La formación de la Rusia moderna a través de su ópera

Por Esteban Galarza

Con Una intelligentsia musical, Martín Baña llena un casillero que permanecía poco estudiado en Argentina: el de los compositores de ópera rusos del siglo XIX. La obra de Musorgsky y Rimsky-Korsakov trasciende en el libro el análisis musical y se engarza de lleno en el enigma histórico sobre qué significa ser ruso.

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La batalla de Borodinó comenzó en las primeras horas del 7 de septiembre de 1812 (el 26 de agosto si se sigue la cronología del viejo calendario ruso). Ese día dividió a dos aguas la historia de Rusia y fue tal vez el inicio de un proceso imparable que desembocó en la revolución de 1917. Las proporciones de la batallas son inabarcables: la Grande Armée napoleónica (el ejército más inmenso de la historia hasta ese momento) contra las tropas del Zar Alejandro I, humilladas años antes en Austerlitz, pero ésta vez peleando en territorio propio. El resultado fue el enfrentamiento más cruel de la historia hasta ese momento (y lo sería hasta la batalla del Somme de la Primera Guerra Mundial), el colapso de Napoleón y el comienzo del mito de Rusia como nación imbatible. León Tolstoi describió épicamente dicha batalla en Guerra y Paz, tal vez el resumen más acertado de lo que es ser ruso en una obra que poco tiene de breve.

La vastedad rusa es inabarcable. Es un país lejano y extraño desde todos sus ángulos: tan cercano a los países escandinavos como a Japón, observándolo todo, rigiendo un territorio que ni su Zar más vivido podría conocer nunca en su totalidad. Rusia es incómodo hasta para sus propios habitantes. Pareciera que es imposible escribir una historia de Rusia y su paso hacia la modernización sin caer en contiendas bélicas o revoluciones fallidas: Borodinó, el alzamiento de los Decembristas,  la Guerra de Crimea, o la ruso-japonesa. Un siglo convulsionado generó decenas de intelectuales que vibraron en la incertidumbre de qué significaba ser ruso. Desde Alexander Pushkin Pushkin a Maxim Gorki, pasando por Nikolai Gogol, León Tolstoi, Fiodor Dostoievsky o Anton Chejov, por solo nombrar a algunos de los más destacados, todos viveron en la contradicción de estar en los márgenes de ser europeos sin sentirse como tales.

Como un episodio más de los tantos que se han escrito sobre la Rusia decimonónica se engarza el estudio que Martín Baña escribió. Un capítulo de la historia cultural rusa que permanecía relegada: los compositores amateurs que forjaron la idea de la Rusia Moderna desde la música, el Kuchka de Mily Balakirev y en particular la obra de Modest Mussorgsky y Nikolai Rimsky-Korsakov.

En Una Intelligentsia Musical, Baña desentraña la historia de Rusia en el siglo XIX desde la concepción del ser nacional que generó el grupo de cinco músicos bautizado Moguchaia Kuchka (Poderoso montoncito) o Kuchka a secas por el propagandista Vladimir Stasov. El grupo, conformado por César Cui y Alexander Borodin, además de Balakirev, Mussorgsky y Rimsky-Korsakov, se solía reunir los sábados a la noche en casa de Balakirev y en tertulias que duraban varias horas desglosaban inquietudes sobre Rusia y cómo conformar una cultura nacional.

Baña busca en su trabajo recuperar el relieve que los autores siempre debieron tener. Sus inquietudes son compartidas con su generación, pero por tratarse de músicos no profesionales su obra aún no fue abordada con justicia. A través de sus cartas y sus obras éstos compositores abordan y conforman entonces cuestiones tales como la contraposición de Moscú y San Petesburgo; el cosmopolitismo contra los eslavistas; la liberación de los siervos hecha a medias; la modernización necesaria del país y el riesgo de perder identidad nacional que acarrea; la generación de una cultura musical propia que no imite la europea representada en la música de Alemania; la contradicción de necesitar que se los reconozca como músicos profesionales pero al mismo tiempo desconfiar de todo conservatorio. Generar, en definitiva, una obra que mire al pueblo y sea para el pueblo.

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Si se piensa que en las últimas décadas del siglo XIX los mujiks (campesinos) apenas habían mejorado su situación de cuando eran esclavos, las ensoñaciones de los miembros de la kuchka rozaban la utopía. De todos modos, la generación de sus composiciones y los temas sirvieron como el primer intento serio de generar una música que trascienda las composiciones folklóricas. Baña no juzga la gesta del grupo, sino que expone el esfuerzo y la amistad conjunta. El libro se centra en las obras de Mussorgsky y Rimsky-Korsakov.

El libro no es un tratado de música, sino uno sobre la historia de la cultura rusa. Baña mismo lo aclara en el libro, que busca ser un episodio que complete de algún modo el estudio que escribió Orlando Figes en El baile de Natacha. Una Intelligentsia Musical da luz al enigma nunca del todo resuelto de la formación de la identidad rusa y sus palabras se tiñen con otra luz en el año del centenario de la Revolución.

Una intelligentsia musical de Martín Baña.

Gourmet Musical

255 páginas.

Un comentario

  1. […] fecundo en lo que se refiere a publicaciones; Meses atrás Gourmet Musical le publicó Una intelligentsia musical. Modernidad, política e Historia de Rusia en las óperas de Musorgsky y …, resultado de una larga investigación que constituyó la primera tesis doctoral sobre temas rusos […]

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