Gustavo Ng:  “Con mi viaje le resolví a mi papá la contradicción de querer dejar China atrás, pero a la vez ser chino”

Por María Singla Fotos: Nazarena Talice

En Mariposa de otoño el autor esboza con sutileza trazos de un pasado que lo llevó a reencontrarse con su padre y con la cultura de China. Un viaje a Nueva York que fue además iniciación para reconstruir la propia identidad.

DSC_2684_WEB

El nombre de su hermana en cantonés significa Mariposa de Otoño. Ella encontró en la fascinación por las mariposas la manera de atesorar el vínculo con su padre y sus orígenes chinos.

Gustavo Ng debió esperar para poder acercarse a esa parte de su historia, que hasta entonces le resultaba desconocida y misteriosa. El reencuentro con su padre significó el derrumbe de una gran barrera, sentimental por un lado, pero también física; a Gustavo le negaron, durante 20 años, la entrada a los Estados Unidos, donde su padre vive en el barrio chino de Nueva York.

En Mariposa de Otoño, editado por El bien del sauce, el autor relata episodios de su vida y las relaciones asimétricas con su familia, tan expresivas y transparentes del lado argentino y tan reservadas respecto a la historia Ng Ping-Yip o “Pinki”, como lo llamaban aquí a su padre. Los recuerdos son disparados por el retorno de Gustavo a Chinatown luego del hiato administrativo. Allí, en donde el alma nómade de su padre había encontrado finalmente un hogar dentro del seno de su comunidad, le contó sobre la muerte de su mujer argentina, con quién se había mudado a Norteamérica en los 70’.DSC_2710_WEB 

Fue a partir de aquel abrazo simbólico con su padre que Gustavo se permitió descubrir China y todo lo inherente a ella, que para los argentinos resulta tan diferente. Comprendió que tendría que explorar el país asiático por su propia cuenta, que su padre había decidido irse para nunca volver. En la cultura y tradiciones chinas, Gustavo se encontró con una parte de sí mismo, con un origen cuyos vericuetos se encontraban latentes. China es ahora la dirección hacia donde va su carrera y una fuente inagotable de asombro.

***

¿Por qué te resultó tan difícil conocer y explorar los orígenes chinos de tu padre cuando eras chico?

Mi papá es de una generación en la que los padres no sentían la obligación de hablar con los hijos y quizás el español era una especie de obstáculo para la comunicación. Pero creo que lo más importante es que él se estaba alejando de China, le estaba dando la espalda. Sus padres se fueron a Hong Kong cuando él era muy chico y después a Estados Unidos. La China comunista quedaba atrás no solamente de una manera melancólica: él hacía fuerza para que quedara en el pasado. Entonces, no tenía muchas ganas de explicarnos y de cultivar la pertenencia en ese sentido.

¿Creés que ir a Nueva York, al seno familiar, fue para él de alguna manera volver a China?

No, el que volvió fui yo. Aunque técnicamente no se puede decir que “volví”, porque yo no salí de China, los humanos podemos crear cualquier ficción. Yo de alguna manera construí eso, pero no podría decir que mi papá hizo un regreso. Él todavía no quiere saber nada con el comunismo en China. Simplemente quiso reunirse con su familia, y su familia es china.

DSC_2715_WEB

¿Necesitaste una especie de “visto bueno” de tu papá para explorar tus orígenes chinos?

El reencuentro con mi viejo después de mucho años me dio la llave a China, de alguna manera le puse luz a ese asunto y empecé a verme completo. Desde chico yo sabía que era chino pero no sabía qué era ser chino. Era como tener una máscara pero no saber qué se ve del otro lado. O como un planeta que ve la luna; siempre le ves la misma cara. Sabés que tiene otra, pero nunca la podés ver. Un día tenés que iluminar, hacer algo. Eso fue muy fuerte, empezar a verme. Mientras que mi papá no hablaba, por el lado de mi mamá, que tenía una familia muy grande, de 15 hermanos, todo el tiempo se hablaba de mis orígenes vascos y de Europa. El contraste de lo demasiado conocido contra lo desconocido era muy fuerte. Entonces, sí, el reencuentro con mi papá y el encuentro con China de alguna manera me empezaron a revelar eso. Abiertamente reorienté mi carrera profesional hacia ese lugar y hago todo lo posible para conocerlo mejor. Mi primer viaje lo hice a los 52 años y después hice dos más.

¿Y qué encontraste en ese lado desconocido una vez que conociste China y lo develaste?

En principio, significa hacer estallar un dique y que te golpee el agua, el dique del país que tiene la tradición más larga del mundo. No es la historia más larga, porque todos los países tienen la misma cantidad de años de historia. Lo que tiene aquello es una tradición, es la historia cuando la continuás. Una cosa que vi es la hermosa, la enorme diversidad que tiene China. Yo pensaba que era una sola cosa. y efectivamente es una sola cosa: es un solo gobierno para todos, es un solo idioma y  hasta tienen un solo huso horario. Los tipos atraviesan como 7 husos horarios y no le dan bola a un nivel chiflado. Pero a la vez tienen esa cosa de la homogeneidad, de la unificación.

DSC_2679_WEB

¿Qué significó para vos asumirte como chino en ese contexto?

Es muy raro, es como si llegara un marciano y ves que es pariente tuyo. Me encontré a mi mismo entre la gente que a nosotros nos resulta de las más exóticas, que vemos como en el otro extremo de la raza humana. Me reconocí en lo más diferente, en el sentido cultural, de sentimientos, mentalidad y manera de vivir. No fue de golpe. Cuando llegué al pueblo de mi papá estaba un poco shockeado, estuve hasta en la casa donde mi abuela lo parió a mi papá. Vi que era un hermosísimo lugar, ¡me ilusioné porque era tan lindo! Ese fue el principio de un larguísimo viaje a China. Cuando fueron pasando los días fui cayendo. Hasta hubo un día en el que sentí que yo podría haber nacido ahí, que si mi abuelo no se hubiese ido, yo hubiera sido cualquiera de los chinos que estaban ahí. Pensé: “soy de otros lugares, pero también soy de acá”. Haber sido yo el protagonista de eso, de alguna manera me liberó de muchos mandatos en mi vida y ahora estoy muy desorientado porque no tengo todo eso que ataba y me guiaba.DSC_2676_WEB

¿Tu papá mostró algún tipo de resistencia a que descubrieras lo que él había dejado atrás?

Al principio estaba reticente, después se re copó. Y me allanó el camino para cuando  llegara a su pueblo. Hasta le mandó plata a gente de allá para que me alojaran en un hotel de lujo. Creo que con mi viaje le resolví la contradicción que tiene de dejar China atrás, pero a la vez ser chino. Mi viejo siempre era una persona inalcanzable para mí. De esta manera ya no, me abracé con mi viejo.

DSC_2706_WEB

Mariposa de Otoño de Gustavo Ng.

El bien del sauce

99 páginas.

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s