Visiones de un futuro aterrador en The Handmaid’s Tale

Por María Singla

La serie de Bruce Miller logró darle impulso y popularidad al clásico feminista de Margaret Atwood, que refleja y responde a miedos que surgen de la actualidad política en Estados Unidos. 

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Una de las grandes paradojas que rodean a The Handmaid’s Tale, la novela distópica feminista de Margaret Atwood, es que no saltó a la fama universal como otros clásicos del género, probablemente porque la autora es mujer. Para ser justos, Un mundo Feliz, 1984 y Farenheit 451 han sido publicados mucho antes – 1932, 1949 y 1953, respectivamente – pero su distribución y popularidad es inconmensurablemente mayor, sobre todo en aquellos países donde no se habla inglés. En la Argentina, por ejemplo, la editorial Sudamericana publicó en 1987 la única traducción local, que hoy solo se puede encontrar en los anaqueles de la Biblioteca Nacional. La otra opción es pedir ediciones españolas por Internet. El contraste es notorio si consideramos que en Estados Unidos el libro se mantuvo durante 14 semanas consecutivas en la lista de Best Sellers del New York Times y sigue contando.

En el futuro cercano planteado en la novela, una pandemia de infertilidad afecta a la población norteamericana debido a altos grados de radiación y residuos tóxicos ambientales. Una dictadura teocrática disuelve el parlamento de los Estados Unidos e impone una estructura piramidal que subyuga a las mujeres bajo el poder de los hombres y las divide en aquellas capaces de concebir y dar a luz y aquellas que no. También plantea una división de clases, en la que se diferencian las esposas de los comandantes, las criadas (esclavas sexuales cuya existencia gira en torno a portar los niños de los altos mandos del gobierno, las econowives (esposas de los demás hombres) y las Marthas, mujeres mayores o infértiles que se encargan de hacer las labores domésticas. Bajo un fuerte sistema de vigilancia y opresión, cualquier ruptura de este orden se condena con la muerte o con el exilio en las colonias, donde los disidentes (Rebeldes políticos, homosexuales, religiosos que no se conforman con la interpretación oficial de la Biblia) son obligados a manipular residuos tóxicos hasta morir. s023c005_161011_r1kl00996936_f

La historia original tiene una conexión particular con el contexto en el que se pergeñó: en 1985, la era del sexo libre había terminado. Luego del período entre la masificación de la pastilla anticonceptiva a finales de los años ‘60 y los primeros casos de VIH en la década de los 80’, se produjo un giro hacia el conservadurismo religioso y político en Estados Unidos.  Al igual que el gobierno de Ronald Reagan, la clase dominante en la novela de Atwood predica un “regreso a los valores tradicionales” de la sociedad y la familia, lo que implicaba un fuerte retroceso respecto a los logros de la segunda ola feminista.

Cinco años después,  Volker Schlöndorff llevó la historia al cine con el guión adaptado del Premio Nobel Harold Pinter. El resultado es un personaje femenino mal representado. Los pensamientos de Offred no son parte del hilo narrativo y eso deja la voz más importante fuera del foco. La criada se ve reducida a aquello que hace y dice dentro de un contexto violentamente limitado, no hay un contrapunto que la corra del rol de sumisión en el que se encuentra. La serie, en cambio, fue producida por Atwood y realizada por un equipo compuesto por hombres y mujeres y se nota en el producto final.

No es casual que la historia de una sociedad segmentada sexualmente y con una profunda división de clase haga su comeback en los Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump. La serie homónima comenzó a producirse en agosto de 2016, cuando la candidatura del actual presidente norteamericano se convirtió en algo demasiado real. El dueño de los certámenes de belleza más conocidos mundialmente y más profundamente misóginos, logró ganar la presidencia incluso luego de que, un mes antes de las elecciones, The Washington Post hiciera viral un video en el que el mandatario se regodea de abusar sexualmente de mujeres sólo porque es rico y famoso. La frase exacta que utilizó, “Grab them by the pussy” o “Agárralas de la concha”, se volvió icónica. Los “Pussy hats” utilizados en la Women’s march un día después de la asunción de Trump fueron una clara manifestación de repudio ante esta declaración particular.

OffredLa versión del siglo XXI de The Handmaid’s Tale no imagina un futuro catastrófico aunque posible; plantea más bien un presente distópico. A través de flashbacks que remiten a un pasado demasiado cercano y reconocible, la serie de Bruce Miller aporta elementos familiares, característicos de la época en la que vivimos: redes sociales, teléfonos celulares, familias no tradicionales. Con un certero golpe, un gobierno totalitario borra aquellas marcas de la sociedad del nuevo milenio e intenta imponer un sistema anticuado, que no funciona una vez que como colectivo se ha evolucionado.

June (Elizabeth Moss), u “Offred” (De Fred, en inglés), es una criada que ha sido separada de su hija mientras intentaba huir de Gildead (el nombre del país en el que se convirtió Estados Unidos) y obligada a ser la esclava sexual del comandante Waterford (Joseph Fiennes). La única razón de existir del personaje es quedar embarazada y para ello es violada sistemáticamente por su “dueño” bajo la complicidad de su esposa, Serenity Joy (Yvonne Strahovski). En caso de dar a luz a un bebé sano, la pareja se lo apropiará.

Las criadas apenas tienen permitido hablar. Si bien la trama se devela a partir de los pensamientos de June, lo que aportan los ojos y rasgos de las criadas son tan importantes como la información que pueda brindar el guión. Los primeros planos de Moss, Emily (Alexis Bledel) y Janine (Madeline Brewer) permiten que las imágenes expresen la angustia que sus voces no dicen.tv_handmaids_muzzle1a

La serie es parte de los contenidos originales del servicio de Streaming Hulu. La temporada inicial, de 10 capítulos, se estrenó el 26 de abril y ya está en proceso una segunda. Los propios realizadores consideran que la continuación será un desafío, porque la primera engloba toda la historia de la novela de Atwood. Craig Erwich, jefe de contenidos de Hulu dijo que buscan seguir explorando el mundo de Gildead y contar historias contenidas en el libro que no han sido explotadas en el programa.

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