Arcade Fire: Queremos todo y lo queremos ya

Por Ayelén Rives

El conjunto canadiense salta nuevamente al ring de la escena musical con su último lanzamiento, Everything Now, un disco vapuleado por la crítica musical pero que sigue haciendo de las suyas  en la pelea por el podio de las grandes bandas del siglo XXI.

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Foto: Anders Jensen-Urstad

Con unos tragos en la mesa, Zane Lowe entrevista a Win Butler, frontman de Arcade Fire. Hacia el final, Butler cuenta la historia de su abuelo Albino, su gran héroe e influencia, quien tocó con Louis Armstroung, Duke Ellington y, a mitad de su carrera, fue a pelear como voluntario en la Segunda Guerra Mundial. “Volvió, tuvo una segunda carrera con un show de TV familiar, inventó la guitarra eléctrica, tocó en Blue Hawai con Elvis (…) y terminó en los suburbios de Utah con sus nietos.” Allí murió a los 96.

Win Butler recuerda el estudio de grabación en el sótano de su abuelo, donde lo veía tocar y grabar su música. El frontman de Arcade Fire se ha mostrado en sus shows siempre como un personaje inexpresivo, enjuto en sus casi dos metros de altura. Pero al contar estas y otras anécdotas lo vemos emocionarse por primera vez ante cámara. No todas las entrevistas de rock llegan tan al fondo de la sensibilidad de un artista. En ésta, conmovidos, brindamos juntos por su inspirador abuelo.

Arcade Fire publicó su álbum debut, Funeral, en 2004. Desde sus comienzos hasta la actualidad se ha mantenido la formación original: el matrimonio Win Butler y Régine Chassagne, su hermano Will ButlerRichard Reed Parry, Tim Kingsbury y Jeremy Gara, todos multiinstrumentistas, con las colaboraciones en violín y coros de Sarah Neufeld y Owen Pallett.

El pasado 28 de julio lanzaron Everything Now, su quinto álbum, que salió puntual cuatro años después de Reflektor. Las críticas de la prensa acusaron a la banda de cierta insustancialidad y banalidad por alejarse del indie-rock y experimentar con un sonido disco bailable. Pero si escarbamos un poco en la pátina brillosa de esta nueva pieza de los canadienses, podremos ver que se trata de otra de sus obras guiadas por un concepto. Sin este oído atento a leer entre líneas, las canciones son incomprensibles, contradictorias, bizarras e hilarantes. Butler lo señala en más de una entrevista: “Cada vez que publicamos algo hay gente que nos dice que hemos perdido el rumbo”. Ellos siguen el consejo de su mentor musical, David Bowie, y se mantienen en su arte; no son sólo canciones divertidas: cada sonido, cada palabra están puestos con un sentido: el de marcarnos el ritmo de esta era en la que queremos vivir y tener Todo Ahora.

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Foto: Rama

Este nuevo disco de Arcade Fire explota el recurso de un estilo musical particular (la música disco, el reggae) para transmitir con ironía un concepto e idea crítica, que funciona al mismo tiempo de contenido y contracara. Este juego ha sido por demás utilizado en otras producciones de la banda, ya que todos sus discos se encuentran en mayor o menor medida atravesados por un concepto y una visión de mundo que empapa todas las letras y melodías. En Everything Now el concepto se extrapola: sin cierta ironía, el disco es leído como un bailable de ABBA, un punk redundante, un comercial muy bien hecho. Con los lentes del concepto, vemos que nada está creado sin un propósito y que la idea puede leerse en el todo y en cada parte. Everything Now delata que nos encontramos en una época de consumismo excesivo que nos tiene adormecidos. En esta era de Todo Ahora estamos llenos de cosas, pero estamos en negro con nosotros mismos. Como siempre, se trata de ir un poco más allá, buscar la esencia de las cosas, de las personas.

El lanzamiento del álbum fue acompañado por una estrategia publicitaria “de guerrilla” en redes sociales realizada por la empresa inventada Everything Now Corp., lo que los propios artistas consideraron un juego y un experimento. Una campaña inédita en su trayectoria, compuesta por videos, imágenes publicitarias de productos ficticios, mensajes de ruptura entre la corporación y la banda, críticas musicales demoledoras desde falsas webs; todo para promocionar las nuevas canciones en un tono que iba sin medias tintas de lo cínico a lo banal, de lo crítico a lo irónico. Por eso nada parece librado al azar. Todas las flechas apuntan al mismo punto: criticar el consumismo simbólico en que vivimos.

El todo y las partes

El disco recorre el concepto en diversos sentidos, por eso cada parte es tan solo una arista de lo que quieren contar.

Tres pistas llevan el mismo nombre que el disco (1:Everything_Now (continued), 2:Everything Now y 3: Everything Now (continued)) , con ligeras variaciones entre sí en la letra y en la sonoridad. La primera de ellas, instrumental, introduce con una espiral de sonido caótico a la segunda, la pista principal y primer single lanzamiento. Esta es la canción que más se ha acusado por su sonido disco y bailable. La tercera, ubicada al final del disco, cuenta con una letra apenas diferente y un ritmo calmo y onírico, logrando una sensación de continuidad. Como en un loop, volvemos siempre al inicio, volvemos a estar en negro y debemos comenzar otra vez con Todo Ahora, en una especie de cinta de moebius que va y vuelve de principio a fin.

Album_Cover-137056851-RESIZE-1600x1600Igual que Reflektor (2013), este disco está visiblemente dividido en dos partes, marcadas por las breves Infinit Content e Infinit_Content: la primera como un rock punk electrónico, la segunda como una balada folk relajante. Lo único que dicen es: “Contenido infinito, estamos infinitamente contentos”. El sonido de una caja registradora al final de la segunda canción nos indica que caímos en la trampa: hay de todo en el supermercado del Señor.

La primera parte del disco, con temas bailables y furiosos, está atravesada por dos temáticas que funcionan entre sí como contracara: por un lado esta era de consumo simbólico y material excesivo (todo-ahora) y por otro, el vacío que deja en las personas, que difícilmente encuentran señales de vida a su alrededor (looking for signs of life) y terminan pensando en el suicidio como única vía de escape a la incomodidad que la vida y el aislamiento representan (Creature Comfort make it painless). También habla de los ideales de juventud y de la atracción que se nos venden continuamente: Peter Pan y Chemistry son canciones sonoramente extrañas en su trayectoria pero que hablan de otros aspectos de esta era de Todo Ahora. Peter Pan fue escrita al enterarse de la enfermedad del padre de los Butler, y en clave paródica rescata la eterna juventud que se nos vende como promesa frente a la dificultad que implica asumirse adultos (men and women keep growing their cancers). Chemistry, que algunos han leído como un reggae seductor, no es más que otra pauta publicitaria obligándonos constantemente a desearla y pasarla bien.

La segunda parte del disco funciona como un espejo deformante. En un ritmo más lento, casi decaído, la mirada introspectiva gana lugar y nos habla de este vacío pero desde adentro: ¿habrá alguien para mí en esta marea de personas idénticas que se nos ofrecen para elegir? (A thousand boys that look like you, cover my eyes electric blue) ¿Habrá un Dios que nos salve del suicidio? (maybe there’s a good god, damn) ¿En dónde invertimos nuestra energía traducida en dinero? Si ya invertimos todo nuestro dinero en el contenido infinito, ¿qué nos queda para las personas? ¿Sólo nos salvamos si nos monetizamos en el mundo digital? (put your money on me, if you think i’m losing you, you must be crazy) ¿Acaso el amor nos salva de algo? (maybe we don’t deserve love) ¿Acaso no estaremos poniendo todo de nosotros en un lugar que no nos lleva a nada?

En esta segunda parte del disco se revela la contracara, qué pasa dentro de las personas cuando están rodeadas por Todo Ahora. Cobra otro sentido esta vuelta de tuerca cuando, al final, se menciona a María rescatando a Jesús de la cruz, corriendo la piedra de su sepultura. Los Arcade Fire nunca dejan de lado lo religioso en sus discos, y en éste lo retoman para reformular una historia: María, hacete cargo, siempre amás a los hombres como Jesús y ellos siempre te dejan sola. Así, We don’t deserve love y Put your money on me se revelan como los grandes temas introspectivos de este disco para pensar la soledad y el vínculo con los otros en medio de la vorágine.

Como en un loop, volvemos al inicio con Everything Now (continued), volvemos a estar en negro y debemos comenzar otra vez con Todo Ahora. Pero hay un lugar por donde esta cinta de moebius se corta y es ese final abrupto, mal cortado a propósito, que nos hace chocar contra el silencio mientras esperábamos que la música nos lleve lentamente al sueño victorioso, al letargo de las comodidades. Nos golpea ese silencio, nos despierta para decirnos: el contenido no es infinito, seguí vos.

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