Acevedo Kanopa:“Escribir es un campo de batalla contra uno mismo”

Por Angie Pagnotta

El uruguayo Agustín Acevedo Kanopa es parte de las nuevas voces que surgen en la literatura de habla hispana. El trabajo del autor está  ligado a lo que se viene y va a estallar pronto: un mundo literario nuevo, con algo para decir. Su escritura enaltece el catálogo de las editoriales en las que publicó y ser de países hermanos nos da la suerte de tenerlo cerca, apenas cruzando el charco.

dsc0339

¿Cuál es tu relación con la escritura?

Siempre es algo que ha variado entre la felicidad de escribir y el terror a perder esa capacidad. La primera frase que escribí por mi cuenta fue en primer año de escuela, ya veníamos copiando y reproduciendo palabras y oraciones que la maestra escribía en el pizarrón y un día nos ofreció que escribiéramos lo que quisiéramos. Cuando dijo esto yo no entendía la consigna y me sugirió que escribiera sobre algo que hice en el día o en la semana. Me acuerdo que escribí: “Hoy fui a sacarme la cédula. Me mancharon el dedo”. Me acuerdo a la maestra sugiriéndome que ponga un signo de exclamación al final y mi cabeza completamente extasiada por lo que acababa de suceder: si podía escribir esa frase, podía escribir cualquier cosa. Las posibilidades, de golpe, se volvían ilimitadas y recuerdo sentir como una especie de vértigo, una sensación rara de “nunca más me voy a aburrir”“nunca más voy a estar solo”.

Creo que progresivamente escribir se me fue volviendo algo más personal, de un simple juego pasó a ser una forma de ordenar mi vida. Creo que el cambio fue de pasar a escribir para sentirme bien a escribir para aliviarme. Después está el estilo, el mejor y el peor enemigo de uno, porque uno termina confiando en el estilo cuando no llegan las ideas pero después al releer empieza a notar los trucos y se vuelve una complicada carrera para escapar de la trampa. Creo que escribir es un campo de batalla contra uno mismo.

Decías que sentías la sensación de que, con la escritura, nunca más ibas a estar solo ¿por qué?

Porque de golpe comprendí que iba a haber otra voz diferente a la mía que podía comentar y reordenar las cosas de una forma diferente a la que me las ofrecía el mundo. Era la certeza de que uno nunca más se iba a aburrir, algo que sigo sosteniendo hasta el día de hoy. Cuando aparece el dispositivo de la escritura todo se vuelve escribible.

En Historia de nuestros perros, los personajes están muy en su cabeza y abunda la descripción, aparecen también temáticas de la infancia  y, sobre todo, un mundo intimista y la importancia y preponderancia de la identidad ¿lo ves así?

Creo que en Historia de nuestros perros hay algo del éxtasis del pensamiento, esos momentos en donde a uno lo abordan una serie de ideas y recuerdos y pueden embriagarlo como un rapto cuasi religioso. Es algo que me pasa bastante seguido, ser atravesado por una idea que es casi como un rayo y andar caminando, como flotando en esa sensación. Realmente creo que en otra época se confundía eso con un contacto con Dios, y en algún sentido quiero transferir eso a mi descripción de algunos personajes. Es lo más místico que puedo hacer como ateo.

El tratamiento no es el mismo siempre, y creo que hay algo que se puede ver como los dos lados de esta suspensión del pensamiento que se da entre el protagonista del primer cuento (Todos los pájaros) y el del último (Acapulco), porque además son dos cuentos armados en espejo pero que fueron hechos de una manera completamente diferente. El primero tuvo un montón de laburo encima, es casi un ensayo por momentos, y el último se escribió de una manera más caótica y es mucho más irregular y poético. En Todos los pájaros quería hacer a un protagonista cuyo pensar es tan adaptado y hábil sobre todas  las reglas del juego de lo social que se va convirtiendo en algo abstracto y alienante, algo que termina enroscándose como un ouroboros sobre el capitalismo mismo. En el otro el sobrepensamiento es una forma de escapar y a la vez ponerse en contacto con algo de sí mismo que el protagonista quiere evadir, que es la misma relación con su padre. Al mismo tiempo, en el primero trato al Uruguay de las vacas gordas, un breve período de bonanza económica que tuvimos hace unos años,mientras que el otro habla sobre la ciudad de la costa, la zona suburbana con mayor crecimiento poblacional de la historia de Uruguay, que a su manera es un contrarrelato de lo que es el país, no necesariamente enfocándolo en temas de clase. Creo que esos dos Uruguay tienen un reflejo similar sobre lo que es el pensamiento.

dsc_0736

¿Cuáles son tus 5 autores favoritos?

Mi escritora favorita es Amy Hempel, es como un tótem de todo lo que me gustaría llegar a escribir y no he podido. Yo venía muy marcado por Raymond Carver, mi segundo autor, y Amy fue como romper un falso suelo y encontrar dos sótanos más a ese estilo minimalista que había cambiado por completo mi manera de escribir. Mi tercer escritor preferido es Roberto Bolaño, básicamente por su posición cuasi mitológica y ética de lo que es un escritor, pero también por esa cualidad sobrehumana de sacar debajo de la manga infinidad de historias. Siempre admiré –y he querido imitar, de cierta manera- esa soberbia de tirar como un mero detalle de cinco líneas, o apenas un párrafo, una historia que perfectamente podría ser una novela. Hay un montón de esos pequeños sacrificios en mis cuentos, con el tiempo descubrí que valen la pena. Mi cuarto escritor preferido es David Foster Wallace, que, por así decirlo, es el que ha venido marcando mi agenda de escritor desde hace varios años. Hay veces que pienso que más allá del cuento Animalitos Inexpresivos no hay más nada para hacer. Después vuelvo a escribir, fallar una vez más, fallar mejor. El quinto puesto creo que sería más disputado, no sé si decidirme entre Felisberto Hernández y Carlos Martínez Moreno.

¿Cuál es tu conexión con la lectura? ¿Te ponés metas de lectura? ¿leés mucho?

Leo mucho menos de lo que querría y de lo que debería. Igual, siempre ando con dos o tres libros en la mochila. Ahora andaba con La broma infinita, por lo que temo por agarrarme una hernia de disco. No soy de leer por puro esparcimiento, creo que en algún sentido siempre tengo una agenda secreta en las cosas que elijo leer, ya sea como material de referencia o de estilo para algo que estoy escribiendo, o porque me encaramé en alguna obsesión que puede servirse de algún libro en concreto.

¿Qué es lo que buscás cuando elegís leer a un autor? ¿Qué esperás que pase, más allá de la trama?

Eso varía muchísimo. Como señalaba, muchas veces leo libros para que me ponga en clima de lo que tengo pensado escribir. No sé exactamente qué espero que me pase, hay muchos libros que, por ejemplo, no me generan ninguna reacción emocional mencionable pero me sirven de base para pensar otras cosas, mientras que hay libros que sólo me sirven para generar un trasfondo emocional sobre lo que construir algo. Por ejemplo, ahora estoy volviendo a leer poesía, algo que hacía un montón que no hacía, un poco porque había algo de la relación con el lenguaje que estaba quedándose un poco trunco y que tiene que ver con mi actual forma de escribir, que es mucho más analítica y minuciosa, pero también visual, casi tratando de ir frase por frase, como si fueran versos.

¿En dónde y cuándo escribís? ¿Qué momentos del día preferís para hacerlo y si hubiera, qué método tenés?

Tengo un método bastante específico. Conservo un cuaderno negro que llevo a todos lados en donde escribo diversas ideas que van quedando en las hojas sin renglones. Ahí se van acumulando, huérfanas, a veces sin encontrarle jamás una historia que las adopte. Esto puede tomar meses o años. Cuando encuentro una idea de acción más sólida, una especie de idea que sirva de núcleo base de una historia, vuelvo a los apuntes y ahí elijo varias de estas anotaciones y las engarzo como si fueran mostacillas de un collar. Cada vez que uso una de estas ideas le dejo una marca para saber si fue usada y a qué cuento pertenece. La mayoría de mi escritura es el acopio de estas ideas. El momento de escritura en sí misma casi invariablemente es de noche, por la madrugada, en mi computadora. Me es casi imposible escribir de día. No creo que sea por una cuestión de concentración, creo que soy más receptivo en la noche. De hecho, casi siempre escribo escuchando música, a veces puedo estar escribiendo algo muy delicado y preciosista mientras escucho hardcore, no me cambia mucho –de hecho hay algo del hardcore que me ayuda bastante con el ritmo. También tomo bastante cuando escribo, pero tengo una especie de regulación interna con respecto a eso. Hoy en día el acto de escritura es mucho menos fluido que antes. Suelo escribir una frase, pensarla, escribir otra, ir como saltando piedritas. Y corregir mucho, que es otra forma de escritura.

¿Cuál es el mejor consejo que podrías darle a un escritor que está comenzando?

Tratar de escribir bien al comienzo y después hacer de sus defectos el centro de su estilo.

Si se hace eco de lo que escribió María Zambrano en un ensayo: “habiendo un hablar, ¿por qué escribir?”

Creo que escribir y hablar no tienen nada que ver entre sí, por más que uno pueda recrear con mayor o menor suerte algo de la oralidad. Escribir está más cercano al pensar, y para mí es la expresión material más cercana del pensamiento. En el hablar se juegan otras cosas, pero no está ese juego de doble con uno mismo que sí tiene el escribir. Hablar tiene un componente altísimo de lenguaje fático enfocado a generar empatía y a establecer un contacto cuasi físico con el otro, pero no tiene nada que ver con el pensamiento, por más que a veces se deslice en forma de actos fallidos, o en qué palabras elegimos para decir algo.

Muchos te han consultado por la publicación de una novela ¿qué te da el margen de los cuentos que la novela, por su estructura, no te permite? O, en todo caso ¿por qué preferís ese modo y no otro?

En realidad creo que mi último libro –salvo un cuento más redondo y con la intención de ser exactamente eso- es una colección de novelas de corta extensión. La novela no debería ser pensada en tanto cantidad, sino en la estructura de lo narrado, ese mundo mucho más abierto y proteico que los cuentos no suelen admitir. En lo personal no me importa mucho este tema de etiquetas, pero el “para cuándo la novela” se me ha ido convirtiendo el “para cuándo un hijo” que a algunas parejas suelen sucederle después de pasar los treinta. Como si la novela fuera una versión más definitiva y acabada de los cuentos (de hecho, es sólo fijarse mi lista de escritores favoritos y casi todos son cuentistas). Creo que lo que más me atrae de los cuentos es esa posibilidad de ir tirando ideas sueltas (como las que escribo en el cuaderno negro), sin obligarlas a anidarse a una idea central, sin tener que enlazarlas con otras ideas que aparecen en otros cuentos. En cierto punto, es algo que tiene mucho que ver con eso que señalaba de Bolaño más arriba, esa posibilidad de tirar una imagen poderosísima y decir “sí, esto podría ser mucho más, pero elijo presentártelo como apenas un atisbo”. Lo mismo que me pasa, por ejemplo, con esas canciones de un minuto de Guided By Voices.

¿Cómo ves el mercado editorial en Uruguay?

Siempre dije que vivimos en un mercado de escritores que escriben para otros escritores,  y es cierto que en las endogamias es donde se perpetúan más enfermedades genéticas. Aun así, en el último año me he llevado gratas sorpresas –sobre todo con Historia de nuestros perros– pero creo que como cualquier uruguayo –casi en todos los ámbitos del arte y lo profesional- los ojos siempre están puestos en otro lado. En mi caso inmediato sería Argentina.

Y en este sentido, ¿cómo es tu relación con el mercado argentino?

Mi relación con el mercado Argentino es fundamentalmente de consumidor. Soy un gran comprador de libros de editoriales como Entropía y Caja Negra, también me gustan varios de Mansalva, Malpaso, Corregidor y Metalúcida.

Sos crítico para La Diaria de Uruguay ¿cómo ves la crítica literaria actual? Y ¿cómo es tu relación cuando el criticado sos vos?

No podría decir mucho de la crítica literaria actual porque fundamentalmente leo cosas de la diaria, perdiéndome otras de medios también atendibles. Ser escritor es raro. No es como el músico, que tiene la reacción inmediata del público ante sus ojos validando, reprobando o siendo indeferente a su obra. Generalmente, como escritor, siempre recibís el elogio o la crítica días, semanas, meses después de que la magia acabó. Todo esto siempre deja algo medio frustrante y ligeramente extraño cada vez que uno recibe una crítica. Nunca supe mucho qué decir cuando me elogian, balbuceo algunas cosas ridículas sobre cómo hice tal cosa, o preguntarle qué cosa le gusto, quejándome para mis adentros de que tendría que estar disfrutándolo un poco más. Creo que he reaccionado de una manera mucho más noble y articulada las veces que fui criticado negativamente.

¿Sentís que el ambiente literario en Uruguay es noble?

Uruguay tiene todos los condimentos para tener un ambiente literario endogámico, neurótico y fratricida y, por alguna razón extraña es un espacio bastante noble. Me gustaría aducir a alguno de esos mitos de la uruguayez que los argentinos gustan tanto de escuchar y repetir, pero creo que tiene que ver más con las pocas expectativas de ganar dinero y ser grandes que tenemos acá. Creo que también tenemos la maldición/bendición de no depender tanto de los fondos públicos como otras ramas del arte, porque en definitiva, sólo hace falta una computadora, algo de plata para una edición y no mucho más. Esa falta de competencia nos hace inofensivos y entrañables.

¿Te parece que la escritura es un oficio solitario?

Ya parece un cliché decirlo, pero sí. Al mismo tiempo, gran cantidad de cosas que escribo se van dando por mi contacto con otras personas (incluso Historia de nuestros perros tuvo, para algunos cuentos, un trabajo de franca investigación). Aun así, no sólo el acto en sí, sino la preparación previa de lo escrito siempre es un acto solitario.

¿Qué rol cumple o cómo funciona el psicoanálisis en tu literatura?

Supongo que mucho de lo que aprendo trabajando con pacientes permea mi escritura, pero también es cierto que hay una gran tradición de psicólogos que escriben horrible.

¿Qué crees que es lo que persigue el escritor? ¿es lo escrito o es algo que mediante la escritura se consigue?

La pregunta era más concisa y general, algo así como “qué le querés hacer al lector”, y yo dije algo así como que buscaba compasión. Es una respuesta que ni yo me imaginaba, pero creo que hay algo de eso, de mostrar un montón de cosas que sólo creo que me pasan a mí y de cuyo peso espero poder compartir con los otros. Cuando eso pasa es cuando siento que realmente vale la pena escribir.

¿Qué planes tenés para el 2017 en lo literario? ¿otros planes fuera de eso?

Tengo a medio escribir un libro de cuentos que sigue la línea de Eucaliptus e Historia de nuestros perros. Más allá de eso estoy laburando en un libro de cuentos de ciencia ficción, algo completamente diferente a todo lo que haya hecho antes. Por ahora ya tengo diseñados un cuento sobre viajes en el tiempo, un cuento sobre sexo con alienígenas, uno sobre la relación entre hombres y computadoras, uno de portales y otro postapocalíptico. Va a ser una cosa mucho más heterogénea y liberada de amarras que lo que vengo haciendo antes. No tengo idea cómo va a salir, sólo hace falta escribirlo.

Bio:

Agustín Acevedo Kanopa es Psicólogo, periodista y escritor, debuta en las letras en 2007 con su poemario Caja Negra (Cuenco del Plata). En 2009 su novela Antes del crepúsculo gana los Fondos Concursables del MEC y es publicada al año siguiente por Trilce. Además de la participación en antologías de Uruguay, Argentina, Bolivia, Chile, Cuba y Estados Unidos, escribe semanalmente sobre cine y música en La diaria y realiza crónicas y perfiles para Revista Quiroga. Fue co-fundador y editor de Fósforo, revista digital de arte y política. En 2013 Estuario editora publica Eucaliptus, Mención de Honor en el Premio Nacional de Literatura tanto en categoría édita como inédita. En 2015 su libro de cuentos Historia de nuestros perros gana el Primer Premio en los Premios Nacionales de Literatura, siendo publicado por Estuario editora al año siguiente.

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s