que elegir, siempre hay que elegir”, cantas al comienzo de El Desastre en Una cosa o la otra, ¿hasta dónde es aplicable la frase?

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NV: Me parece que siempre tenés que decidirte por algo. No podés hacer las cosas en función de agradarle a todos y que siempre salga todo bien. Hay que tirar por una punta o por la otra. Y nunca vas a poder saber qué hubiese pasado si elegías la otra posibilidad.

¿Te sentís la primera guitarra de Mi Amigo Invencible?

NV: No lo pienso mucho de ese modo. Me parece que somos piezas de un engranaje mayor. Funcionamos, procedemos y tocamos por el bien de la canción. Con Mariano, por ejemplo, hacemos arreglos los dos, pero cantan mucho más él y Castro. Al final son como adornos que colgas en la pared de tu casa para que todo sea más lindo.

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