Daniel “Pipi”Piazzolla, la vanguardia del jazz argentino

Por Pablo Barragán Grondona Fotos: Nazarena Talice

Daniel Astor “Pipi” Piazzolla, o “Astro” como bromean sus compañeros en la banda Escalandrum, lleva con humildad y orgullo un apellido que es sinónimo de grandeza en la música a nivel mundial y se ha transformado en el nombre propio de la vanguardia del jazz en Argentina.

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Foto por Nazarena Talice

Con cinco premios Gardel ganados junto a su banda – Mejor Álbum de Jazz y un Gardel de Oro por Piazzolla plays Piazzolla, Mejor Álbum de Jazz por Vértigo, Mejor Producción del Año y Mejor Orquesta de Tango por Estaciones Porteñas – y uno propio – Mejor Álbum de Jazz con Pipi Piazzolla Trío por Transmutación – el baterista explora su instrumento todos los días y siente que está “lejísimos” de tocar como le gustaría.

Mientras sirve agua de una botella que alguna vez fue un tubo de tomate, con sus dos hijos preparándose, ansiosos, por ir a la pileta de su edificio, cuenta que gracias a “romperse el lomo estudiando” no siente que su apellido sea un peso para él sino un estímulo. De su abuelo y su padre aprendió a sentir muy natural el “subirse a los escenarios” y a ser “él mismo siempre”. Por eso dejó de chico el piano clásico en pos del instrumento más lejano posible en la historia de su familia: la batería.

Presente, futuro, pasado

Una de las bandas en las que toca Piazzolla, Escalandrum, amplía cada vez más sus horizontes musicales adaptando distintos géneros para crear música propia. En su último disco, grabado en el mítico estudio ION, adaptan a los compositores Wolfgang Amadeus Mozart y Alberto Ginastera al jazz argentino. Piazzolla piensa el jazz como un estilo que da libertad y sus grupos componen para resguardar lo artesanal de la música.

***

El 18 de marzo presentás junto a Escalandrum el disco Sesiones ION – Música de Mozart y Ginastera, formalmente en el CCK y para fin de ese mes van de gira por África  ¿Por qué allí?

A fines de marzo vamos para el festival de Cape Town Jazz donde vamos a representar a la Argentina en una programación increíble, estamos muy honrados de hacerlo. En Ciudad del Cabo Vamos a tocar música propia, algunas cosas de mi abuelo también y, si pinta, algo de Mozart y Ginastera. Nosotros somos un grupo que por lo general estrenamos obras en vivo, vamos a ir a tocar lo que más nos guste. La verdad es que siempre que salimos al exterior nos gusta mostrar el sonido del grupo y su estilo, es un jazz diferente y por eso creo que también nos convocan. Después vamos a hacer teatros a borderó en Pretoria, Johanesburgo y a Maputo en Mozambique. ¡Vamos a ser el primer grupo de Argentina en tocar en Mozambique!

¿Cómo se llega a tocar en Ciudad del Cabo?

Jamás me iba a imaginar que iba a tocar en Ciudad del Cabo. Tampoco me lo imagine cuando tocamos en Israel, en Omán, en Chinin en medio del Tibet. Pero el grupo suena bien y hay mucha gente que te recomienda. Hace varios años que nos recomiendan incluso desde cancillería o algún artista del pop reconocido. Eso es por hacer las cosas bien, no por monitorear ni tocar puertas. Tenemos un manager que es muy bueno, que agarró el grupo de cero como nosotros y le pone todo, siempre desde la buena onda y con un producto excelente. Escalandrum es un grupo que trabaja duro, ensayamos todos los martes incluso cuando no haya nada para hacer y eso hace que puedas sacar discos excelentes como el que grabamos el año pasado.

Recientemente grabaron 3001 con Elena Roger, ¿Cómo fue la experiencia de grabar con ella?

Elena es una artista extraordinaria y el sonido que se logró está buenísimo, grabamos todos los temas en vivo con ella. Eso fue una cosa rara, que no haya grabado la voz después, muy groso. Ella se acopló de manera espectacular, son cosas que no te salen si no tenes un grupo que trabaja duro.

Sesiones ION, el último disco de Escalandrum y Arca Rusa (2012) de Piazzolla Trío fueron grabados como si fueran en vivo, ¿Cómo es grabar de esa manera?

Sesiones ION se grabó con toda la banda alrededor de dos micrófonos, por lo cual es como un vivo. Ahí no podes arreglar nada, si te equivocaste queda. En Arca Rusa lo que quise hacer es grabar todo el disco de una, uniendo los temas por transiciones. Fue en honor a la película del mismo nombre (2002) que fue hecha así en una sola toma. En esa época hacíamos los shows todos seguidos, grabamos el disco también todo seguido y despues dije “basta de esto”, ¿Sabés como quedas después de una hora y cuarto tocando sin parar?, te mata.

Debe ser terrible.

Lo bueno es que pasa volando, además como es todo seguido uno no quiere repetir los ritmos, ni los acompañamientos, ni los solos. Tocar seguido es como tocar una canción entera, entonces vas tocando y tratando de cambiar. Está bueno porque, al tocar una hora y cuarto sin parar, llega un momento en el que se te agotan las ideas, ahí empezás a crear de verdad, empezás a buscar nuevos sonidos, te termina ganando el cansancio y ahí aparece la creatividad, por lo menos en lo personal me sirvió mucho.

Se agotan hasta el final para ver que si quedó algo adentro.

¡Claro! Además es muy importante ver qué hacer en una transición para que tenga que ver con el tema que sigue y así. La verdad está buenísimo. Igual, en algunos grupos grabo la batería solamente con un “click” y después va el bajista, eso depende del estilo. El último disco de Fernández 4 que salió en diciembre por Mute, lo grabamos instrumento por instrumento porque Cirilo Fernández quería probar eso y quedó bastante bien. Igual yo prefiero grabar como si fuera en vivo, me parece ideal, me encanta. Por lo general en Escalandrum grabamos todos los instrumentos al mismo tiempo.

Dijiste alguna vez que cuando una composición llega a tus formaciones y no tiene que ver con lo que ustedes hacen, tomás el rol de encauzarlos nuevamente dentro del jazz ¿Lo hacés en todas tus bandas?

Más que nada en Escalandrum y mi trío. Igual eso pasaba más al principio, ahora ya todos sabemos a dónde queremos ir, somos un grupo que en cuanto a opiniones e interpretaciones está muy parejo. Todos nos conocemos, no nos peleamos nunca, nadie tiene problemas de ego. Escuchamos la opinión de cada uno y si no funciona, no funciona. Cuando empezamos tocabamos Latin Jazz y en el 2000 quisimos cambiar, queríamos algo que suene mas de acá. Yo tocaba mucha salsa por trabajo en esa época y eso se nota en el primer disco de Escalandrum. Si bien estábamos de acuerdo en lo que queríamos hacer, no nos salía de adentro, imagináte. Ahora es otra cosa, son 18 años de tocar juntos.

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Foto por Nazarena Talice.
El baterista líder

¿Tu rol cambia en los diferentes grupos en los que tocás?

Siempre trato de dar lo mejor. Me dan un lugar en casi todos los grupos donde estoy para poder dar mi opinión y soy un organizador de ensayos, siempre quiero trabajar duro para que todo suene bien. Tal vez alguien hubiera deseado que toque el piano o el saxofón, pero me pintó por la batería y tuve la suerte de poder comandar y dirigir grupos desde ahí. Un baterista puede tocar fuerte y tapar a toda la banda, si toca lento se arruina el show y si se acelera es un desastre. Tenés mucho poder detrás de ese instrumento, de a poco me fui dando cuenta que hay un montón de líderes bateristas: Phil Collins, Gene Krupa, Buddy Rich, Art Blakey y los Jazz Messengers, hay millones. Me tocó eso y lo bueno es que fue por elección propia.

¿Te exigís mucho a vos mismo?

Todo el tiempo estoy practicando para mejorar cosas que toco que me parecen horribles, tal vez de afuera no te das cuenta pero yo sí. Todo el tiempo me estoy juzgando pero no desde la depresión. Conozco muchos bateristas que terminan de tocar un show en el que se tocaron todo y dicen: “Uh toque para el orto, toque re mal”, y se toman un fernet. Vos decís, “pará loco me estas faltando el respeto, te tocaste todo, no me boludees a mi”. Imaginate un pibe de 17 años que ve al ídolo que dice “toque para el culo” y él está pensando: “Lo que daría para tocar como ese flaco”. Me juzgo mucho, soy muy autocrítico pero siempre desde el lugar de: “Mañana me levanto, trabajo y lo arreglo”. Tengo mucha disciplina, soluciono los problemas.

¿Qué considerás disciplina?

Mi objetivo este año, por ejemplo, es practicar tres horas diarias. Estoy muy ocupado hace muchos años y practico cuando puedo. En mi vida he llegado a practicar 17 horas diarias, después 10, despues ocho, porque tengo mucho trabajo, muchos alumnos. Ahora desde mediados de enero que todos los días practico desde las diez de la mañana a la una de la tarde sí o sí y me siento mucho mejor, desde el 2000 que no practicaba así.

¿Siempre tuviste mucho trabajo?

Sí, en el ’98 tocaba con Lito Vitale, con Las Sabrosas Zarigüellas y con Masa Trio, siempre estuve muy ocupado pero estaba soltero y practicaba hasta las tres de la madrugada y no pasaba nada. Ahora tengo una familia grande y tuve que bajar la cantidad de alumnos para tener ese horario libre, ahora necesitamos del esfuerzo de todos (risas). Practicar es importante para tocar mejor, es horrible hacer un show y sentir que tenés el brazo medio tenso, duro, te hace sentir inseguro. Con los años me siento más relajado, lo que estoy tratando de lograr es poder mejorar técnicamente para tener mejor sonido con menos esfuerzo. Con lo de tres horas por dia voy a solucionar muchas cosas. Lo siento cuando toco, es como si pasara todo en cámara lenta, como si pudiera poner las notas donde yo quiero. Es muy loco cómo se siente ¡es tipo Matrix!

Procesos creativos

En tu disco con Pipi Piazzolla Trío, Transmutación, lograste dominar y aplicar un concepto rítmico nuevo donde se mantiene el pulso mientras el ritmo parece acelerar o frenar. ¿Que motiva esta  búsqueda constante, este empujar el límite un poco más allá?

Lo único que me gusta hacer es esto, practico mucho. Estoy todo el día tocando la batería y lo que toqué hoy no lo voy a tocar mañana. Tal vez escucho un disco y hay alguna cosa que me gusta y la aplico, se trata un poco de eso, intento tocar siempre cosas nuevas. En esa época, cuando grabamos Transmutación, yo andaba escuchando mucho a Steve Coleman, que es un saxofonista de Estados Unidos que hace una música muy original con ritmos muy extraños. Inspirado en eso fue que decidí encarar el disco por ese lado, pero son búsquedas, ahora estoy preparando material nuevo con mi trío y va por otro lado la cosa.

¿Es una búsqueda personal la que canalizás en la música?

Más que nada es mejorar, mi sueño es poder hablar con el instrumento como hablo con vos y eso lo entreno a diario, hablar desde lo que es la improvisación o desde lo que es tocar un ritmo. Eso lo trabajo mucho, en este momento lo que estoy priorizando en el trío es la parte melódica, tener algunas lindas melodías y que todo el encare rítmico que surja en el momento. Antes, en Transmutación estaba un poquito más planeado, por esta unión de los engranajes que necesitaba para lograr ese sonido. En Arca Rusa estábamos tocando con ese sonido por primera vez también, me gusta mucho el disco pero creo que ahora estamos bastante maduros como para probar otras cosas.

¿Experimentas con tu instrumento para encontrar nuevos sonidos o te salen espontáneamente?

Los busco a veces, y a veces sale en el momento, pero mayormente los busco o son ideas que encuentro en otros bateristas, sobre todo los que tocan free jazz. Esos bateros son excepcionales a la hora de buscar nuevos sonidos y crear atmósferas. 

Se nota que encontrás movimientos muy precisos para expresar sonidos clave en tu instrumento.

Es mi técnica. Lo desarrolle en una época en la cual tocaba muy fuerte y se quejaban. Entonces, en el 2000, cuando empecé a tocar más en bares y no tanto en estadios, empecé a necesitar tocar más suave. Entonces descubrí una técnica: para tocar más suave hay que recorrer menos palo. Empecé a trabajar duro todas las mañanas con un libro que se llama Wilcoxon sin levantar los brazos más de tres o cinco centímetros.

¿Los ejercicios los pensás vos o los encontrás en libros?

Los hago yo y también encuentro conceptos que me han pasado mis profesores, cosas que alguna vez me dijeron y pasaron como un poste caído ¡Cosas que no les di ni pelota entre las ganas que tenía de tocar funk y rock! (risas)

¿Cuál es el próximo desafío con Escalandrum?

Lo próximo es un disco nuevo de música original. Tenemos un montón de discos con música propia que tocamos en vivo bastante. Vamos a hacer este nuevo disco con composiciones de Nicolás Guerschberg, Damián Fogiel, Mariano Sivori y alguna música mía. Además con mi trío solo me faltan tres temas para terminar un disco nuevo. Esta buenísimo tocar cosas nuevas, si no, nos aburrimos.

Escalandrum se presentará el sábado 18 de febrero a las 19 en la sala Sinfónica del Centro Cultural Kirchner (CCK). El disco Sesiones ION además será presentado el 18 de marzo en el mismo lugar.

Las entradas se podrán retirar a partir del martes 14 de febrero de 12 a 18 en Sarmiento 151 hasta agotar la capacidad de la sala.

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