La lírica sensual de madrugada en la voz de Mick Harvey

Por Esteban Galarza

Con Intoxicated Women, el músico australiano reafirma su presencia como cantante y se aleja cada vez más de su carrera junto a Nick Cave. Su obra estuvo marcada desde el primer disco por la chanson française y el legado de Serge Gainsbourg, a quien vuelve a homenajear por cuarta vez en un trabajo tan delicado como omnipresente. ¿Habrá un quinto volumen?

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Mick Harvey finalmente completó un proyecto que le demandó 20 años: el de traducir en cuatro volúmenes las canciones más destacadas de Serge Gainsbourg. Los tres discos anteriores del proyecto fueron Intoxicated Man (1995) Pink Elephants (1997), y Delirium Tremens (2016). Tras terminar las grabaciones del tercer volumen Harvey y el multinstrumentista JP Shilo continuaron explorando el caudal de voces femeninas para no perder el impulso en busca de completar la tetralogía. Así fue como en menos de un año se grabó y editó Intoxicated Women, un pasaje de 15 tracks saboreables en pequeños bocados. El decadentismo y la neurastenia se hacen tangibles, eróticos y deliciosos en boca de Harvey y sus cantantes invitadas: Channthy Kak (de la banda de Camboya Space Proyect), las australianas Xanthe Waite, Sophia Brous, Lyndelle-Jayne Spruyt y Jess Ribeiro, y la cantante alemana Andrea Schroeder. También canta un tema junto a su hijo Solomon Harvey.

Hay dos genes que no se pueden evadir cuando se escucha por primera vez Intoxicated Women: Nick Cave & The Bad Seeds y Gainsbourg. Ambos seductores, perversos y oscuros. Cave bautizó a su banda más conocida “The Bad Seeds” y sus malas semillas tuvieron proyectos por separado con un reconocimiento más discreto, pero no de menor calidad: Blixa Bargled, Rowland S. Howard, Warren Ellis y Harvey brillaron con luz propia. Las historias de crímenes, desolaciones, redenciones tan cristianas como profanas fue trasladado a cada uno de sus músicos.  Gainsbourg tiene un origen menos desolador y más erótico, famoso por sus aventuras faranduleras con Jane Birkin y Brigitte Bardot. Él supo enriquecer su mito personal hasta el extremo de sugerir en la canción Lemon Incest, cantada a dueto con su hija Charlotte Gainsbourg, una relación incestuosa. Su voz cautivante no carecía de perversidad.

Harvey supo potenciar las cualidades de ambos y los impregnó de una belleza inquietante. El disco abre con una versión osada en alemán de Je t’aime moi non plus: Ich Liebe Dich… Ich Dich Auch Nicht. Parece imposible el traslado del erotismo, pero en boca de Harvey y Schroeder el tema supera el encanto un tanto empalagoso de Gainsbourg y lo hace sonar como uno de los vodeviles de Kurt Weill.

Es difícil enumerar los temas que destacan del disco, porque todas las versiones tienen luminiscencia propia. La voz valiente de Waite cabalga en la percusión de Puppet of Wax, Puppet of Song, la decadencia cansina de Schroeder en God Smokes Havanas, el exotismo de Kak en Contact o el erotismo gracioso de Spruyt en Sensuelle et Sans Suite. La presencia de las voces femeninas perfuma todo un disco que busca captar a eternos melancólicos.

Subyaciendo siempre como presencia que todo lo encuadra está Harvey con una voz gruesa, nunca apostando a ser crooner pero tampoco debilitándose detrás de la instrumentalización. Todo Intoxicated Women está impregnado de tabaco caro y bebidas blancas importadas. Un disco diseñado para escuchar después de la medianoche, cuando la obscuridad se despliega como promesa y se percibe su futura decadencia.

Mick Harvey

Intoxicated Women

MUTE Records

2017

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