Las voces que hablan con nosotros

Por Angie Pagnotta

Con su primera novela, Mariana Travacio recorre el camino de dos amigos que deben enfrentarse a una serie de historias concatenadas a su alrededor. A través de 62 capítulos breves, Como si existiese el perdón resulta una fiel representación de la dinámica actual de la prosa moderna.

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Al terminar de leer algunos libros, una especie de estado febril se adueña del cuerpo y lo hace permanecer en una bruma que varía en sensaciones y pareceres. La mayoría de esas sensaciones no tienen palabras o —si las tiene— cada palabra estará cubierta por un manto invisible y entonces, nada puede rescatarse en ese silencio, en esa especie de manto secreto que trasciende lo leído y ese es el punto; el de enmudecer ante lo tan bien escrito. Eso ocurre al leer Como si existiese el perdón, de Mariana Travacio (Editorial Metalúcida).

La novela hila en 62 capítulos breves y ágiles, la historia de Manoel y el Tano, y un hecho simple que termina desencadenando una serie de asesinatos. Todo ocurre bajo la luz de un entorno tradicionalista, que eleva las voces de los personajes que atraviesan la novela a la perfección . Como en muchas historias, la trama es un puente para atravesar lo verdadero y fundamental del libro: una prosa pulida, acertada, fina y extremadamente interesante que hacen de éste, un libro necesario.

Metalúcida es un sello editorial joven que además de un catálogo nutrido con autores importantes como Yamila Bêgné, Noah Cicero, Pablo Forcinito y Edmundo Paz Soldán, entre otros, tiene un fino trabajo editorial detrás, un cuidado por las obras y por los autores que publican, algo que, sin dudas, también se refleja en el cuidado de esta obra.

Como si existiese el perdón, permite al lector encontrarse con las voces de los personajes, como si esas voces hablaran y  dijeran —en su propio tono— aquello que está pasando, aquello que cuentan o viven. Esta es una habilidad narrativa simple y sin trucos, que se vuelve evidente desde el primer capítulo y es algo que se absorbe de inmediato, haciendo amigables esas voces que vienen desde lo escrito.

Por último, otro de los puntos salientes de esta novela es la destreza poética de la autora, en pequeñas frases como: “la lluvia caía lacia”, “A poco de andar sentimos un silencio enorme, como si toda esa tierra se hubiera vaciado de golpe y nos hubiera dejado solos”. Todas imágenes y elaboraciones cargadas de poesía, cargadas de un poder narrativo valiente, propio de las escritoras y escritores que tienen camino por andar, con muchos libros buenos para regalar al mundo.

Como si existiese el perdón por Mariana Travacio.

Metalúcida, 2016.

144 páginas.

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