Un hombre sin suerte y los escondites de la perversión

Por Juan Martínez de Bonis.

Osmar Núñez adaptó al teatro el cuento de Samanta Schweblin con solemnidad y perplejidad para sus espectadores. La historia cuenta como una mujer de más de cincuenta años recuerda cuando conoció a un señor que no podía decir su nombre, el día de su octavo cumpleaños.

Un hombre sin suerte 1 b

Con la mezcla de inocencia infantil y los temores de una vida con experiencia, María Nydia Ursi Ducó juega con los detalles corporales y la voz para atrapar al público en un recuerdo morboso de la infancia del personaje. Una niña que, a sus ocho años, tiene una fugaz aventura con un quien se hace llamar “el hombre sin suerte”, porque no puede decir su nombre debido a la superstición que le inculcó alguna vidente.

Si bien en el cuento original la narradora es la misma chica de ocho años,  Núñez se permite abordar temas tabú a través del relato de una mujer y alcanza niveles de análisis donde la psicología y la culpabilidad de los padres sobre los actos sus hijos son los grandes interrogantes.

Existen elementos fundamentales de Un hombre sin suerte que construyen el ambiente y el silencio absoluto que se percibe en la sala. Entre la acústica y la voz de Ursi Ducó se crea una relación de coexistencia con el silencio, que no se rompe con la armonía de una risa a carcajadas. De pronto una triste y silenciosa mirada que penetra en la audiencia y la hace parte de la complicidad de ese recuerdo.

Si bien es una obra dramática, posee tintes de comedia e ironía propia de la extrema dramatización de las cosas y la psiquis humana. Del miedo absoluto que siente la protagonista con respecto a dónde se encuentra su hermana – ya de grande- o su marido, pasa a un entretenido jolgorio entre sus caderas y pies y la canción Please Mr. Postman de Carpenters.

La perversión de la mente adulta puede encontrarse en distintos aspectos de la vida. Para esta mujer de unos 50 años es en el recuerdo del “hombre sin suerte”, que apareció en su vida una tarde y en quien cual ella depositó una confianza impensada. Con él generó una confidencia tal que para sus padres- al momento de encontrarla con este señor- el hombre era un abusador, pero para ella siempre será esa persona que la acompañó a comprar una bombacha y se la regaló por su cumpleaños.

Texto original: Samanta Schweblin

Adaptación y dirección: Osmar Nuñez

Actuación: Maria Nydia Ursi Ducó

Músicos: Marcelo Andino, Jorge Blues Guerrero, Julieta Milea, Sebastián Ruiz

Vestuario: Alejandro Mateo

Escenografía: Alejandro Mateo

Diseño de luces: Cristina Lahet

Producción musical: Julieta Milea

Realización escenográfica: Los Escuderos

Realización de vestuario: César Taibo

Asistencia de dirección:Paloma Santos

La obra, que va por su tercera temporada en cartelera, se puede ver en Espacio Callejón, Humahuaca 3759, todos los domingos a las 21.

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