Año Bisiesto: mujer carcomida en el mar

Por Nuria Silva

La novela de Gustavo Gros devuelve de modo instintivo e intestino la visceralidad del poder sexual que ejerce el mar en una mujer. Un pasado que vuelve en oleadas derrumba lo que queda de una mujer, derruida por el solo peso de saberse mujer, madre, hija, puta, animal voraz.

Porque del agua venimos y al mar volveremos

Eco sistema, Sara Hebe

“Y todo alrededor, es el mar. Y el sonido del mar. Nada, ni un mísero rastro, pedazo, trozo del jet privado del cual ella pueda agarrarse y flotar”. Así comienza Año bisiesto, novela escrita por Gustavo Gros, profesor de literatura, escritor variopinto y crítico de cine cordobés, obra ganadora del Primer Premio a Novela Breve otorgado por el Premio Municipal de Literatura José Luis de Tejeda que se entrega desde hace treinta y tres años. Número más que significativo para una novela atravesada por el mesianismo y el concepto de equilibrio.

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La novela se divide en tres capítulos; Caída es el primero y más extenso, y en el que el se describe la situación de naufragio de la protagonista. Desde ese presente nos van llegando, mediante recuerdos, detalles concernientes a su vida, con especial énfasis en su sexualidad. Si bien los varios pasajes que describen los encuentros amorosos son explícitos, no se podría catalogar a la novela de erótica, porque nada de lo que sucede allí se queda entre las piernas; lo que se describe es un tipo de asimilación de cada experiencia cercana a la antropofagia. Uno puede ver y sentir el peso y la fuerza de ese cuerpo de mujer, capaz de parir, amar y destruir. Así como el mar. Hija, puta, madre, amante, animal voraz; el autor nos sumerge en las mutaciones y varios renacimientos de ese cuerpo, y los vuelve perceptibles gracias a la potencia visual de su estilo.

El segundo capítulo, 29 de febrero (día/tarde/noche) describe, con tan sólo una línea, el límite imposible del delirio, de la megalomanía, de la pasión. Es al mismo tiempo cierre y apertura, la calma tras la tormenta, que puede ser una forma de vacío. Nadar hacia la nada, hacia el día que no debe ser. Entonces, el cierre, Carta, relato en primera persona del padre de esta mujer, carta que la protagonista invoca mediante pensamientos en más de una oportunidad sin darnos detalle de su contenido. Hasta el final, que nos deja flotando frente a un pedazo de papel que contiene el precepto de la vida en medio de la muerte.

“Y todo alrededor, es el mar”. Agrego: y todo pasa entre las piernas: el mar, las olas, la vida, la muerte, el sexo, el dolor, el vacío, la grandeza, la minúscula existencia. La prosa de Gros, omnisciente y detallista, íntima y distante, se despliega en oleadas que acompasan al lector a través de los recuerdos, pensamientos y sensaciones estrictamente físicas de esta mujer que busca sobrevivir en el (o al) mar. Así, la masa inmensa e infinita de agua que la pierde y la contiene, de golpe, figura mucho más, tanto más que termina siéndolo todo; el padre, los amantes, Dios, la idea de patria, el capital, espíritu y materia, y la insignificante importancia de su lugar allí. Sobre todos flotará, contra todo nadará, siempre hacia y por el hijo, el único e indefenso hijo que la espera más allá de la tormenta que se avecina.

Año Bisiesto de Gustavo Gros.

Editorial Municipal de Córdoba

125 páginas

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