Nicolás Ferraro: “Las historias que escribimos son gran parte de nuestra educación sentimental”

Por Juan Carrá

La novela negra goza de buena salud en Argentina. Dogo, novela que se hermana con Chamamé de Leonardo Oyola, repasa una vez más historias de venganza y redención en una época en la que el hampa reconfigura su faz al son del capitalismo.

19758007_10155055282148347_1973529404_n.jpg

Rabioso como el Dogo que da nombre a su primera novela, Nicolás Ferraro se perfila como una de las mejores voces de la novela negra-criminal en Argentina. Con una impronta estilística anclada en la tradición de literaria de género que tiene su pico en Leonardo Oyola, Ferraro propone una novela cruda, pero que a la vez refleja los códigos de la amistad. Incluso en los peores momentos de desesperanza.

Su mirada sobre la literatura, el proceso creativo; sus primeros pasos, los referentes son algunos de los temas que toca en esta entrevista con Revista Kunst.

***

– La venganza y la redención son dos de los  elementos que funcionan como eje de la trama en Dogo ¿Cómo surge la idea de la trama?

– Me interesan las historias que hablan acerca de los errores y de los arrepentimientos, de las injusticias, y de la consecuente búsqueda  de redención.  De ahí surge Dogo.  Un hombre que se vio inscripto en un entorno criminal desde que nació y termina en cárcel. Me interesaba ver a dónde vuelve un hombre  así cuando le dan la libertad. “Lo único que tengo es el pasado y es al único lugar al que no puedo ir”, dice Dogo en un momento. Quise construir desde eso. Un tipo que desea dejar esa vida criminal para ir por derecha. Un hombre que quiere arreglar sus cagadas, pero que le quedan unos cuantos errores por redimir de los que sigue estando preso. El género negro te permite un esqueleto donde podés poner tanta carne como quieras, y está linkeado a ciertos arquetipos que  todos conocemos, que contienen una fuerza empática y narrativa tremenda. En el caso de Dogo, el hombre que sale de la cárcel representa a aquel que quiere empezar de nuevo con su vida. Aquel que la pifió y quiere arreglarlo. Y eso nos pasó a todos. Me interesan estos personajes porque nunca terminan  de perder su humanidad, y aunque parezcan consumidos por la desesperanza y la derrota, siguen pudiendo tener y actuar en base a un principio moral. A sus propios códigos.

-¿Cuáles son las motivaciones que te llevan a sentarte y escribir una novela?

-Creo que uno escribe para sí mismo y va hallando un valor  que es diferente para cada uno, que está relacionado con nuestras experiencias y en quiénes somos y, además, en quiénes queremos ser. Las motivaciones parten, primero, desde un impulso lúdico. Divertirme. Contar una historia lo mejor que pueda, y es a través de ésta, una manera de entenderme a mí mismo, escribir acerca de lo que me intriga, me entretiene, me hace daño, para encontrar un poco de calma u orden en el caos.  Las historias que escribimos y leemos son gran parte de nuestra educación sentimental, nos ofrecen desde entretenimiento y evasión hasta esperanza y consuelo. Nos permiten vernos y hacen más tolerable nuestros errores, nuestros miedos y decepciones, a la vez de que nos permiten ver qué de humano queda en nosotros, y cuál es la mejor manera de no perdernos. Eso es lo que Dogo intenta explorar a raíz de los conflictos con los que se topa una y otra vez a lo largo de doscientas páginas. Quién es él, cuáles son sus códigos. Una buena historia, a fin de cuentas, es un buen remedio.

19691533_10155055281473347_2034969896_n

-La novela tiene un trabajo muy importante  desde el registro para la construcción del verosímil ¿Cómo fue el proceso de investigación y escritura?

-Creo que el cómo es lo que termina dando identidad a una  obra. En cierta manera, las historias son finitas, las maneras de narrarlas, no. El registro surge desde quién se está contando. Esta elección  de registro te habilita cierto tipo de recursos, a la vez que te restringe otros. Te marca la cancha. Esa voz tumbera es producto de la observación y de la  creación. Uno escucha cómo hablan, identifica la manera de nombrar a las cosas, los patrones de conversación y después las pasa por un filtro propio a la hora de escribirla, no es un mero acto de repetición.

-Se dice que la novela negra es el género  que mejor cuenta al capitalismo y sus desigualdades. Dogo se mete de lleno en el mundo del hampa, ¿pensás que la literatura aporta para pensar la realidad social?

-Sí, obvio. La novela negra registra la realidad social porque el escritor intenta transmitir, en función de su capacidad de observación, una realidad evidente o más o menos oculta que es objeto de su propia interpretación. El capitalismo tiene una matriz social sumamente injusta, que es caldo de cultivo para determinados delitos y para actuar en un marco de mucha violencia, física, psicológica, institucional. En el capitalismo se cruzan todas las violencias. El capitalismo actual va tejiendo una red de medidas económicas  y legales, imponiendo reglas de juego en favor de una selecta minoría y en detrimento de la inmensa mayoría. Propone en sus avances y su codicia una suerte de neo-esclavismo,  una nueva forma de esclavitud en cuanto a los más débiles. Y en cuanto a los estratos intermedios te genera nuevas necesidades que hacen que vivas y te desvivas para acceder a algo que se inventó para hacerte creer que sin eso no podés vivir. Y el que no puede  acceder a eso por falta de medios, busca esos medios, muchas veces de manera ilegal, para satisfacer esa necesidad que no existe.  El hampa es una construcción y a la vez una abstracción. Se necesita desde el pobre infeliz que haga el laburo “chico”, el que ponga la cara, hasta el juez que se haga el pelotudo. Uno, a veces, al pensar al hampa se queda con la imagen del flaco que tiene una 9mm con el número limado y dos papeles de merca. Si entendemos por el hampa la parte oscura de una sociedad, en la actualidad, el hampa se fue expandiendo transversalmente generando mayores niveles de marginalidad. El hampa es todo eso, desde el flaco con la remera de una banda de rock barrial con una tumberita al que firma los papeles con una Parker y vestido de Armani.

621459g0

-Teniendo en cuenta la tradición de la novela  criminal en Argentina, Dogo se inscribe en el marco de un legado que puede, incluso, llegar a la gauchesca. ¿Con qué escritores/obras te sentís identificado?

-Tuve la suerte y el privilegio de poder trabajar mis textos  durante varios años con Leo Oyola, de manera que él es un referente inevitable, especialmente en Dogo. Creo que Chamamé es una obra fundacional de la novela negra del siglo XXI y, a su vez, es una buena obra desde la cual se puede empezar a tratar de definir el policial latinoamericano. El uso del humor, de los límites morales difusos y los códigos propios, el valor de la hermandad -frente al individualismo del private eye– y el fuerte registro de una voz netamente local. Siento mucha empatía con esos temas. Un poco menos luminoso que las novelas de Leo, está Kike Ferrari que comparte varios de esos mismos temas, pero donde Leo se alimenta de la cultura Pop, Kike va a buscar las letras a una usina de odio y bronca. En ciertos relatos abandera la amistad y en otros es la contracara: sálvese quien pueda, no confíes en nadie, como es el caso de Que de lejos parecen moscas. Me gusta esa dureza en su prosa heredera del noir de la desesperanza de los años cincuenta: Goodis, Thompson, Giovanni. En la prosa de Kike hay un trabajo de artesano en el lenguaje, pero no el que va tallando con maza y cincel; es el que talla una cruz en  la punta de la bala para que cuando te dé de lleno te deje una linda marca. Me gusta pensar y trabajar la escritura de esa forma. Y sobre todo, me gusta leer la obra de estos dos bestias.

 

Dogo de Nicolás Ferraro.

Editorial Del Nuevo Extremo

256 páginas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s