Escalandrum presentó Sesiones ION en el CCK

Por Pablo Barragán Grondona. Fotos: Émilie Mantaray.

El sexteto se lució el sábado en la Sala Sinfónica para el lanzamiento oficial de su décimo disco, con música de Mozart y Ginastera. A sala llena, los músicos demostraron su capacidad para crear un clima íntimo tanto entre ellos como con el público.

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Foto: Émilie Mantaray.

La presentación del disco comenzó con cinco temas que el pianista y arreglador de Escalandrum, Nicolás Guerschberg, preparó a pedido de la Fundación Konex para homenajear los 260 años de Wolfgang Amadeus Mozart y prosiguió, respetando el orden del álbum, con cuatro composiciones de Alberto Ginastera encargadas al sexteto por el Ministerio de Cultura de la Nación a raíz de los 100 años del prestigioso compositor argentino. Fiel a su estilo, la banda concluyó el recital con un bis que no forma parte del disco y al cual Daniel “Pipi” Piazzolla presentó con un simple: “No voy a decir cómo se llama”. Sin embargo, tampoco hacía falta, todos aplaudieron al reconocer la Pequeña Serenata Nocturna de Mozart.

Durante la hora y media que duró el recital, los seis artistas lograron una sincronización que revela el trabajo duro de 18 años de ensayos. Cabe resaltar lo mucho que se divierten al tocar, sobre todo, cuando llega el momento de los solos: la comunicación entre ellos es notable. Antes de cada tema, con la dinámica relajada y carismática que lo caracteriza, Piazzolla se encargó de crear un clima de intimidad y confianza con el público que se vio reflejado en aplausos y ovaciones, de parte de la audiencia, en cada soleo y al finalizar cada canción.

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Foto: Émilie Mantaray.

En el primer movimiento del Concierto para piano y orquesta No. 23 en La mayor, K. 488, durante un solo de piano de Nicolás Guerschberg, los cinco músicos restantes escucharon en silencio mientras se fundían en un trance de admiración. Era como si de golpe el título inmortalizado en la canción de Astor Piazzolla les llegara de golpe: cierra tus ojos y escucha. En ese mismo movimiento se destacó Gustavo Musso con un solo de saxo soprano y, en el segundo movimiento, quedó en primer plano, con un detalle de luces muy atinado, Mariano Sivori, quien ejecutó un solo de contrabajo que maravilló a la audiencia.

Al llegar al tercer tema del disco, Rondo alla turca: 3er movimiento de la sonata para piano No. 11 en La mayor, K.331, Piazzolla consideró necesario explicar que, si bien el tempo de la adaptación es de 5 pulsos por 4, la clave rítmica que utilizaron fue de 3 por 3 para que todo sonara más natural. Este detalle, tal vez no menor para el público entendido en composición musical pero irrelevante para los que nada saben, fue llevado a la práctica con una presteza tal de parte de todos los músicos, que la audiencia aplaudió apasionada. Además, un solo de Damián Fogiel, con su saxo tenor acompañado con propuestas desde el piano de Guerschberg, hicieron que el “Pipi” dejara escapar una serie de exclamaciones de sorpresa mientras tocaban, lo que potenció el humor del grupo: se notaba que disfrutaban el momento. En ese mismo tema se destacó un soleo de Sivori y otro de Piazzolla quienes jugaron entre ellos con una soltura que dejó al público extasiado.

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Foto: Émilie Mantaray.

Recién en Lacrimosa: de la Misa de Réquiem en re menor, K. 626, apareció Martín Pantyner con un solo nostálgico muy apropiado para el caso, acompañado por una base rítmica con escobillas de Piazzolla. Al finalizar su turno, los vientos de Fogiel y Musso se incorporaron con la suavidad de los prestidigitadores y concluyeron el tema con la ovación de la sala.

Para el primer movimiento de la Sinfonía No. 40 en Sol menor, K. 550, arriesgaron un bebop con aceleraciones crecientes. La cadencia aumentaba mientras el saxo alto de Musso sacaba sonidos que daban vértigo: fue un solo en caída libre.

Al llegar a la Pequeña Danza (adaptación del Malambo de la Suite Estancia, op. 8) cambió el juego de luces del escenario de un azul frío a un rojo furioso que sirvió de apoyo a un solo de batería feroz de Piazzolla con gritos y exclamaciones del baterista incluidos. Cuando llegaron a la Danza de la moza donosa (de las Danzas argentinas, op. 2), volvió a ser el turno de Fogiel para demostrar sus habilidades, sin embargo, fue el tema más corto de la velada o así pareció.

El Malambo para piano, op 7 fue un momento de experimentación sonora y exploración de los instrumentos: los sonidos extravagantes se fundían con la melodía. En ese momento se destacaron Fogiel y Musso, quienes realizaron una sucesión instantánea de solos en los que parecían ser la misma persona con dos cuerpos. Piazzolla también aprovechó este tema para expresarse por completo en la batería a tal punto que llegó a dar golpes a los parches saltando del asiento.

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Foto: Émilie Mantaray.

Para finalizar el concierto, antes del bonus track, tocaron Milonga (canción del árbol del olvido, op. 3) un tema que aprovecharon para relajar al público. Guerschberg volvió a lucirse en el piano con un solo que logró que Osvaldo Acedo, director del mítico estudio ION, iniciara un aplauso que resultó masivo.

La idea original para grabar los arreglos que Guerschberg hizo para Escalandrum surgió cuando el director de ION invitó al sexteto a probar la técnica precursora de la estereofonía creada por el inglés Alan Blumlein (1903 – 1942): grabar con un par de micrófonos encimados y alrededor de ellos los seis músicos tocando en simultáneo. Lo particular de esta técnica, y su reflejo en el disco, es que no dio posibilidad de edición ni de arreglos de sonido, se grabó como si fuera en vivo. Sin embargo, a pesar de la innegable calidad del estudio, la grabación no es fiel al sonido que logró Escalandrum en el CCK: un sonido simplemente prodigioso.

Lista de Temas:

Wolfgang Amadeus Mozart:

  1. Concierto para piano y orquesta No. 23 en La mayor, K. 488: Primer movimiento
  2. Concierto para piano y orquesta No. 23 en La mayor, K. 488: Segundo movimiento
  3. Rondo alla turca: 3er movimiento de la sonata para piano No. 11 en La mayor, K.331
  4. 7
    Foto: Émilie Mantaray.

    Lacrimosa: de la Misa de Réquiem en re menor, K. 626

  5. Primer movimiento de la Sinfonía No. 40 en Sol menor, K. 550

Alberto Ginastera:

  1. Pequeña danza (adaptación del Malambo de la Suite Estancia, op. 8)
  2. Danza de la moza donosa (de las Danzas argentinas, op. 2)
  3. Malambo para piano, op. 7
  4. Milonga (canción del árbol del olvido, op. 3)
  5. Eine Kleine Nacht Musik (Pequeña Serenata Nocturna) Mozart. Tema fuera del disco.

Escalandrum:

Daniel “Pipi” Piazzolla: batería

Nicolás Guerschberg: piano y arreglos

Mariano Sivori: contrabajo

Damián Fogiel: saxo tenor

Gustavo Musso: saxo alto y soprano

Martín Pantyrer: clarinete bajo

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