La vuelta de Irene Adler de la mano de Lamborghini

Por Juan Carrá

La bestia equilátera se propuso rescatar un viejo texto, pensado en un primer lugar para cine. Una nueva aventura de Irene Adler, de Osvaldo Lamborghini y Dodi Scheuer rescata al personaje de Conan Doyle y lo sumerge en un mar de intertextos, donde constantemente dialoga con líneas de grandes obras de la literatura universal.

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El general Estefen encabeza una partida para detener a un fugitivo que saben por informes de inteligencia que se encuentra en una casa junto a una mujer. La partida fracasa. El fugitivo logra romper el cerco de la ley. El teniente Viktor, oficial de húsares, entra al lugar. En la penumbra escucha la voz de una mujer: “No tenga miedo, estoy desarmada”, dice, y pide fuego para encender un cigarrillo. La lumbre del fósforo revela los ojos hipnóticos de Irene Adler.

Poco se supo de ella después de que deslumbrara al mítico Sherlock Holmes, tras poner en jaque el reinado de Wilhelm Gottsreich Sigismond von Ormstein, gran duque de Cassel-Felstein y rey hereditario de Bohemia. Aquello data de julio de 1891, cuando Sir Arthur Conan Doyle publicara el relato Escándalo en Bohemia en The Strans Magazine. Siempre esquiva, en 1974 el escritor Osvaldo Lamborghini y el guionista Roberto “Dodi” Scheuer, decidieron atraparla en una nueva historia. Parecía que la tenían, pero no. Hubo que esperar 43 años para lograrlo. Ya sin Lamborghini, Scheuer terminó de escribir Una nueva aventura de Irene Adler a pedido de los editores de La Bestia Equilátera, responsables de que que el guión pensado para cine hoy esté en todas las librerías.

Desde los epígrafes elegidos para acompañar la obra queda de manifiesto el juego de intertextualidades que proponen los autores. La primera, ineludible, una cita a la mirada de Holmes sobre la única mujer que logró cautivarlo. Después, “Bohemia, país desierto junto al mar”, fragmento del acto tres, escena tres de Cuento de invierno, una de las tragicomedias de William Shakespeare. Más allá de la referencia del escenario (que se completa con una cita a El príncipe Otto, de Robert Louis Stevenson), la influencia de la comedia shakespeariana, sutil, marca el tono de la obra que se inicia con una escena palaciega típica de la Inglaterra victoriana.

El escritor y editor de La bestia equilátera Luis Chitarroni (responsable de que este libro salga del mundo de los borradores olvidados) dice en el prólogo de la obra que la fuente principal de intertextualidad es Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas, leído en clave Scheuer/Lamborghini: “Un grupo de tareas integrado por cuatro militares que actuando como parapoliciales ejecutan sin juicio legal a un terrorista”, cita Chitarroni a Scheuer después de dar una definición categórica sobre el texto:  “Escrita en las postrimerías del penúltimo período democrático argentino —1974—, con una bala suspendida en la lengua (el gusto a plomo prevalece o vence, predomina pese a la yuxtaposición de falsos sabores), La última aventura de Irene Adler es uno de los textos extremos de la narrativa local, propia, y el hecho de que sea un guion, no estrictamente una novela, violenta aún más el carácter de “metáfora imposible” impuesto por la época”.

 

Una nueva aventura de Irene Adler de Osvaldo Lamborghini y Dodi Scheuer.

La Bestia Equilátera.

152 páginas.

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