Ego, tu alter app: tecnología fuera de control

Por Juan Martín Nacinovich

El cyberpunk goza de buena salud. En consonancia con el estreno mundial de Ghost in the Shell y la nueva temporada de Black Mirror en Netflix, la obra teatral Ego, tu alter app ahonda en la imposibilidad de desprendernos de los smartphones, cotidianidad en la que subyace la tragedia.

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Una mañana te levantas y las decisiones las toma tu propio celular. Irremediablemente, todo cambia. No es orgánico, tampoco cerebral, simplemente dejas de razonar y empezas a hacer las cosas que tu subconsciente siempre quiso hacer. “Es probable que tu celular sepa más sobre vos que vos mismo”, afirma uno de los personajes de Ego, tu alter app, obra de teatro cyberpunk escrita por el catalán Marc Angelet y dirigida por Yoska Lázaro que conjuga cultura popular y elementos nerds en un escenario distópico donde la tecnología funciona como un apéndice indispensable del cuerpo humano.

Entre gabinetes desarmados, una pila de VHS y una cafetera vintage, dos geeks inventan Ego, una aplicación que te dice qué hacer y cómo vivir en pos de optimizarte la vida. Diego y Gus (Julián Luque y Sebastián Edelstein) son amigos desde hace muchos años y comparten el sueño de lanzar una aplicación que cambie las reglas del juego para así convertirse en los próximos Marc Zuckerberg. Ego nace y cambia la vida de Diego, su alma mater. Primero se pone de novio con Lara (Carla Arriola), una moza devenida rápidamente en un tercio tripartito de la empresa, pero sin muchos más preámbulos, de la noche a la mañana, Diego se quita la vida. Aquí, el comisario Gonzalez (Guido Napolitano) entra en escena en el afán de resolver el extraño suceso.

Ego, tu alter app coquetea con la ciencia ficción, maneja un interesante tendido de teorías conspirativas y su impronta resulta tan contemporánea que genera escalofríos.  “¿Cuántas veces miras el celular en un día? ¿Y si no tuvieras que tomar decisiones?”, son algunas de las preguntas que plantea la obra. El abordaje, en parte, es similar al que Charlie Brooker vislumbró finamente en Black Mirror, montando las bases en relación a ciertas diatribas sci-fi que no se alejan para nada del presente y la realidad.

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“La prueba de una inteligencia de primera clase reside en la capacidad de retener en la mente dos ideas opuestas al mismo tiempo sin que se pierda por ello capacidad de funcionamiento. Uno debiera, por ejemplo, ser capaz de ver que las cosas son irremediables y, sin embargo, estar decidido a cambiarlas”, dijo Francis Scott Fitzgerald en La Quiebra, uno de los relatos de Mi Ciudad Perdida. Con Ego nadie piensa por sí mismo ni razona, nadie es independiente de la tecnología y, lo más radical de esta aplicación es que sin un ardite de culpa, podría matar presidentes, cambiar el curso de cualquier asunto político-social-religioso-económico e incluso desencadenar la Tercera Guerra Mundial.

Dirección: Yoska Lázaro

Interpretes: Julian Luque, Carla Arriola, Guido Napolitano, Sebastían Edelstein

Autor: Marc Angelet

Escenografía: Cristina Mónica Martino

Iluminación: Paula Fraga

*Todos los viernes a las 23:30 en Teatro Del Abasto. Humahuaca 3549

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